Gobierno mexicano no ha usado la cultura como 'poder blando' ante el mundo: experto

Mar, 7 Nov 2017
El Dr. Alberto Soto, coordinador de la Maestría en Estudios de Arte, expresa que se siguen reforzando estereotipos e impulsando el folclor
El Observatorio de Arte y Cultura presenta su Informe 2017 sobre este sector en México
  • La calavera ha sido uno de los elementos más usados en el arte mexicano (Pixabay).

Aunque el gobierno federal consideró estratégico cambiar el modelo de administración de la cultura —por ello la creación de una secretaría enfocada a este rubro—, en el papel se mantienen las mismas prácticas y la “conceptualización de la cultura como un cuerpo limitado de disciplinas que construyen visiones sobre lo mexicano que refuerzan los estereotipos“.

Esta es una de las conclusiones del Dr. Alberto Soto, coordinador de la Maestría en Estudios de Arte de la Universidad Iberoamericana, de su investigación ‘El arte y la cultura de México en el exterior: objetivos, programas, inversión y resultados’, que forma parte del Informe 2017 del Observatorio de Arte y Cultura, una iniciativa del alumnado y profesorado de posgrado de esta casa de estudios.

El investigador de la IBERO enfatiza que en el presente sexenio, la difusión de la cultura mexicana en el exterior se estableció como una estrategia para posicionar a México como líder globalmente responsable, y la promoción cultural internacional puede ser un elemento fundamental “para el poder blanco que el país desea ejercer y lograr así una inserción efectiva” en la agenda global.

Además, de acuerdo con el peso que el gobierno ha dado a la cultura, nuestro país, refiere el doctor Soto Cortés, “México ha adoptado la visión internacional que reconoce los derechos culturales como derechos humanos, estableciéndose el carácter multicultural del país y, por lo tanto, el derecho a que las culturas del país sean promovidas hacia el exterior”.

Sin embargo, no existe una articulación de esfuerzos para permitir que México hacia el exterior sea representado por la diversidad creativa ni tampoco por visiones renovadas de lo que son los quehaceres culturales de todo el país.

Recalca que “las instancias públicas carecen de análisis sobre la cultura en el contexto exterior, sobre los canales de comercio de bienes culturales y sobre los nichos de oportunidad existentes en las naciones más importantes para México”.

Uno de los problemas se centra en la evaluación de las metas y objetivos, pues la administración actual se basa en parámetros cuantitativos y no miden el poder suave que se intenta generar ni se relaciona con parámetros de comercio cultural.

Tampoco hay un seguimiento del efecto que la exhibición internacional tiene para los agentes culturales que son posesionados como productos de consumo en el exterior, y no hay un planteamiento claro y transparente de los principios de la diplomacia cultural que se ejerce a partir de las diversas instancias públicas.

Frente a este panorama, se recomienda profesionalizar el sector cultural, con funcionarios con conocimiento en este rubro y altamente reconocidos por el impacto cualitativo de su trabajo. Además, que se generen indicadores específicos para el sector cultura que midan resultados de las estrategias y eficiencia del gasto.

Las secretarías que tengan atribuciones deben trabajar de manera transversal para establecer un programa eje que proyecte las culturas de nuestro país; con ello se evitará la duplicidad de acciones, mensajes contrapuestos e inversiones inútiles. “Este programa tendría que orientar que cierto porcentaje de la publicidad de México en el exterior estuviera enfocada en aspectos de las culturas del país, no solamente entendidas estas como folclor”.

Es indispensable enriquecer la percepción de las culturas de México hacia el exterior, para desterrar estereotipos que limitan tanto el consumo como las posibilidades de construir un poder blando, entendido como la capacidad de influencia de un país a través de expresiones artísticas y culturales.

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Iván Cabrera


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