Con su obra, 'Rius' configura la subjetividad de lo mexicano: experto

Mié, 9 Ago 2017
El Dr. Jesús Alberto Cabañas, académico de la IBERO, desmenuza algunas de las obras del ilustrador
  • Las ilustraciones de Rius abordan temáticas sociales y políticas (rius.com.mx).
Por: 
Dr. Jesús Alberto Cabañas Osorio*

El 8 de agosto del presente año, Eduardo del Río, mejor conocido por todos como 'Rius', falleció a los 83 años de edad (1934-1917). Su partida ocurrió a la 01:45 horas, en su casa de Tepoztlán, Morelos, a causa de un cáncer de próstata. Con su ausencia se cierra un ciclo de vida orgánica, pero se abre y consolida otro: el cultural, simbólico e histórico.

La obra de 'Rius' marca, en imágenes únicas, una época siempre en transición democrática en el México del siglo XX y lo que va del presente; materia prima del caricaturista, de su humor, sarcasmo e ironía y de sus personajes irreverentes. Con una mirada mordaz, antropológica, desgarradora (en muchas ocasiones), podríamos decir que Rius configuró con su obra una didáctica de la subjetividad de lo mexicano.

El monero incursionó en el marxismo, la política, la cultura, la religión, la economía, los espectáculos, y en todo lo que su imaginación voraz configuró en imágenes del acontecer en nuestro país. En este contexto, esta breve semblanza está dedicada al monero, al maestro, al hombre, al político, a su obra y a su tiempo.

Con Los Supermachos y Los Agachados, 'Rius' ensanchó los límites de lo decible en su espectador, apelando a una ampliación interpretativa, voraz y ácida del acontecer político, en lo nacional y las diferentes clases sociales que la integran. Su obra aparece como una porción de vida que se agrega y agranda el mundo visual, sensorial, significativo, artístico, social e histórico en los diferentes actores que la componen.

En La panza es primero (2012), establece un dialogo con él, con la época, con el pasado y con el momento histórico que se vive en México. En ¡Santo PRI, líbranos del PAN! (2011), la caricatura se convierte en espacio viviente, es imaginación como concentración de vida política y del sentir social del mexicano de a pie; con un humor cruel y lapidario da voz a los de abajo, pero inserto en lo político.

En el libro Cómo acabar con el país (sin ayuda extranjera) (2003), el monero crea una figuración que va en busca y al encuentro de la conciencia de su espectador, en un momento social que retrata una verdad impregnada de corrupción, de saqueo del erario público, pero también de lo humano, lo cultural y lo político. La caricatura expone tramos de vida, de imaginación, de creatividad, de oficio y de existencia de una sociedad corroída sintetizada en trazos ligeros y espontáneos.

Su Diccionario de la estupidez humana (2000) sintetiza el interior y el exterior de la vida desde la fantasía aplastante de la ironía. Con un estilo irreverente e incisivo, llegando a lo lépero y soez, tal y como es el humor y la doble moral del mexicano. La caricatura se convierte en metáfora de la existencia del acontecer social y del mismo monero, como parte de una realidad impregnada de espejismos de modernidad y progreso de lo mexicano. Cada composición de 'Rius' lleva su visión del mundo, sus preocupaciones individuales y existenciales, de la sociedad, la política, la cultura y hasta de la muerte.

En Manual del perfecto ateo (2000), Votas y te vas (2000), Marihuana, cocaína y otros viajes, La iglesia y otros cuentos (1988), Hitler para masoquistas (1983), Lenin para principiantes (1977) y Marx para principiantes (1977) el estilo de 'Rius' retrata e ilustra con trazos ligeros y espontáneos una visión sarcástica, irónica, casi trágica de lo humano, pero también pone en pequeñas líneas la ideología de la izquierda heredada del marxismo-leninismo.

Sus monos austeros en la línea, en la escena y el trazo, permiten rápidamente el reconocimiento del personaje y el mensaje, sea este político, ciudadano, campesino u obrero. Son verdades orgánicas hechas de sensibilidad intelectual, básicamente antisistema capitalista, como resguardo de una verdad propia. El estilo en 'Rius' designa un determinismo orientado a exponer la acción de la risa, para hablar y resolver los conflictos entre el ser humano y su entorno social asfixiante.

Una manera única de observar la realidad que no reconstruye el mundo a través de sus historias, sino que genera uno nuevo a través de la resolución de sus personajes. 'Rius' recoge en su obra las experiencias de la vida, el trayecto político y social en actos y monos que se condensan en acciones concretas, actitudes, ideas o sentimientos y la diversidad de temas que pueblan su obra.

Las preocupaciones de Eduardo del Río y de sus 'horrendos' monos, como él mismo decía, no exponen su biografía pero nos dice del hombre, del maestro, del intelectual, del artista, de lo social y lo político de una sociedad y un momento histórico.

Obra y vida se unen en tiempo y lugar, en expresión y sentido, en un flujo que dice, que expresa, que contiene una existencia y una visión del mundo. En 'Rius', son sus monos los que necesitaban de un ser humano para venir al mundo, y es la existencia del ser humano la que necesitaba la caricatura para confirmar un legado y un testimonio de la vida.

*El Dr. Jesús Alberto Cabañas Osorio es académico del Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México

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