#COLUMNA Los residuos del sismo y su impacto en el medio ambiente

Vie, 13 Oct 2017
Es necesario que los gobiernos tengan planes de protección al medio ambiente derivados de terremotos
  • En el caso particular de los sismos, destaca la afectación al medio ambiente por la producción de grandes volúmenes de escombros (Tomada de El Sol de México).
Por: 
Programa de Medio Ambiente de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México

El sismo que estremeció a la ciudad la tarde del 19 de septiembre desató una cadena de emergencias que, a tropezones y sin más que sentido común, fueron atendidas por buena parte de la población.

En un ambiente de urgencia por brindar ayuda, la priorización de las tareas era casi obvia: primero, la recuperación de las vidas y los cuerpos de las personas que quedaron atrapadas entre los escombros; segundo, prestar ayuda a familiares de las y los atrapados, damnificados y rescatistas; tercero, pensar en la reposición de las pérdidas materiales que el sismo, sumado a la corrupción de las empresas inmobiliarias y la clase política, dieron como resultado el desmoronamiento de años de esfuerzo que cientos de mexicanos cristalizaron en sus viviendas, ahora colapsadas.

Así, resulta comprensible que los temas ambientales no fueran parte de las prioridades; sin embargo, a unas semanas del evento, cuando la realidad de la ciudad nos “invita” a retomar la vida cotidiana a empujones, parece importante volver a poner el tema sobre la mesa, en particular porque algunas decisiones en materia ambiental tomadas en medio de la crisis acarrean consecuencias que también puede ser perjudiciales para el ser humano y el planeta.

Son muchas las afectaciones al medio ambiente que derivan del sismo, pero una de las más visibles e inmediatas tiene que ver con la generación y disposición de los residuos.

La Ciudad de México genera más de 12 mil toneladas de residuos sólidos diariamente (Gobierno de la Ciudad de México y Secretaría del Medio Ambiente, 2015) y la cifra tiende a incrementar. La gestión de estos gigantescos volúmenes significa uno de los más grandes retos de las administraciones de la ciudad. En enero de 2012, Animal Político comentó un estudio de la Federación Mexicana de Ingeniería Sanitaria y Ciencias Ambientales que indica que el país está atrasado cien años en el manejo de residuos sólidos.

Por su lado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) apunta que la atención a desastres derivados de fenómenos meteorológicos, inundaciones, actividad sísmica o volcánica eleva la cantidad de residuos generados (oms y Centro del agua, la ingeniería y el desarrollo, 2011) como resultado del aumento en el consumo de alimentos empaquetados, agua embotellada y material médico.

En el caso particular de los sismos, destaca la producción de grandes volúmenes de escombros, es decir, residuos de construcción y demolición que van acompañados de prácticamente todo lo que integraba una vivienda, una oficina, una escuela, un centro comercial, etcétera.

Al respecto, algunos medios de comunicación han reportado descargas de estos residuos en lugares no autorizados. El 28 de septiembre, Noticieros Televisa informó acerca del vertido de escombros del edificio colapsado en la avenida Álvaro Obregón en un tiradero irregular de Chalco, Estado de México (2017). Asimismo, al día siguiente Animal Político comunicó el traslado y depósito de residuos de este tipo en el Bordo Poniente (2017), basurero clausurado a finales de 2011 por encontrarse al límite de su capacidad y que hace unos meses se anunciaba como un proyecto “ambientalmente amigable”. Cabe mencionar que este mismo basurero recibió, junto con los predios en donde actualmente se construye el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, los escombros del sismo de 1985. Al igual que ahora, en ese entonces mobiliario, tuberías, e incluso cuerpos, fueron depositados entre materiales de construcción y demolición. Fue el sector de los pepenadores el encargado de la ardua labor de separación.

Diez días después del sismo, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) expidió una serie de criterios para el manejo de residuos de construcción y demolición derivados del fenómeno natural, dirigido a las autoridades estatales y la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu). Desconocemos si se trata de una política emergente o existen precedentes de este tipo de protocolos; sin embargo, no deja de llamar la atención el desfase entre la emergencia y el momento en que estas recomendaciones fueron expedidas. Además, se considera que varias de las disposiciones no pueden cumplirse en lo inmediato, pues no hay las condiciones materiales para ser atendidas. Por ejemplo, uno de los criterios para la disposición de los escombros exige obras hidráulicas que aseguren el adecuado drenaje de las aguas de lluvia en el lugar de depósito de estos materiales, aunado a la evidente falta en México de sitios de disposición con estas características.

Por suerte, frente a la mala respuesta del gobierno y sus instituciones a este tipo de emergencias, hay pequeñas pero valiosas iniciativas en la ciudad y el campo que buscan aprovechar parte de los residuos derivados de la contingencia sísmica mientras abonan a la reconstrucción de las vidas de las personas que perdieron mucho en este desafortunado evento.

Un ejemplo es el rescate de materiales de construcción en las viviendas afectadas en comunidades morelenses: en vez de demoler las bardas y paredes que permanecen en pie, pero seriamente afectadas, se desmontan y recuperan ladrillos y varillas en buenas condiciones para ser usados en la construcción de una nueva vivienda. Evidentemente, esta solución tiene sobre todo un móvil económico; son las comunidades más pobres las que realizan este trabajo que demanda paciencia y constancia de cientos de personas que no pueden darse “el lujo” de comprar materiales nuevos para la reconstrucción de sus pueblos.

Otro ejemplo es la confección de colchonetas a partir de bolsas de plástico tejidas. Esta iniciativa, que se difundió rápidamente en la ciudad, además de dar una segunda vida a las bolsas y ser de gran utilidad en los albergues, busca emplear a cientos de adultos mayores que desean apoyar a las personas más afectadas por el terremoto.

Así, sabemos de muchos otros esfuerzos de población organizada alrededor de este tipo de propuestas que dan nueva vida a los residuos y contemplan que las soluciones al desastre deben considerar el componente ambiental. Vivimos en una zona sísmica y eso no va a cambiar. Grandes terremotos han golpeado antes la ciudad, por lo que es fundamental que los gobiernos y sus instituciones aprendan de la experiencia y generen políticas de prevención integrales, elaboradas con seriedad y anticipación, que contemplen la particularidad de la gestión de los residuos y mitiguen los daños socioambientales.

Referencias

Gobierno de la Ciudad de México y Secretaría del Medio Ambiente (2015). Inventario de residuos sólidos Ciudad de México 2015. Recuperado de: http://www.sedema.cdmx.gob.mx/storage/app/media/IRS-2015-14-dic-2016.com...

Narcia, A. (2017, 28 de septiembre). “Vierten escombros de la en tiradero irregular en el Estado de México”, en Noticieros Televisa. Recuperado de: http://noticieros.televisa.com/ultimas-noticias/cdmx/2017-09-28/vierten-...

Organización Mundial de la Salud y Centro del agua, la ingeniería y el desarrollo (2011). Solid Waste Management in Emergencies. Recuperado de: https://www.unicef.org/cholera/Annexes/Supporting_Resources/Annex_9/WHO-...

Ramos, D. (2012, 3 de enero). “Un Estadio Azteca lleno de basura y otros datos sobre los residuos en el DF”, en Animal Político. Recuperado de: http://www.animalpolitico.com/2012/01/un-estadio-azteca-lleno-de-basura-...

Sandoval, F. (2017, 29 de septiembre). “El Bordo Poniente, clausurado en 2011, recibe los escombros del sismo”, en Animal Político. Recuperado de: http://www.animalpolitico.com/2017/09/donde-terminan-los-escombros-del-s...


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