Es poco probable que imagen de Peña Nieto mejore por efecto Trump: experta

Mar, 31 Ene 2017
¿Es loable la petición de la unidad nacional alrededor del mandatario mexicano?
  • El presidente Enrique Peña Nieto (Foto: Mientras tanto en México)
Por: 
Dra. Ivonne Acuña Murillo*

Los ataques de Donald Trump a México, su promesa de construir un muro en su frontera sur, la amenaza de repatriar a millones de migrantes mexicanos, sus ideas en torno a elevar el cobro de aranceles en la frontera a productos mexicanos o producidos en México, sus amenazas a aquellas empresas que se empeñen en mantener sus filiales en territorio mexicano, etcétera, han puesto en alerta a las élites políticas, empresariales, mediáticas e intelectuales mexicanas que ven en dichos ataques la “imperiosa necesidad” de apoyar al presidente Enrique Peña Nieto y llamar a la unidad nacional.

Ciertamente, la amenaza que Trump representa para México no debe tomarse a la ligera, pero cabe preguntarse si quien convoca a la unidad es quien debe hacerlo y si la falta de resultados de Peña Nieto y su baja aprobación -según la última encuesta sólo 1 de cada 10 encuestados aprueba su gestión- deben dejarse a un lado para apoyarlo incondicionalmente, según el llamado de importante televisora, de su propio partido político y del que lo sacó de Los Pinos (PAN).

Apenas a unos días de haber tomado posesión como el presidente 45 de los Estados Unidos, Trump se ha convertido en un verdadero problema para México. A golpe de tuitazos y órdenes ejecutivas, ha dado inicio al proceso de ampliación del muro fronterizo y al análisis de formas de financiamiento; ha ordenado la ampliación de espacios de detención para inmigrantes indocumentados, el despojo de fondos federales a las ciudades que se declaren santuario de migrantes, la contratación de 5 mil agentes fronterizos y 10 mil más para el Servicio de Inmigración, la suspensión de la entrada a Estados Unidos de refugiados y de ciudadanos de ciertos países musulmanes. Además de las medidas relacionadas con la inmigración, ha firmado una orden ejecutiva para renegociar el NAFTA (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) y abandonar el TPP (Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica).

Estas órdenes ejecutivas, aún en papel, son la parte formal de su mandato, mientras que los tuits matutinos una expresión informal de sus arranques tempraneros. Son estos últimos los que han complicado el inicio de la relación bilateral México-Estados Unidos y los que han puesto en jaque a los negociadores del gobierno mexicano, Luis Videgaray Caso, secretario de Relaciones Exteriores, a Ildefonso Guajardo Villarreal, secretario de Economía, y al mismo Peña Nieto.

A los primeros, cuando viajaban aún en el avión, poco antes de llegar a los Estados Unidos para entrevistarse con los representantes del gobierno estadunidense, se enteraron que ya Trump había tuiteado que esa mañana firmaría la orden ejecutiva que daría inicio a la construcción del muro. El mandatario estadounidense puso en dificultades a su par mexicano, quien quien no había decidido si acudiría o no a la entrevista con Trump -como informó al pueblo-, al condicionar por Twitter: "Si México no está dispuesto a pagar por el muro, sería mejor cancelar la próxima reunión". Ante la presión, a Peña Nieto no  le quedó más que cancelar. Aunque después Trump tuiteó que ambos habían acordado posponer el encuentro.

A las provocaciones de Trump, Peña ha respondido tardía y tímidamente, por lo que varios expresidentes, políticos, empresarios e intelectuales se han visto en la necesidad de “aconsejar” al presidente la manera de responder ante semejante reto. Más aún, han considerado importante mostrar su apoyo a Peña y convocar a las diversas fuerzas políticas y al país en su conjunto a hacer a un lado sus diferencias para mostrar una posición fuerte y la unión de un pueblo que no se deja intimidar ni vencer por nadie.

La apuesta es buena, apela a los más íntimos sentimientos nacionalistas haciendo énfasis en lo que parece ser un ataque directo a la dignidad de un pueblo que “ha sido bueno” con su vecino del norte.

El llamado sería impecable si no fuera porque quienes lo realizan han echado a andar todas sus influencias por hacerse con la Presidencia de la república en sexenios pasados. Igualmente, si quienes convocan no tuvieran interés en hacer llegar a la silla presidencial, en el año 2018, a una persona afín a sus intereses, el intento sería loable.

Pero la convocatoria no tiene la sola intención de hacer frente al “nuevo enemigo” de México. Por un lado, desde el PRI se intenta reposicionar la imagen de Peña, elevar su nivel de aprobación para que deje de arrastrar a su partido en su caída y le permita conservar el Estado de México, y con suerte Coahuila y Nayarit. Por otro lado, desde el PAN y cierta televisora se busca encabezar una “digna cruzada” en contra de Trump y el riesgo que representa, para posicionar a quien ya cuenta con el respaldo de las élites políticas, económicas y mediáticas, brindando al grupo calderonista la oportunidad de volver a la Presidencia, por si acaso el PRI no se recupera y no está en condiciones de mantenerse en Los Pinos. Todo antes de permitir que la izquierda encabezada por Morena llegue al poder.

Sin embargo, cabe preguntarse: ¿será este llamado suficiente para mejorar el nivel de aprobación de Peña Nieto? Como respuesta, puede afirmarse que parece poco probable cuando él mismo se empeña en derrumbar su imagen. Su última jugada no apunta en la dirección correcta, pues después del desprecio mostrado por Trump, vía Twitter, el presidente mexicano sostuvo con él una conversación telefónica, para luego hacer público que ambos acordaron no hablar más sobre el muro, al menos en público.

La duda sembrada por el mismo presidente, sobre lo que se negociará en privado, más allá de la mirada pública, recuerda lo ocurrido durante la visita de Trump en plena elección presidencial en Estados Unidos, cuando éste dijo, después de entrevistarse con Peña y ya en su país, que los mexicanos pagarían por el muro, aunque no lo supieran, y Peña afirmó, “contundentemente”, que en privado había dicho a Trump, “firmemente”, que México no pagaría tal muro.

¿Cómo se pretende entonces que con estas acciones Peña sea digno del apoyo nacional? ¿No sería más sensato pensar que su 1% de aprobación caiga a cero y el pueblo de México quede en espera de alguien que si merezca semejante apoyo?

*La Dra. Ivonne Acuña Murillo es académica del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México

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