#ANÁLISIS Crece riesgo de inundaciones extremas en costas mexicanas

Lun, 12 Mar 2018
Análisis publicado en la revista ‘Nature’ exhibe riesgos para ciudades como Tijuana, Ensenada, La Paz, Cabo San Lucas, Guaymas, Mazatlán y Salina Cruz
  • Inundaciones en Acapulco, tras el paso del huracán 'Manuel', en septiembre de 2013 (Tomada de YouTube).
  • Figura 1: Regiones de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe en las cuales se incrementará la frecuencia de inundaciones de gran magnitud (históricamente ocurridas una vez cada siglo). Los puntos morados indican la ubicación de las ciudades de mayor riesgo, en las cuales este tipo de evento ocurrirá cada uno o dos años. Los puntos rojos indican frecuencias ligeramente menores.
  • Figura 2: En esta imagen se muestran las regiones con mayor riesgo de inundaciones extremas en territorio nacional a mediados de siglo, de acuerdo a la información contenida en la referencia 1.
Por: 
Dr. Alfredo Sandoval Villalbazo, coordinador del Programa de Servicio Departamental de Física del Departamento de Física y Matemáticas de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México. Investigador Nacional Nivel II (SNI).

De acuerdo a un artículo publicado en la revista Nature, el pasado 8 de marzo, la frase “este tipo de inundación ocurre una vez cada 100 años” cobrará un nuevo significado para varias ciudades mexicanas en menos de tres décadas.1 En los Estados Unidos, catástrofes como la ocurrida en Jacksonville en 2017 (por el huracán ‘Irma’) se producirán aproximadamente cada dos años en diversos puntos de la costa este hacia la mitad del siglo XXI.

El aumento del nivel de los mares derivado del calentamiento global antropogénico es la causa principal de este significativo incremento en la frecuencia de inundaciones extremas. Las investigaciones realizadas para establecer estas conclusiones se fundamentan en el uso de bases de datos elaboradas hace apenas unos años2 y en la aplicación de técnicas bien conocidas de estadística matemática. En este contexto, el empleo de funciones de distribución tipo Gumbel y Pareto generalizada ha resultado muy útil para examinar con detalle las 'colas' de las distribuciones, permitiendo modelar con detalle las alturas máximas de los océanos a través del tiempo, en diferentes regiones del planeta.3

De acuerdo al estudio, entre las ciudades mexicanas que se verán afectadas por este tipo de megainundaciones destacan Tijuana, Ensenada, La Paz, Cabo San Lucas, Guaymas, Mazatlán y Salina Cruz. En un grado ligeramente menor de riesgo se sitúan Manzanillo y Acapulco (ver figuras 1 y 2). Para ilustrar la magnitud de este tipo de eventos basta recordar los efectos de las lluvias en el puerto de Acapulco en septiembre de 2013, cuando decenas de personas fallecieron, se colapsaron varias viviendas y miles de personas quedaron incomunicadas por las inundaciones en el aeropuerto y las carreteras. 

En el caso de los Estados Unidos, los autores de los trabajos ya han entrado en diálogo con agencias oficiales, tales como el cuerpo armado de ingenieros, con la intención de que las poblaciones en riesgo se encuentren apropiadamente preparadas para hacer frente a este tipo de desastre natural. Es importante tener en consideración que México sólo es responsable de una fracción mínima de las concentraciones actuales de dióxido de carbono atmosférico, al tiempo que el gobierno del segundo emisor a nivel mundial (Estados Unidos) ha manifestado públicamente su decisión de abandonar los Acuerdos de París.

En México, desde principios del presente sexenio, se conformó el Sistema Nacional de Cambio Climático (SINACC). Este organismo es fundamental para asegurar que el país cumpla con sus compromisos internacionales referentes a la reducción de gases de efecto invernadero y para coordinar estrategias de preparación en las poblaciones para hacer frente a eventos tales como inundaciones y ondas de calor.4 Dada la complejidad del fenómeno del cambio climático, es evidente que el SINACC deberá contar con el apoyo de la comunidad científica nacional, que deberá canalizar mayores esfuerzos para anticipar escenarios de riesgo para las próximas décadas. 

Es necesario crear nuevos mecanismos de enlace entre la infraestructura científica, los sectores de gobierno, el sistema educativo y los medios masivos de comunicación para superar las consecuencias negativas del calentamiento global antropogénico. La crisis ambiental presenta retos formidables para México, pero al mismo tiempo es una oportunidad extraordinaria para hacer permanentes los espacios de unión y solidaridad que ha creado el pueblo mexicano al hacer frente a las catástrofes naturales.

Referencias:
1 A. Witze, “The cruellest seas: extreme floods will become more common as sea levels rise”, Nature 555, pp 156-158 (March 8th, 2018).
2 GESLA (Global Extreme Sea Level Analysis) es la base de datos empleada para realizar estudios estadísticos con los cuales se establecen regiones de riesgo por inundaciones extremas a nivel mundial. Esta base puede encontrarse en la dirección electrónica: http://gesla.org/  
3 T. Wahl, et al. “Understanding extreme sea levels for broad-scale coastal impact and adaptation analysis”, Nature Communications 8, pp 16075 (2017). 
4 A. Sandoval-Villalbazo, “Cambio climático aumenta frecuencia de fenómenos extremos: Ondas de calor, tormentas, inundaciones y sequías se han incrementado por acción humana”, Prensa Ibero, 7 de julio de 2017.
PRL
 

 


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