Académica de la IBERO investiga uso de té, vino y cerveza para crear textiles

Vie, 10 Jun 2016
A partir de un bloque elaborado al fermentar las bebidas obtiene como materia prima una membrana de la que obtendrá las láminas textiles
Serán hipoalergénicos
  • Mtra. Cecilia Cuéllar, académica del Departamento de Diseño de la IBERO
  • Textil
  • Observando la elasticidad
  • En la mano izquierda, fermentado con cerveza
  • Fermentado con vino tinto

La maestra Cecilia Cuéllar Martínez, académica del Departamento de Diseño de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, investiga el uso de té de kombucha, vino tinto y cerveza, para crear textiles hipoalergénicos.

Cuéllar parte de un trabajo realizado por Susan Lee, investigadora de Inglaterra, quien con azúcar y vinagre –ácido acético glacial– “alimenta” las bacterias que suelta el té de kombucha, para después de fermentado formar una corazón que servirá como matriz para elaborar textiles. Sin embargo, hasta el momento la inglesa al parecer aún no ha podido resolver el problema de que el acabado de la matriz se deshace al momento de querer producir una tela.

A partir de este punto la maestra Cuéllar inició su trabajo en el laboratorio de la Ibero, donde en recipientes perforados de cristal –para que las bacterias respiren y no mueran– experimenta con diferentes tiempos de fermentación y cantidades de glucosa, con el fin de mantener viva a la matriz, de la cual extraerá diversas capas para crear los textiles.

La maestra realiza pruebas de ensayo y error que le permitirán determinar si es mejor utilizar como precursor del ácido acético glacial la cerveza, que debilita la estructura de la bacteria, o el vino tinto, que la fortalece. Con cualquiera de estas dos bebidas, más azúcar, alimenta durante semanas a las bacterias de la matriz creada con el té de kombucha.

Durante el proceso de fermentación, que dura de tres a cuatro meses, la investigadora mexicana debe evitar que las bacterias del té se contaminen con otras bacterias que haya en el medioambiente, pues podrían matar a la matriz o degenerar el textil que se obtendrá, lo que afectaría su propiedad de durabilidad. Asimismo, cuida la cantidad de glucosa, pues si es mucha la tela perderá flexibilidad y se volverá rígida.

En el tiempo que lleva investigando, la docente ha observado que el vino tinto le está dando la rigidez necesaria para que al momento de extraer láminas para elaborar el textil éstas no se deshagan. Una vez obtenido el textil, éste se tiene que limpiar, secar, deshidratar y moldear –en un figurín de madera–. Después de esto, hay que darle un acabado al textil, para que permita a su usuario transpirar.

Con este proceso la maestra Cuéllar Martínez desea obtener “textiles que no son textiles” y que sean hipoalergénicos, una propiedad de la cual carecen las telas hechas con fibras naturales, orgánicas o polímeros derivados del petróleo.

Para realizar su investigación, Cuéllar Martínez cuenta con el apoyo del Mtro. Fernando Bermúdez Barreiro, director del Departamento de Diseño; de la Mtra. Mariam Bujalil Palafox, coordinadora de la Licenciatura en Diseño Textil, y de la Mtra. Guadalupe de Agüero Servín, coordinadora de Laboratorios y Talleres del Departamento de Diseño –encargada de adquirir los materiales para el proyecto de Cecilia–.

Pedro Rendón

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