Docencia universitaria debe transmitir saberes que atiendan necesidades sociales

Mar, 29 Ago 2017
Afirmó Rector de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, en la videoconferencia ‘La universidad como agente de transformación social’
Impartida a instituciones de la Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina (AUSJAL)
  • Investigación indica a universidades dónde tienen y pueden incidir: Rector de la IBERO.

La universidad como agente de transformación social 
Segunda de tres partes

La docencia transmite conocimientos y forma a los estudiantes en diferentes profesiones, pero junto con ello tiene el deber de “crear y trasmitir saberes necesarios para atender las necesidades sociales, es decir, tenemos que formar arquitectas capaces de construir zonas habitacionales que puedan resolver los problemas de escasez de vivienda en el país; por ejemplo”, afirmó el Rector de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, Maestro David Fernández Dávalos, S. J.

“Pero esto supone una tensión entre lo que quieren los estudiantes y lo que reclama la universidad, la sociedad y su transformación. Los muchachos vienen a la universidad a obtener una carrera, punto, a tener un título que les permita trabajar con un ingreso suficiente. No quieren ser inquietados, no quieren ampliar sus horizontes, siempre preguntan y esta materia qué tiene que ver con mi profesión. Por qué meten materia de relleno en el área de integración universitaria o reflexión universitaria”.

Sin embargo, “nuestra propuesta universitaria es que nosotros no estamos al servicio de lo que quieren nuestros estudiantes, sino que estamos al servicio de la sociedad y al servicio de su transformación. Y hemos de ampliarles los horizontes y hemos de sensibilizarlos, concientizarlos y problematizar sus certezas, problematizar sus deseos y tensionarlos respecto de lo que ellos esperan recibir”.

De esta manera se pronunció el Rector respecto a ‘La universidad como agente de transformación social’, tema de la videoconferencia que ofreció y que de manera simultánea pudo verse en 16 instituciones de la Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina (AUSJAL).

En su mensaje, el Mtro. Fernández Dávalos manifestó que una docencia que sólo capacite para ejercer una profesión con suficiencia es una mala docencia desde el punto de vista ético y técnico. Ético, porque hay una corresponsabilidad social por el hecho de pertenecer a una comunidad, y entonces se ha de problematizar su perspectiva. Técnico, porque si no se tiene capacidad para resolver problemas del conjunto social no se es un profesionista competente, porque se ve a la profesión siempre desde la perspectiva de intereses personales y mezquinos.

“Lo que se debe enseñar y aprender es la gran asignatura de la realidad histórica del país y de la región, de América Latina, de sus intereses, de sus capacidades, de su modo de inserción en la globalización actual. Es la realidad concreta de nuestros países la que ha de configurar, ha de unificar y dar un carácter transdisciplinario a todas las materias que componen los currículos de las profesiones”.

Una docencia pertinente es aquella que crea profesionales con una nueva perspectiva, con unas ganas de comprometerse y con una visión amplia de su profesión. Para que esto sea posible, el maestro (a) tiene que poner la profesión siempre en relación directa con la estructura social y con la marcha del proceso histórico en un momento determinado.

Todas las materias pueden darse en relación directa con problemáticas sociales y con la estructura social; no así todos los contenidos, porque hay los que son muy abstractos, pero finalmente tendrán que aterrizar en la atención o la reflexión de problemáticas particulares de carácter social o antropológico.

Así, la docencia, que a lo mejor no es lo más valioso, pero sí es lo más necesario, ayuda a la universidad a ser lo que quiere ser; y éste es un principio de valor. Porque el tener que dar clases estimula la preparación académica de los profesores y profesoras, les obliga a estar actualizados y abiertos a las nuevas circunstancias de la realidad. 

La docencia es además uno de los controles del maestro (a), pues permite ver si tiene capacidad, está comprometido realmente, qué tan actualizado está y qué tanto produce. Ayuda a la creación de un estilo mental crítico, tanto en las académicas (os) y en el estudiantado, en la confrontación y el diálogo. Supone un contacto con la pluralidad humana e ideológica “y esto es valiosísimo en este momento; nos garantiza la existencia de profesionales, de académicos, métodos y conocimientos diversos”.

“Todos los académicos van a presentarle a los estudiantes una visión distinta, metodológica y de conocimientos, que también es importante para crear un estilo mental riguroso y abierto; y puede formar esos profesionistas o profesionales honestos que necesitamos para el cambio en la sociedad”.

Investigación indica a universidades dónde tienen y pueden incidir
 
En las universidades, una investigación seria es necesaria para poder dar la docencia que se requiere, y para que ésta pueda estar actualizada. Pero también la investigación va a indicarle a la universidad dónde tiene y puede incidir. “La necesidad que tenemos como universidad de ser pertinentes frente a la realidad es cubierta por la investigación. La investigación controla nuestra necesidad de pertinencia y nos da la medida de si somos o no pertinentes como institución social”.

La investigación rige a la universidad y es regida a su vez por la necesidad de pertinencia. Desde  la investigación se puede historizar el quehacer del conjunto de la universidad y sus distintas funciones. “La raíz de su historización, de la historización de la universidad, está en la investigación; porque la investigación nos hace conocer  dónde está la realidad social, qué es lo que esa realidad necesita y cuáles son los medios para resolver esas necesidades”.

El Rector Fernández Dávalos dijo que en el caso particular de la investigación en una universidad de la Compañía de Jesús, donde los recursos para la investigación son escasos, más escasos que en otras instituciones (por ejemplo, las públicas) “nuestra investigación tiene que ser histórica, tiene que ser una investigación política orientada a la transformación. 

“Reconozco y valoro que hay otro tipo de investigación. Que se necesita hacer investigación pura, disciplinar, abstracta; pero con tan pocos recursos con que contamos las universidades de la Compañía de Jesús, pues hemos de priorizar esa investigación que nos puede orientar como universidad y que puede incidir en la transformación de la realidad”.

Así, la investigación institucional tiene que entenderse como una totalidad, que tiene distintas partes y funciones, atiende a diversos niveles de la realidad y problemáticas; pero tiene una única finalidad, que es resolver necesidades del conjunto social y transformar la realidad para hacerla mejor. 

Debe ser eficaz para incidir, y su contenido concreto probablemente sea esclarecer una situación dada, determinar las causas de esa situación y construir alternativas teóricas y prácticas. Por ejemplo, cómo se da la pobreza, por qué se da y cómo se pueden construir alternativas para combatir esa pobreza.

“Hay por supuesto siempre una tensión entre lo coyunturalmente urgente y lo estructuralmente necesario. Ahora nos están pidiendo que estudiemos el tema de la obesidad en un pueblo particular; es urgente porque van a hacer un programa de nutrición, muy bien, es coyunturalmente urgente. Pero lo estructuralmente necesario es investigar el tema de la pobreza, en su contexto de la actuación de los medios, de las grandes empresas transnacionales”.

“En mi opinión, tendríamos que priorizar las necesidades estructurales, de suerte que reflexionemos lo que generalmente no se reflexiona, que es la estructura de fondo y la dinámica de fondo del sistema. Y tendría que llevarnos a un producto útil para la acción social transformadora. Y por eso se requiere que haya un plan de investigación en nuestras universidades; que defina orientaciones, principios, prioridades que la orienten. Y con esto se trata de construir la investigación institucional de la universidad; no tanto poner las condiciones para que la investigación personal de los miembros de la universidad se pueda desarrollar”.

La anterior es otra tensión importante que no se puede obviar, ya que el investigador-académico trae su propio proyecto de vida de investigación; y por otro lado la universidad querrá proponer y orientar la investigación hacia una de carácter institucional. Esta tensión se puede superar colocando, no tanto restricciones, sino estímulos a los investigadores, para que hagan investigación pertinente, interdisciplinar, colectiva y transformadora; a través de cátedras, concursos y fondos especiales; y señalando claramente los rumbos y tratando de conciliar una y otra cosa. 

‘La universidad como agente de transformación social’  fue una ponencia enmarcada en el ‘Diplomado latinoamericano online en responsabilidad social universitaria’, que a través de la Dirección de Educación Continua y la Dirección de Educación a Distancia de la IBERO, la AUSJAL ofrece totalmente en línea.

Nota relacionada:

Primera parte: Universidades deben cambiar la realidad para hacerla más justa e igualitaria

Texto y foto: PEDRO RENDÓN/ICM


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