#ANÁLISIS Lo que nos espera en 2018 tras las elecciones del 4 de junio

Mié, 14 Jun 2017
La Presidencia de la República, ocho estados, la Cámara de Diputados, el Senado, legislaturas locales, entro otros cargos, estarán en juego el próximo año
  • (Tomada de WARP)
Por: 
Dra. Ivonne Acuña Murillo*

Son varias las lecciones y las interrogantes que dejan las pasadas elecciones en los estados de México, Coahuila, Nayarit y Veracruz.

Ciertamente, los resultados obtenidos por las diversas fuerzas políticas no definen quién ganará la Presidencia, las ocho gubernaturas (Guanajuato, Jalisco, Ciudad de México, Morelos, Puebla, Chiapas, Tabasco y Yucatán), el mayor número de curules en el Congreso de la Unión y los tres mil 216 cargos que se disputarán a nivel local en 2018.

En los ocho estados están en juego 486 diputaciones de mayoría y 336 más por representación proporcional, así como mil 548 alcaldes, regidores y síndicos. Sin embargo, son el antecedente a una de las contiendas electorales más competidas en la historia de México.  

Los comicios recientes dibujan un escenario político-electoral del que partirán las cuatro principales fuerzas políticas, a saber: PRI, PAN, Morena, PRD, para continuar, consolidarse, salvarse de la debacle o posponer su desaparición como institutos políticos.

Los resultados

De acuerdo con los resultados finales del PREP, en Coahuila: Miguel Ángel Riquelme Solís (PRI) obtuvo 38.31% de los votos; José Guillermo Anaya Llamas (PAN-ES-UDC-PPC), 36.81%; Armando Guadiana Tijerina, 12.04%; y Javier Guerrero García (independiente), 7.44%.

El PREP del Estado de México reportó que Alfredo del Mazo (PRI-PVEM-NA-ES) obtuvo 33.72% de los sufragios; Delfina Gómez Álvarez (Morena), 30.81%; Juan Zepeda Hernández (PRD), 17.79%; y Josefina Vázquez Mota (PAN), 11.29%.

En Nayarit, los porcentajes de votación favorecieron a la alianza de Antonio Echevarría García (PAN-PRD-PT-PRS), con 38.63%; Manuel Humberto Cota Jiménez (PRI-PVEM-NA) obtuvo 26.51%; Hilario Ramírez Villanueva (independiente), 12.34%; y Miguel Ángel Navarro Quintero (Morena), 11.99%.

Aunque en Veracruz no se votó para elegir gobernador es importante consignar que este estado cuenta con el tercer padrón electoral más importante del país. Tuvo una participación ciudadana de 59.14% y la mayoría de los votantes favorecieron a la alianza PAN-PRD que se quedó con 107 de los 212 municipios que se disputaron en las elecciones del 4 de junio.

Por su parte, la alianza PRI-PVEM se convirtió en segunda fuerza al ganar 40 municipios; mientras que Morena y Nueva Alianza quedaron empatados con el mismo número de cabeceras distritales: 17.

De acuerdo con estas cifras: el PRI se mete a la contienda por la Presidencia, que parecía decantarse entre el PAN y Morena; el PAN se fortalece poco a poco, aumentando su posibilidad de regresar a la silla presidencial; Morena se coloca en una buena posición, en la mejor que Andrés Manuel López Obrador ha tenido frente a la disputa por el cargo presidencial; y el PRD logra un respiro, colocándose como el partido que podría inclinar los números en favor del PAN o de Morena, según con cuál de los dos partidos vaya en alianza, porque sólo no tendría posibilidad alguna.

Esto hace suponer que la elección presidencial se abrirá a tercios, dependiendo de la fuerza de las o los candidatos del PRI y el PAN.

Pero, a fin de cuentas, los números no son más que un frío reflejo de lo que pasó en estos cuatro estados. Lo que quedó a la vista de propios y extraños fue una lucha sin cuartel por el poder entre las cuatro principales fuerzas políticas, o entre tres de ellas y una cuarta, según se vea. Lo anterior se expresó a través de una intensa campaña de dimes y diretes, donde la opción de la ciudadanía parecía ser escoger de entre todos al menos corrupto.

Sin embargo, la realidad fue otra, al final ganó quien pudo movilizar más recursos económicos, políticos y materiales; quien fue apoyado por el partido con la estructura territorial y de poder más grande; quien contó con el enorme soporte de recursos públicos, estatales y/o federales; quien tuvo tiempo de calidad en los medios sin que su imagen fuera golpeada una vez y otra también; quien tuvo el mayor voto duro a su favor o quien ha construido una red de apoyos y favores mutuos entre personas de escasos recursos, poca información y preparación formal y bajos ingresos; o quien, en su defecto, logró obtener un porcentaje de votación tal que la distancia entre el segundo y el primer lugar no pudo remontarse con algún tipo de “truco electoral” a la hora de las votaciones, ni los PREP de 70%, ni conteos rápidos del 74%,  ni algoritmos, ni urnas embarazadas, abiertas, sin actas y sin la omisión de las autoridades electorales.

Esa realidad alterna al ideal democrático quedó plasmada en aproximadamente mil 357 denuncias recibidas por la FEPADE. Mediante su Sistema de Atención Ciudadana durante la jornada electoral, la fiscalía informó que a través de su servicio telefónico recibió 884 quejas o denuncias por posibles delitos electorales: 406 del Estado de México; 201 de Coahuila; 81 de Nayarit y 196 de Veracruz.

Por FEPADENET se presentaron 200 denuncias en Coahuila, 94 en el Estado de México, 44 en Veracruz y tres en Nayarit. Y a través de FEPADEMÓVIL se presentaron 79 del Estado de México, 32 de Coahuila, 12 de Veracruz y nueve de Nayarit.

Más allá de las denuncias, atendidas o no, entre los factores a considerar después de los comicios recientes están:

1. La dificultad del PRI para ganar “haiga sido como haiga sido”, pues con todos los recursos invertidos sólo le dio para quedar dos o tres puntos arriba de su adversario más cercano, tanto en el Estado de México como en Coahuila.

2. Aunque el PRI haya ganado en las dos entidades mencionadas, va perdiendo votantes como reflejan los resultados de las elecciones para gobernador en el Estado de México: en 2005, Enrique Peña Nieto obtuvo 48% de los votos. Seis años después, Eruviel Ávila arrasó con 62%, mientras que Alfredo del Mazo se llevó la victoria con un pálido 33.72%.

3. La respuesta de la oposición. Coahuila, el PAN pedirá anulación de las elecciones al acusar la violación de al menos 20% de los paquetes electorales. En el Edomex, Morena pedirá anulación en cinco distritos, pues el presidente del partido en la entidad informó que 240 mil votos se le restaron a Delfina Gómez en Valle de Bravo, Ixtlahuacan, Atlacomulco, Tejupilco y Jilotepec. También en Veracruz, PRI-PVEM, PRD y Morena impugnarán las elecciones en 10 municipios.

A unas horas de haber iniciado el cómputo distrital por parte del Instituto Electoral de Coahuila, los candidatos Guillermo Anaya, del PAN; Armando Guadiana, de Morena; José Ángel Pérez Hernández, del PT, y los independientes Javier Guerrero y Luis Horacio Salinas (congregados en el Frente por la Dignidad de Coahuila) retiraron a sus representantes en los cómputos oficiales de la elección para no convalidar un supuesto “fraude electoral”.

4. Lo costoso que resulta la pseudodemocracia mexicana. Cada voto emitido el pasado 4 de junio costó al erario más de 446 pesos, cifra que triplica el costo por voto en las elecciones federales de 2012 y ubica los comicios locales de 2017 entre los más caros de la historia. De acuerdo con datos del INE, los procesos electorales del Estado de México, Veracruz, Coahuila y Nayarit tuvieron un costo global de 4 mil 948 millones de pesos. Para las elecciones del año próximo se estima que se incrementará cinco veces el número de funcionarios públicos a elegir. La duda pertinente es si la cantidad global mencionada arriba se multiplicará por cinco o más dado lo que se juega.

5. Que a los problemas de legitimidad derivados de ganar mediante una serie de violaciones a las leyes electorales, se sumarán los provocados por los bajos niveles de votación con los que se accede hoy a los más importantes cargos públicos.

6. El espectáculo dado a la ciudadanía que pudo constatar que pueden más las estructuras de los partidos, el uso indebido de programas sociales, de recursos públicos, de promesas olvidadas, que sus votos. Lo anterior supone un riesgo toda vez que el desencanto ciudadano ante la simulación que esto supone bien puede un día obligarlos a mandar al diablo las elecciones y decidirse por otra vía… ¿la violenta?

7. La baja calidad de la democracia mexicana, cuando el ganador lo hace, en muchas de las ocasiones, violando la ley que su mismo partido ha votado, ignorando a las autoridades electorales, inhibiendo, comprando, coaccionando el voto, denostando a sus adversarios con verdades o mentiras, derrochando los recursos públicos, condicionando programas sociales, usando viejas y nuevas prácticas para ganar sin importar el cómo.

Lo que se espera para 2018 dada la experiencia de la reciente elección:

a) Un gasto muy superior, multiplicado por cinco, por 10, por 32, al que se destinó al Estado de México, en especial por parte del PRI, pero también por los otros partidos.

b) Una lucha feroz entre contendientes, aumento de la ‘guerra de lodo’ contra AMLO y entre aquellos que hacen de su denostación un ‘bien’ inevitable.

c) Las necesarias alianzas: PRI-PVEM-PANAL-PES; PAN-PRD; MORENA-PT.

d) De nuevo, un espectáculo deplorable donde se vote por el menos corrupto y no por la mejor propuesta.

e) La reconformación del mapa político (gobiernos-estados) y de la estructura de poder a lo largo del país.

f) El enfrentamiento para sostener el mismo modelo político-económico o la posibilidad de un cambio de perspectiva.

*La Dra. Ivonne Acuña Murillo es académica del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México

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