Docente explica cómo las lecturas del cuerpo adjudican la identidad

Lun, 11 Feb 2019
Académica de la IBERO dicta la conferencia ‘Tras los límites de la identidad: estudios de género y posthumanismo’
  • Dra. Michelle Gama Leyva, académica del Doctorado en Estudios Críticos de Género de la IBERO.
  • Gama impartió en ‘Expo IBERO Posgrados 2019’ la conferencia ‘Tras los límites de la identidad: estudios de género y posthumanismo’.

La identidad, pensada en términos filosóficos, sociológicos y de teoría literaria, tiene que ver con un relato, “con las historias que nos contamos a nosotros mismos sobre quiénes somos, dónde habitamos y qué categorías se nos adjudican según qué lecturas se hacen de nuestro cuerpo”, señaló la doctora Michelle Gama Leyva, académica del Departamento de Letras de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

En ‘Tras los límites de la identidad: estudios de género y posthumanismo’, conferencia que dictó durante Expo IBERO Posgrados 2019, dijo que los estudios de género, la filosofía y la teoría literaria han tenido una obsesión en los últimos años con respecto a las lecturas del cuerpo.

Ese sentido, el de la identidad pensada como un relato, ofrece varias posibilidades en tres momentos:

  1. La escritura de ese relato. Qué tanta injerencia tenemos nosotros, nosotras, como subjetividades para poder incidir en el relato identitario que queremos construir, proyectar.
  2. El relato en sí mismo. Qué narrativas disponibles tenemos a nuestro alcance para darle contenido o para dotar de discurso a esa identidad a partir del cuerpo, de esta subjetividad.
  3. Las posibles lecturas que se hacen de esa identidad. Es decir, los códigos que compartimos sobre lo que supuestamente es normal, natural y verdadero.

Gama, docente del Doctorado en Estudios Críticos de Género, dijo que antes se pensaba en el ser mujer o ser hombre por las marcas corporales que se leen en el cuerpo, “a partir de sus genitales, a partir del corte de pelo, a partir de la ropa”.

Esta lectura de una marca corporal que va a determinar la vida y recorrido vital del sujeto es ridícula y arbitraria, pues tiene que ver con caer en una u otra categoría: hombre o mujer, blanco o negro, joven o viejo, bello o feo; que son binomios hegemónicos, donde lo preocupante es que siempre uno tiene más valor que el otro.

Lo neutral en esos binomios es lo diferente a ser: hombre, blanco, heterosexual, occidental, eurocéntrico y con capacidad económica, es decir, “todo lo que no quepa en ese relato”. Esas diferencias son las que ahora se llaman estudios de género de la intersección, feminismos de la intersección, la cuarta ola de los feminismos y transfeminismos.

Eso quiere decir que ya no únicamente se toma en cuenta “que sólo soy mujer. Sino que soy mujer que también habita una categoría de clase social, de raza, de privilegio o no”. Por ejemplo, “yo (Michelle Gama Leyva), soy mujer; pero soy una mujer blanca, que tiene un doctorado”.

Cuestionar lo humano

Al continuar su disertación, la Dra. Gama mencionó a los aspirantes a estudiar un posgrado en la IBERO, que el ahora el posthumanismo propone cuestionar lo humano, si lo humano no es también una construcción cultural que se ha pasado por natural, verdadera y normal. “Entendemos como muy normal que somos diferentes o que tenemos características específicas como humanos; pero por qué no revisitamos eso”.

Así pues, el humano trabaja con estas posibilidades: lo humano frente a la máquina, lo que es humano frente a lo que es artificial, lo humano frente a lo animal, lo humano frente a lo divino y lo humano frente a lo no humano.

Sobre esta última posibilidad, la de lo humano frente a lo no humano, la académica comentó que hace tiempo las mujeres y los indígenas no eran considerados dentro de la definición de lo humano; por eso hay que ver qué recorrido ha hecho lo humano como concepto y como término. Por ello, “el posthumanismo crítico lo que quiere derribar es justamente qué cabía como humano y qué injusticias derivaron de esa definición de humano”.

La construcción de lo humano, desde una soberbia individualista y de superioridad, es algo que se tiene que revisitar. Y quizás la definición de lo humano, como subjetividad que tiene conciencia de sí misma y tiene lenguaje, hoy está demostrado que se puede abrir a otras formas de vida, como, por ejemplo, los delfines. “O sea, la misma definición de lenguaje, como sistema de signos convencionales, puede pasarse también a los delfines, e incluso también a las máquinas, con una máquina que es consciente de sí misma”.

Dicho esto, la profesora añadió que lo que une a los estudios de género y al posthumanismo es la pregunta por la identidad. “Yo siempre reivindico cómo los estudios de género y los feminismos abrieron la puerta con respecto a la identidad. Si había algo intrínsecamente femenino, algo intrínsecamente que era sólo propio de las mujeres, esa pregunta que se hicieron los primeros feminismos se abrió a reivindicaciones que después se volvieron los estudios poscoloniales”.

Los cruces entre los estudios de género y el posthumanismo también tienen que ver con los límites de la categoría de lo humano. “No es lo mismo pensarnos como que tenemos un cuerpo, como que somos un cuerpo o como si devenimos un cuerpo”.

Aquí está la pregunta por lo humano; por qué, porque si tenemos un cuerpo, hay algo aparte de nuestro cuerpo, una conciencia que va a ser: el alma, si se lee desde la religión; o la razón, si se lee desde Descartes.

En tener un cuerpo, hay una separación; en ser un cuerpo, no hay una separación, porque se está unido a esta conciencia; mientras que devenir un cuerpo, habla de pensar la identidad como relato en construcción, en constante modificación.

“Si nos pensamos en construcción, esa construcción, ese relato, necesita de códigos compartidos, y esos códigos compartidos forzosamente involucran un otro. Entonces, la definición de lo humano en el tercer momento ya implica una relación diferente con los otros; una relación diferente con la naturaleza, una relación diferente con los animales y una relación diferente con las máquinas”.

Texto y fotos: PEDRO RENDÓN/ICM


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