IBERO asesora en habilidades socioemocionales a directores de escuelas en zonas violentas

Jue, 25 Ene 2018
500 directores y supervisores escolares en lugares vulnerables como Tepito, Iztapalapa y la colonia Guerrero son asesorados
La intención es que sus estudiantes aprendan a enfrentar y evitar problemas como el 'bullying', acoso, consumo de drogas y alcohol
  • (Imagen: pixabay.com).
  • IBERO asesora en habilidades socioemocionales a directores de escuelas en zonas violentas

Con el fin de ayudar a evitar problemas como el bullying, acoso, consumo de drogas y alcohol en alumnos de educación básica que viven y estudian en zonas con alta vulnerabilidad social como Tepito, Iztapalapa y la colonia Guerrero, más de 500 directores y supervisores escolares están siendo asesorados en habilidades socioemocionales por parte de académicos de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

La doctora Hilda Patiño Domínguez, directora del Departamento de Educación de la IBERO, explicó que la asesoría a cuadros directivos escolares en polígonos que presentan violencia urbana se dio en respuesta a la petición que hizo a la Universidad Iberoamericana la Dirección General de Innovación y Fortalecimiento Académico de la Secretaría de Educación del Distrito Federal, en el marco de la implementación del ‘Desarrollo de las habilidades socioemocionales’ como materia obligatoria en el Nuevo Modelo Educativo. Este vínculo se ha establecido a través de IBERO Consultores.

La formación de directores y supervisores de escuelas públicas de la Ciudad de México deriva de una sinergia entre la nueva área curricular de desarrollo socioemocional y el Programa Nacional de Convivencia Escolar. Las labores de consultoría iniciaron  a finales del 2017, con dos conferencias magistrales en la Benemérita Escuela Nacional de Maestros, y concluirá el 30 de enero. 

Como asesoras  participan Patiño Domínguez y Cimenna Chao, quienes otrora colaboraron como especialistas en la configuración del área de educación socioemocional en el Nuevo Modelo Educativo para educación básica de la SEP; además de la Dra.  Luz María Moreno Medrano.

Las tres académicas-investigadoras realizan una encuesta entre los directores y supervisores, para poder elaborar un reporte de análisis en el que emitan un diagnóstico sobre su desarrollo de habilidades socioemocionales. 

“Es un análisis diagnóstico sobre qué tanto conocen los directores y supervisores el Nuevo Modelo Educativo, en qué están bien en habilidades socioemocionales y qué les falta de conocer; para después hacer una propuesta formativa más focalizada en aquellos aspectos que sea necesario enfatizar, a partir del resultado completo de los perfiles que detectemos en este proyecto de consultoría”, dijo Patiño.

Las habilidades socioemocionales

La Dra. Hilda Patiño explicó que el Modelo de la Educación Básica plantea cinco dimensiones de la educación socioemocional: autoconocimiento, autorregulación, autonomía, empatía y colaboración. 

“Tienen que ver con la formación personal, conocerse a uno mismo y ser capaz de regular los propios estados emocionales, es decir, configurar estados emocionales constructivos, no aflictivos; para aprender a colaborar, a construir juntos, a resolver conflictos, a ser empáticos con los demás, aprender a leer las ideas, sentimientos y emociones de los demás, lo que sin duda contribuye a fortalecer el tejido social”.

Cada una de estas cinco dimensiones tiene habilidades específicas. Por ejemplo: en la autonomía, las habilidades de autoeficacia y la capacidad de tomar decisiones. En tanto que las cinco dimensiones tienen habilidades relacionadas, “y eso es lo que trabajamos en las habilidades socioemocionales”.

Emociones pueden entorpecer el desarrollo intelectual

En otro orden de ideas, Patiño recordó que tradicionalmente en la educación se ha enfatizado la formación intelectual, el adquirir conocimientos; pero investigaciones hechas en el área de las neurociencias han mostrado la existencia de una relación entre la emoción y la cognición, o sea, “que las emociones pueden facilitar o entorpecer el aprendizaje y el desarrollo intelectual”.

“Sentir mucho miedo puede nublar a un alumno o alumna de tal manera que no pueda comprender un contenido. El aburrimiento también es un detractor de la capacidad de aprender algo”.

Otra de las cosas que es importante considerar, a decir de Patiño, es que las personas que tienen mayor éxito en su vida profesional, personal y social no son tanto las que tienen muchos conocimientos; sino las que tienen mayor capacidad para relacionarse con los demás de manera constructiva. “Las que tienen salud emocional, se conocen a sí mismas, se comunican asertivamente, saben qué les gusta y qué no, y ponen límites. Es conocerte a ti mismo para saber en dónde te sientes a gusto, con qué personas puedes trabajar mejor y con cuáles no, y cómo adaptarte”. 

“Es todo lo que tiene que ver con una sensibilidad emocional para leer el sentimiento de los demás, adaptarse a los demás, entusiasmar a los demás, no caer en relaciones destructivas, y retirarse ante situaciones de peligro o de dominación; es lo que se llama inteligencia emocional”.

La inteligencia emocional, que los docentes como Patiño intentan desarrollar a través de la educación socioemocional, quiere contrarrestar problemas que se viven en el aula, como el bullying, el acoso, la falta de trabajo colaborativo, la división entre clases sociales; cosas que destruyen el tejido social, que apartan a las personas y les impiden relacionarse entre sí.

“Saber relacionarse con los demás de manera constructiva, no convertirse en un depredador de los otros, sino en un colaborador, son cosas que quieren conseguirse con la educación socioemocional, para que las personas tengan mayor capacidad de disfrutar la vida, de tener un bienestar integral, de ser más productivas. Porque cuando una persona está emocionalmente bien puede producir más que otras con problemas de depresión, aislamiento o falta de control del enojo”.

Si la gente no sabe controlar los estados aflictivos y se deja llevar por emociones negativas más allá de un tiempo lo razonable su estado emocional enfermará. Por eso “necesitamos aprender a trabajar nosotros mismos estados emocionales de bienestar que nos permitan lidiar con la adversidad; porque en la vida hay problemas que debemos saber enfrentar del mejor modo posible”.

“Todo esto la educación formal en el aula lo había olvidado o dejado en segundo plano. Pero ahora, ante la situación de violencia, inseguridad y destrucción del tejido social que estamos viviendo en México, la educación socioemocional está en el tintero, porque algo puede aportar. Claro, no es que la educación socioemocional por sí sola vaya a resolver los problemas de la vida como el de la violencia, no es esa su pretensión; sólo quiere darle a las personas herramientas para poder vivir de la manera más plena posible”.

Texto y foto: PEDRO RENDÓN/ICM


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