Egresada triunfa con Panacea, una empresa con 'aroma social'

Mié, 26 Dic 2018
La propuesta rompe con vínculos comerciales tradicionales y apuesta por un negocio con filosofía IBERO
  • El café frío ha tenido un auge en los últimos años en México (Cortesía).
  • El producto es elaborado con café de Guerrero, Nayarit, Puebla, Oaxaca e Hidalgo; así como entidades tradicionales como Veracruz y Chiapas (Alberto Hernández/IBERO).
  • Panacea está libre de conservadores y pasa por un delicado proceso artesanal (Cortesía).
  • Fernando Torres y Karla Contreras son los creadores de Panacea (Cortesía).
  • Karla Contreras es egresada de la Licenciatura en Diseño Interactivo de la IBERO (Alberto Hernández/IBERO).

Cuando Karla Contreras se graduó de la Licenciatura en Diseño Interactivo sólo tenía un objetivo: conseguir un buen trabajo en una agencia de publicidad. Su sueño se cumplió y comenzó a destacar, incluso llegó a ser directora de Arte y tener a su cargo cuentas de firmas prestigiosas y de alto poder adquisitivo.

Todo iba bien a nivel profesional, pero había un problema: no estaba del todo satisfecha. “¿Para qué estoy comunicando todo esto si menos del 1% de la población puede acceder a estas cosas?”, se preguntó. Aunque no lo sabía, Fernando Torres, programador y compañero de trabajo, tenía las mismas inquietudes. Un mal día, renunciaron y emprendieron caminos distintos.

En 2015, se reencontraron y gestaron lo que hoy es una realidad: la marca Panacea, un café de especialidad en frío (cold brew). “Siempre está padre tener algo tuyo y tener un negocio que controles y que sea muestra de los valores que tienes y de lo que quieres expresar. Coincidimos en tener algo justo, limpio, consciente”, dijo.

Con los conocimientos de Karla en comunicación y los de Fernando en gastronomía, llegaron a la conclusión de que el café era un producto noble, de consumo habitual y con varios productores a nivel nacional. El objetivo fue crear un producto de alta calidad, a un buen precio y que beneficiara a todos los eslabones de la cadena. 

En su búsqueda por dar voz a cafetaleros de otras regiones del país, empezaron con Guerrero y después se extendieron a Nayarit, Puebla, Oaxaca e Hidalgo, aunque también compran el grano en los mercados tradicionales como son Veracruz y Chiapas. “Una de las misiones fue reivindicar a todos estos estados que parecería que no producen café de especialidad y sí lo hacen”, expresó.

Panacea: un café de alta calidad

La egresada de la IBERO y asistente en la Dirección de Investigación de esta casa de estudios comentó que el proceso de café en frío permite que Panacea sea menos ácido, no provoque pesadez y no deje un sabor amargo. No usan conservadores y cada botella tiene una caducidad de nueve meses.

“La idea es que compres algunas botellas y tengas en tu casa acceso a una bebida de un café de especialidad. De esta botella (240 ml) te salen de tres a cinco bebidas. Cada una de ellas, en punto de venta, está entre los 65 y 70 pesos. Es accesible, en lugar de comprarte un café de marca comercial”, señaló Karla.

Enfatizó que además de ofrecer una alternativa de calidad, asequible y natural, también “estamos luchando contra los puristas del café, esos que dicen que ‘el café se toma caliente’, el café se toma como quieras y ésta es otra opción”. Panacea, dijo, se puede beber en ‘las rocas’ o diluirlo en agua caliente para hacerlo de forma ‘tradicional’.

Respecto al nombre, Panacea, manifestó que la idea es que funcione como “remedio para tomarte un café rápido, el remedio para tener acceso a un café de especialidad. Un remedio que buscamos ante los tratos injusto para los productores de café”. Esta visión social, explicó, se la debe a su paso por la IBERO, de otro modo “hubiera seguido muy feliz como directora de Arte de coches de lujo”.

Hoy, a tres años de fundar Panacea, hay 54 puntos de venta en la Ciudad de México; también se comercializa en Querétaro, en el Estado de México y Nayarit. Venden alrededor de 600 botellas de concentrado al mes y la inversión inicial (de 80 a 100 mil pesos) regresó en el primer año de operaciones. Es decir, una empresa rentable y enfocada en el modelo de economía social.

IBERO fue un punto de quiebre

Para Karla Contreras, los valores humanistas de la IBERO fueron determinantes para lanzarse a la aventura del emprendedor. Afirmó que tanto ella como Fernando no buscan hacerse millonarios, sino tener una empresa con valores y que beneficie a quienes la integran y la circundan. Eso genera, expresó, muchas satisfacciones.

“La parte de justicia es lo que nos rige a los dos: en lo que consumes, que lo que te estés metiendo al organismo sea bueno, de calidad, y que el precio sea justo, que le paguen al productor lo justo, que se reivindique a productores de café es justo. Es justo que no compres un café en 70 pesos porque no vale eso”. 

En este sentido, afirmó que los supermercados y tiendas de autoservicio son una amenaza para el emprendedor, por las imposiciones que establecen y la red de proveedores que constituyen una “mafia”. Por ello, prefirieron mirar a otros lugares, a establecimientos pequeños y negocios dentro de mercados populares, donde se consume “mucho” y el trato es directo.

Como buenos emprendedores, además de los concentrados de café y de cardamomo, así como una presentación grande para bares y un preparado de kombucha (fermento de té negro), Karla y Fernando están pensando en un producto “listo para beber”, jarabes a base de piloncillo y una cerveza de jengibre, que en realidad es una bebida carbonatada.

Karla recomendó a quienes buscan emprender, más allá de la inversión, tener una idea, ser creativos, pacientes, insistentes y promover valores. “Si transmites eso cuando estás vendiendo generas empatía con el consumidor y logras que se quieran involucrar con tu empresa”.

Iván Cabrera


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