Estudiantes IBERO proponen mejoras arquitectónicas a centro comunitario de monjas

Mié, 9 Ago 2017
El inmueble se encuentra en el pueblo Magdalena Atlazolpa, en la delegación Iztapalapa
  • Alumnos IBERO muestran sus anteproyectos para la Casa Claudio María Dubuis.
  • Mtra. Grabiela Estrada, coordinadora de la Licenciatura en Arquitectura.
  • Arq. Josefina González Meyenberg, académica IBERO.
  • Hermanas de la caridad del verbo encarnado.
  • Las propuestas surgieron de la materia 'Proyectos sustentables'.
  • La asignatura se cursa en el octavo semestre de la carrera.
  • El estudiantado partió de la lista de necesidades de las monjas.
  • Los proyectos tienen un corte social y ambiental.

Estudiantes de la Licenciatura en Arquitectura de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México propusieron mejoras arquitectónicas a un centro comunitario que las Hermanas de la caridad del verbo encarnado administran en la delegación Iztapalapa.

Como parte de este proyecto de vinculación entre el Departamento de Arquitectura de la IBERO y la Casa Claudio María Dubuis (nombre del edificio), dos monjas de la orden asistieron al campus universitario para ver las propuestas de anteproyectos que las y los alumnos les hicieron.

La maestra Gabriela Estrada Díaz, coordinadora de la Licenciatura en Arquitectura, explicó que el inmueble, ubicado en el pueblo Magdalena Atlazolpa, anteriormente funcionaba como escuela, pero por cuestiones administrativas las hermanas se vieron obligadas a darle un giro a su uso, que ahora es de centro comunitario.

Eso produjo la necesidad de reacondicionar el interior de la casa, para hacerlo más funcional, cómodo y dotarlo de una mayor capacidad de alojamiento, con el fin de aprovechar de manera óptima sus espacios para “expandir su rango de actividades y de intervención en la comunidad”, dijo Estrada.

Aunque las religiosas tienen una idea clara de hacia dónde quieren ir como centro comunitario y qué tipo de actividades ofrecer, carecen de la visión espacial del alumnado de arquitectura; por lo que éste hizo propuestas para que con modificaciones y adaptaciones los espacios se vuelvan más adecuados para dichas funciones, y en los que se pueda recibir y atender mejor a los habitantes del pueblo.

Estrada precisó que los anteproyectos de los universitarios no especifican materiales, costos e instalaciones, pero es el primer paso para fijar un plan a mediano y largo plazo para remodelar o construir, previa elección de alguna de las propuestas arquitectónicas por parte de las monjas.

“El material de las y los alumnos creo que también les va a servir para buscar financiamiento, ya que van a tener una propuesta con imágenes y maquetas; con eso pueden atraer el financiamiento que les ayude a hacer la obra”.

Un proyecto sustentable

Las propuestas para la Casa Claudio María Dubuis surgieron de Proyectos Sustentables, materia de síntesis y evaluación que imparte la arquitecta Josefina González Meyenberg en el octavo semestre de la carrera. 

En esta asignatura se procura que los proyectos tengan un corte social y ambiental, por ello el estudiantado elabora proyectos orientados a dar un servicio a la comunidad y con un alto componente de sustentabilidad ambiental.

El proyecto específico para las monjas conjunta ambas cosas, pues  tiene un impacto social fuerte y propuestas con componente ambiental, por ejemplo, captación de agua pluvial e iluminación con paneles solares.

La Arq. González Meyenberg dijo que el primer paso dado por las y los estudiantes fue analizar la lista de necesidades de las Hermanas de la caridad del verbo encarnado y, posteriormente, se avocaron a tratar de organizar los interiores del edificio.

Todos los talleres se enfocaron hacia tres rubros: salud, pastoral y educación; temas sobre los cuales gira la acción social del centro comunitario. Como se percataron que faltaba contar con un espacio para una enfermería, aunada al aula de salud y primeros auxilios, hicieron una propuesta pertinente.

Otras sugerencias fueron: convertir el aula de carpintería en una de mantenimiento, y contar con un cubículo de intendencia, control y vigilancia. “Hicimos una serie de aportaciones nuevas para ustedes, que en un momento dado tendrán que aceptar o no”, mencionó González.

También se abordó la forma y prefiguración del modelo del edificio. “Liberarnos de 'esto es una escuela' y volverla algo más formal, un centro comunitario como ustedes lo quieren, pero accesible en su forma”.

Texto y fotos: PEDRO RENDÓN/ICM


COMPARTIR: