Los migrantes representan la imagen del Dios hecho carne: investigador

Mié, 8 Nov 2017
Gerardo Cruz González, estudiante de la Maestría en Teología y Mundo Contemporáneo de la IBERO y especialista en el fenómeno migratorio, presenta conferencia 'Fotografía y migración'
  • De izquierda a derecha: Dr. Ángel Méndez Montoya, coordinador de la Maestría en Teología y Mundo contemporáneo; y los estudiantes de este posgrado, Iderman Andrade, Gerardo Cruz e Hilda Ortiz Mena Fernández (Ivan Cabrera/IBERO).
  • Muestra de la exposición fotográfica coordinada por Gerardo Cruz (Ivan Cabrera/IBERO).
  • Exposición 'Fotografía y migración' (Ivan Cabrera/IBERO).
  • Parte de la muestra fue montada en la IBERO (Ivan Cabrera/IBERO).
  • (Ivan Cabrera/IBERO).

En la actualidad, el lugar teológico —entendido como el espacio donde se puede hallar a Dios— tiene una figura representativa clara y concisa en los migrantes, este grupo de personas donde encontramos a Jesús crucificado, pero también al resucitado, al que sufre pero también llena de esperanza al resto del mundo.

“En él (migrante) confluyen categorías teológicas como peregrinación, camino, pobres, huérfanos, viudas, el resto. Los migrantes caminan, peregrinan hacia una tierra nueva. No sólo son figuras bíblicas de la migración que están, por ejemplo, presentes en el relato del Éxodo, sino que hay que entender en ellos la conformación de identidades”.

Así lo explicó Gerardo Cruz González, estudiante de la Maestría en Teología y Mundo Contemporáneo de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, durante su presentación ‘Fotografía y migración’, dentro del primer simposio ‘El arte y sus provocaciones teológicas’, adscrito al Departamento de Ciencias Religiosas de esta casa de estudios.

Cruz González, miembro del Consejo Ciudadano de Niños y Niñas Migrantes e investigador del Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (Imdosoc), afirmó que las personas migrantes nos enseñan tres virtudes: fe, esperanza y amor, y lo hacen, a diferencia de quienes lo hacen de manera autómata, con obras.

“Ellos, ante el horror, nos hablan en clave de esperanza; transfiguran las fosas en tumbas vacías. Son profetas que denuncian falsos dioses, dioses que no son dioses, ídolos que tiene ojos y no ven, oídos y no oyen, boca y no hablan”. Afirmó que ellos nos encuentran en los caminos, en una nueva edición del “Evangelio, para invitarnos al banquete”.

Además, “nos hacen ver que Dios está en los últimos. El Dios hecho carne está aquí, camina por nuestras ciudades, selvas y desiertos, se sube al tren, aunque muchas veces es bajado a balazos. Es criminalizado por sociedades que tienen miedo de ellos. Son los últimos porque han dejado todo para aventurarse a lo desconocido y peligroso”.

Los migrantes muestran a una sociedad ‘ciega’ a la verdadera bestia, al sistema político y económico excluyente, el más salvaje capitalismo que no tiene misericordia con los más pobres que, por otra parte, se hacen más pobres y violentados, pues, en los migrantes todo es negocio, son vendidos y explotados, y cuando “ya no sirven, los desaparecen”.

Por ello, transgreden creativamente la angustia para tornarla en cantos de esperanza y “dejan ver en cada uno de ellos al pobre de Nazaret que nos invita a la mesa. Ellos nos instruyen en el arte de atravesar las fronteras. Transitan cotidianamente de la nada a los posible, de la nada al reino, transitan de Babilonia y su torre espléndida, a Pentecostés, y con ello nos proponen el puente de entendimiento entre unos y otros, diferentes todos, pero comunicados”.

Taller de fotografía migrante

La fotografía abre la posibilidad de la realización del mundo y nombra a la realidad porque en ella, paradójicamente, no está fija, pues en cada exposición renace, trasciende y aparece absolutamente nueva, enfatizó Gerardo Cruz.

Bajo esta reflexión, creó un taller de fotografía para migrantes en el Imdosoc, con el fin de mostrar su cotidianidad, sin cosificarlos, sino que fueran ellos articularan el discurso de lo que viven y sufren. Es decir, empoderarlos a través de la imagen y una cámara fotográfica.

“Los resultados fueron algunas fotografías que muestran sus historias, sus vidas, sus esperanzas, sus inquietudes. Descubrimos de este encuentro que cuando dos personas se relacionan con autenticidad y humanidad, Dios es la luz que surge entre ellos”.

Uno de los resultados más importantes fue que el taller sirvió para que las personas migrantes se expresen y les sirve de vínculo comunitario y hacia afuera. “Cuando los migrantes en sus fotos, sus ojos se llenan de satisfacción, su cara de colma de risas”.

Concluyó que las fotografías “no tratan de ser a un museo de Dante. Buscamos encontrarnos a nosotros mismos en las miradas retratadas. El artista es creador pero también es criatura”.

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Iván Cabrera


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