75 Años IBERO, una historia para caminar hacia adelante

Mar, 6 Mar 2018
El Mtro. David Fernández Dávalos, Rector de la Universidad Iberoamericana, señala que el legado de nuestra casa de estudios es la creación de nuevos campos de conocimiento y nuevas profesiones
  • Rector de la IBERO, Mtro. David Fernández Dávalos (Pedro Rendón/IBERO).

Inaugurada en 1943, bajo el nombre de Centro Cultural Universitario, la Universidad Iberoamericana –denominada así a partir de 1953- cumple este 2018 su 75 Aniversario; momento para celebrar, echar la mirada atrás y definir hacia dónde quiere ir.

Mirando al pasado, respecto de las mayores contribuciones de la IBERO a la sociedad, el Rector, Mtro. David Fernández Dávalos, mencionó en primer lugar que probablemente de las que más orgullo han dejado es “la creación de nuevos campos del conocimiento y nuevas profesiones”; como la Licenciatura en Relaciones Industriales (1953), que concibió las relaciones obrero-patronales dentro de la empresa como relaciones de colaboración y complemento, no de explotación.

En ese mismo tenor, de “nuevos modos de concebir la realidad y de abordarla desde nuevos campos del saber”, están la carrera en Ciencias y Técnicas de la Información (1960), que pensó a la comunicación “como una dimensión de la realidad que requería una labor de científico”; y las diferentes carreras de Diseño (Industrial, 1955; Gráfico, 1967; Textil, 1987; Interactivo, 2004; e Indumentaria y Moda, 2012), que miran al diseño “como una disciplina que trasciende el objeto de consumo”, al ocuparse también de las relaciones sociales y los modos de producción.

En segundo lugar, comentó que la IBERO ha sido siempre un actor que propugna por una concepción humanista de la economía, política y el saber; ha sido referente en momentos decisivos de México, como el Movimiento del 68 y los terremotos del 85 y del 19-S (2017); ha debatido en torno a la autonomía universitaria y la reforma política, “poniendo por delante los intereses de ciudadanos”; y causó polémica al apostar por salidas pacíficas y democráticas a los golpes de Estado en Chile y Guatemala, o las guerras en Centroamérica.

Y en tercer lugar, la IBERO “ha significado una presencia eclesial distinta al de la Iglesia tradicional, es decir, se ha colocado en la frontera de las reflexiones eclesiásticas y eclesiales, tratando de comprender la cultura en la que estamos insertos, y desde ahí ofrecer reflexiones de fe, reflexiones cristianas, para tener un diálogo entre la fe y las culturas… se proyecta siempre como una institución de inspiración cristina, pero abierta a la diversidad, a la pluralidad, a la tolerancia, al diálogo, a las culturas juveniles”.

En torno a los hechos que han dejado huella en la IBERO, destacó el derrumbe de las instalaciones de Cerro de las Torres, por el sismo de 1979, que derivó en la mudanza del campus a Santa Fe (1988); lo que cambió la trayectoria de la IBERO, pues inadvertidamente y sin pretenderlo pasó a incorporar como estudiantes a integrantes de los sectores de más alto nivel económico de México, “una composición social distinta a la que teníamos cuando estábamos en Taxqueña”.

Actor social relevante

Ese momento de definiciones plantea en la actualidad la necesidad de reorientar y de reconfigurar al alumnado, para hacer “más diversa y menos elitista” a la IBERO. Por ello, el Padre Fernández considera que otro momento relevante para la IBERO es el presente, para “volver a los orígenes, a la inspiración original fundamental que pueda significar una reorientación del conjunto del trabajo universitario”.

Resaltó que la Universidad hoy en día es más grande y compleja que hace 20 años, “no se diga hace ya 75 años, que comenzó como un esfuerzo muy modesto entorno de la filosofía”. Ahora se tienen 35 licenciaturas y 42 posgrados, que junto con sus departamentos académicos, hacen de ella una universidad más rica en su vida docente.

Es más relevante para el panorama educativo, social y político de México, pues al concebirse a sí misma como un actor social, la IBERO lleva análisis, propuestas y “una voz rigurosa” a la arena nacional.

Su calidad académica está más consolidada, como avalan los  estándares internacionales, lo que ha sido fruto del mejoramiento de las credenciales de sus académicos, la acreditación de distintos programas y el fortalecimiento de su investigación.

Entre los principales problemas que preocupan y ocupan a la IBERO, el Rector destacó: la degradación del medio ambiente; la crisis de derechos humanos que se está viviendo; la democracia, entendida como el derecho a elegir modos de vida, gobernantes, presupuestos, etcétera; la seguridad ciudadana; los migrantes, como una expresión de la injustica estructural; y las poblaciones indígenas, también excluidas.

Por otro lado, “es siempre una tarea permanente construir una comunidad armónica, respetuosa de las personas, que trabaja con gusto. Ahora me parece que pasamos por un buen momento dentro de la Universidad en este terreno, que no es una preocupación central, pero es una tarea cotidiana, el construir la comunidad para la misión que tenemos, para los objetivos de la  institución, y que lo hagamos con gusto, con satisfacción”.

Acerca de cómo está contribuyendo la IBERO a transformar la realidad, el Mtro. Fernández Dávalos dijo que por medio de la formación social que reciben los alumnos, en el área de reflexión universitaria; con la inclusión  en todos los currículos de temas transversales, como  género, derechos humanos, interculturalidad y ecología; con un servicio social verdaderamente relevante y significativo; y con la investigación de temas sociales relevantes y prioritarios para el país, como pobreza, exclusión, educación, medio ambiente, entre otros.

Además de brindar apoyo al sector social de la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús y a otros actores, por ejemplo, a comunidades de Chiapas y en la sierra Tarahumara; o brindando ayuda económica, técnica y asesorías a escuelas populares.

También hay proyectos sociales y comunitarios propios de la IBERO, como la Casa Ernesto Meneses, ubicada en Santa Fe, donde “tenemos acciones asistenciales o promocionales de educación, formación, asesorías”.

Además la IBERO está tratando de crear una coalición y vínculos con sujetos y movimientos sociales de base; y formar espacios de acción política, como el ya operante ‘Foro Mexicano para la Seguridad Democrática’. Ello, para tener una incidencia política directa, por medio de la denuncia, cabildeo, promoción de leyes y propuestas de política pública. Y, finalmente, “estamos proponiendo temas y fórmulas en la agenda nacional, por ejemplo, economía social y solidaria, pueblos indígenas, apoyos a migrantes”.

Estamos caminando

De la colaboración con instituciones hermanas, el Rector Fernández dijo que la IBERO tiene su referencia más inmediata y enriquecedora en la Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina (AUSJAL), a la que apoya y de la que recibe aportes de conocimiento, recursos y vinculaciones que facilitan la actividad de la IBERO fuera de las fronteras de México. “Y sobre todo nos enriquece la AUSJAL al proponernos una colaboración sur-sur y una visión desde el sur global, frente a las propuestas y avances que vienen del norte global”.

En México, la Universidad Iberoamericana Ciudad de México siempre ha sido la institución líder y emblemática del Sistema Universitario Jesuita (SUJ), “entonces mucho de lo que acontece en otras universidades pasa por experiencias o conocimientos de nuestra IBERO”.

Sin embargo, IBERO CDMX ha aprendido mucho de las demás universidades, por ejemplo, las fórmulas de trabajo académico en la realidad que tiene el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), la conciencia social y su incidencia de IBERO Puebla, el  modo de interactuar con la empresa de IBERO León, el cómo responder a situaciones de violencia y de violaciones a derechos humanos de IBERO Torreón, la educación intercultural del Instituto Superior Intercultural Ayuuk (ISIA) y la realidad binacional del noroeste de México de IBERO Tijuana.

En torno a si la actual IBERO Ciudad de México es la que quieren ver la Provincia Mexicana y la Compañía de Jesús, el Padre David reconoció que los ideales son más grandes siempre que las realizaciones, pero la Universidad está en camino; está avanzando hacia una opción preferencial por los pobres, se dirige poco a poco hacia una colaboración con las organizaciones sociales de base y “estamos en camino a ser verdaderamente una palabra relevante para la justicia en el país y para los derechos humanos, para la igualdad”.

El futuro y el 75 Aniversario

En los próximos años, al Mtro. David Fernández Dávalos le gustaría ver en la IBERO “ya no una institución pesada, estable, monolítica”; sino una Universidad dinámica, abierta a la novedad y que revisa siempre su tarea  para adecuarla a las necesidades sociales, particularmente de las mayorías populares, grupos excluidos, la justicia, igualdad, equidad de género y preservación del medio ambiente.

Que haga su trabajo de docencia “para formar a los profesionistas y profesionales que México necesita, con conciencia ética, con compromiso social”; que haga investigaciones relevantes y pertinentes; cercana a los actores sociales que de buena fe buscan un mundo más justo e igualitario; y produciendo constantemente nuevos conocimientos, métodos y prácticas universitarias.

Finalmente, mencionó que el 75 Aniversario, además de una  ocasión gozosa, de celebración, “sirve para echar la mirada atrás, ver de dónde venimos y definir hacia dónde queremos ir, es decir, no es para quedarnos en la celebración de lo pasado, ni para mirar con nostalgia otros tiempos, para decir que fueron mejores; sino para reconocernos, reconocer nuestra identidad, y entonces plantearnos las nuevas tareas que en fidelidad con nuestra tradición nos está planteando la realidad hoy, la realidad educativa, universitaria y la realidad social”.

Programa de la ceremonia del 75 Aniversario de la IBERO

Pedro Rendón/ICM


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