Cambio climático incrementa 50% probabilidad de tener guerras: expertos

Mar, 5 Dic 2017
Académicos de la Universidad Iberoamericana realizaron la investigación ‘Cambio climático, desastres naturales y sus efectos macroeconómicos’
  • (Imagen: pixabay.com).
  • Dr. Alejandro Guevara Sanginés, vicerrector Académico de la IBERO.

En África Sahariana, las variaciones extremas en las lluvias, entre otras cosas provocadas por el cambio climático, incrementan hasta en 50% la probabilidad de que se presente una guerra civil al siguiente año, dijo el doctor Alejandro Guevara Sanginés, vicerrector Académico de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

“Si hay una sequía, hay menos cosechas; si hay menos cosechas, hay menos alimentos; si hay menos alimentos, hay lucha por la tierra donde sí se puede sembrar”, explicó Guevara, especialista en temas de economía del medio ambiente, al presentar su investigación ‘Cambio climático, desastres naturales y sus efectos macroeconómicos’.

En dicho documento, elaborado junto con el doctor José Alberto Lara Pulido, docente del Departamento de Estudios Empresariales de la IBERO, ambos manifiestan que el número de desastres naturales, en particular las inundaciones y los ciclones, ha aumentado de manera alarmante en las últimas décadas.

Esa intensidad y frecuencia de los desastres naturales pudiera incidir el cambio climático, ya que hay un vínculo entre cambio climático, desastres naturales y sus efectos macroeconómicos. 

En su investigación, Guevara y Lara señalan: “Los modelos y la evidencia científica sugieren que el cambio climático se debe a la acción del hombre.  Por lo tanto, es muy probable que los desastres naturales sean causados por el cambio climático y éste a su vez por la acción del hombre”.

La cada vez mayor presencia de desastres ambientales “daña primordialmente aquello que queremos, que es la vida y el bienestar derivado. Y una de las dimensiones por la cual la gente sería feliz es la ausencia de sufrimiento. Y una fuente muy importante de sufrimiento son los desastres naturales”.

Mucho de ese sufrimiento humano, al menos el provocado por los desastres naturales, podría evitarse si se toman medidas para prevenir las pérdidas humanas y económicas derivadas de catástrofes ambientales, como las inundaciones.

Impacto económico de los desastres naturales

Al mencionar cuáles son los costos económicos de los desastres naturales, el Dr. Guevara Sanginés comentó que a largo plazo se desconocen; pero a corto plazo: contraen la actividad productiva, afectan la balanza comercial, deterioran el balance fiscal e incrementan los niveles de pobreza. 

Pese a no haber total certeza, la mayor parte de la evidencia empírica apunta a que los desastres naturales sí minan la capacidad de crecimiento de un país; por eso es importante analizar si todo el país crece más o menos que antes del desastre natural. Pero también lo es identificar cómo se distribuyen los impactos al interior de la población, toda vez que “los desastres naturales provocan una disminución mayor del índice del desarrollo humano en los municipios menos desarrollados.

Por ello dijo: “Los desastres naturales incrementan la desigualdad social, porque afectan a los grupos más vulnerables. Países ricos y pobres quizá tengan la misma probabilidad de sufrir desastres, pero las afectaciones por un mismo desastre son relativamente mucho mayores en aquellos donde la gente es más pobre”. 

En su investigación, los académicos de la IBERO citan: “La vulnerabilidad ante los desastres naturales puede representar una espiral de pobreza, de la cual los países con ciertas características no pueden salir” (Cleaver y Schreiber, 1994; Forsyth et al., 1998).

Por paradójico que parezca, los mayores costos económicos por desastres naturales se presentan en países desarrollados, ya que en éstos hay una gran cantidad de riqueza acumulada, y por lo tanto un mismo evento causa más daño en términos absolutos. Por ejemplo, en 2008 los desastres naturales dejaron en Estados Unidos pérdidas por 57 mil 290 millones de dólares; y en México fueron sólo de 75 millones de dólares.

Mas en un país desarrollado, como Alemania, un desastre natural que tuvo efectos devastadores en la caída del capital también propicia una enorme inversión para recuperarse. “De tal suerte que a largo plazo incluso van por arriba de la trayectoria de crecimiento económico. Eso ocurre en países con una gran acumulación de conocimiento, de capital y de capital social”.

Sin embargo, en países pequeños y no desarrollados, como los de Centroamérica, hay más personas afectadas por los desastres naturales y por ende sus daños son considerablemente mayores. “¿Qué quiere decir esto?, que un daño en este tipo de naciones puede ser totalmente desastroso porque tienen menor capacidad de resiliencia, es decir, de regresar a su estado original antes de la perturbación”.

“Hay países donde un desastre natural puede significar impactos macroeconómicos de largo plazo que los sitúen en una senda de crecimiento mucho menor, es decir, si eran países pobres, probablemente un desastre natural signifique una tragedia en términos no sólo presentes, sino en términos de las siguientes generaciones, y eso implica que a futuro van a tener una base menor que la trayectoria económica en la que estaban”.

Una cosa importante, fruto del capital social y de las políticas de prevención, es que ha habido una tendencia decreciente en términos de pérdidas de vidas humanas, no así en términos de la riqueza que se pierde. “Lo ideal sería que se tuviera suficiente ciencia, suficiente política pública, suficiente capital social, para que ambas fueran decrecientes, destacó el vicerrector de la IBERO.

Dado a conocer lo anterior, y a modo de resumen, los investigadores Guevara Sanginés y Lara Pulido emitieron las siguientes conclusiones:

• Es indispensable concebir a los desastres naturales como un fenómeno que destruye el capital total (físico, humano, social, natural), pero además, exacerba los problemas de pobreza y desigualdad.

• La efectividad de un gran número de medidas de adaptación no depende de si existe una relación causal entre los desastres y el cambio climático, por lo que siempre es benéfico prevenir.

• Para un cierto nivel de ingresos los desastres naturales representan una espiral de pobreza, de la cual los hogares muy pobres nunca salen.

• La planeación urbana, el fortalecimiento de las instituciones de seguros y políticas públicas y la diseminación de información oportuna son factores críticos para incrementar la resiliencia; esa capacidad de enfrentar el daño y seguir adelante.

• Hay medidas de relativo bajo costo que nos pueden proteger de los desastres naturales, como la construcción de casas de madera con base en lineamientos de seguridad que protegen de los huracanes.

• La negligencia del ser humano determina en gran parte la ocurrencia de un desastre natural. 

La investigación ‘Cambio climático, desastres naturales y sus efectos macroeconómicos’ fue presentada por el Dr. Alejandro Guevara Sanginés durante el ‘Foro 19 Septiembre. Experiencias y valores aprendidos. Plataforma para una nueva cultura socio-ambiental’, organizado por el Departamento de Arquitectura, Urbanismo e Ingeniería Civil de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, y el Instituto de Formación en Ecología Integral.

Texto y foto: PEDRO RENDÓN/ICM


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