Pobreza puede combatirse con empresas de economía social y solidaria: Rector

Jue, 8 Jun 2017
Así lo expresó el Mtro. David Fernández Dávalos en el Senado de la República, durante la apertura del "Diplomado en política, institucionalidad y legislación en y para la economía social y solidaria en México"
  • La pobreza puede combatirse con empresas de economía social, considera el Rector de la IBERO.
  • El Rector con otras personalidades que asistieron a la apertura del diplomado.

Las empresas de la economía social y solidaria pueden ser una herramienta para combatir la pobreza, crear mejores condiciones de vida y de trabajo para los sectores populares, y ser una alternativa a la economía neoliberal, consideró ante integrantes del Senado de la República el Mtro. David Fernández Dávalos S. J., Rector de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

En la ceremonia de apertura del "Diplomado en política, institucionalidad y legislación en y para la economía social y solidaria en México", efectuada en el recinto legislativo, el Rector dijo que los conceptos de economía social y economía solidaria tienen en común “que preconizan el trabajo como un medio de liberalización humana dentro de un proceso de democratización económica, y pretenden crear de esa manera una alternativa a la economía capitalista neoliberal que ha empobrecido a las grandes mayorías”.

Recordó que los procesos de economía social y solidaria van desde iniciativas llevadas a cabo por grupos sociales marginados, que buscan reconquistar algún control sobre sus bienes, hasta propuestas de coordinación económica y jurídica en el ámbito internacional, destinadas a garantizar el respeto a patrones básicos de trabajo decente y de protección ambiental; así como tentativas de construcción de economías regionales basadas en principios de cooperación y de solidaridad.

Con la economía social y solidaria se generan vínculos de producción distintos a las “relaciones alienadas de este capitalismo tardío”. Sin embargo, sus alcances todavía son minoritarios, especialmente en México, pues se limitan a una pequeña parte de la población, aquella que se encuentra directamente vinculada a ese tipo de empresas.

“Por eso nuestra aspiración como Universidad es ampliar y generalizar la inversión en este tipo de empresas, como estrategia de combate a la pobreza y a la desigualdad, sin esquemas subsidiados o asistencialistas. Entendemos de esta manera que promover las acciones y empresas de la economía social y solidaria puede ser un camino adecuado también para avanzar en la dirección de la equidad social y la productividad, con mayor dignidad y respeto a las personas, sin esquemas corporativos y de control, de los que adolecen actualmente muchos de los programas de combate a la pobreza”.

“En la IBERO creemos que las organizaciones de la economía social y solidaria pueden constituir uno de los principales horizontes de la política a futuro. No es retórica, tenemos que cambiar la política económica y la política en general en este país, y éste puede ser un camino clave, estratégico. La principal tarea que tenemos es hacerlas sostenibles, que tengan una politización desde los intereses del pueblo, del pueblo pobre en particular, y vincularlas a formas de gobierno democráticas y participativas”.

Resaltó que en este momento de crisis mundial los sistemas alternativos de producción económica pueden ser un área fundamental para construir gradualmente una globalización distinta, no asimétrica como la actual.

“Para ello, nos parece que hay que proceder desde una idea universal de la igualdad y la dignidad de las personas, imprimir un sesgo democrático radical a las empresas de la economía social y solidaria, apoyar la organización de los pobladores pobres y excluidos, facilitar la conciencia de sí mismos y su politización desde sus propios intereses, generar una cultura no individualista, esperar activamente la oportunidad de cambios sustanciales desde una posición de independencia y autonomía del Estado”.

Por  esas peculiaridades, la IBERO desea promover la economía social y solidaria. Porque quiere “recuperar y valorizar los sistemas alternativos de producción de las organizaciones económicas populares, de las cooperativas obreras, de las empresas autogestionadas… que el capitalismo hegemónico ha desacreditado y ha ocultado”. 

Y eso busca hacerlo desde una concepción abarcante y profundamente política de la economía, que incluya la participación democrática, la sustentabilidad ambiental, la solidaridad transnacional, la equidad social, racial, étnica y cultural.

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Texto y fotos: PEDRO RENDÓN/ICM


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