#CULTURA Poesía política para el desconfinamiento

Lun, 11 Mayo 2020
El COVID-19 no nos encerró, ya vivíamos confinados por varios frentes
  • Nuestra misión no se limita a comprender y transmitir conocimiento, sino a transformar la realidad (Pixabay).
Por: 
Randolfo González de la Mora, director de Educación Continua de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México

Será inevitable: regresaremos a pisar la acera y el espacio público gracias al desconfinamiento.

Pero es mentira que el virus nos haya encerrado, vivíamos ya confinados a la más atroz huida interna y simulación, en omisión colaboramos al desmantelamiento del bien público, endiosamos el consumo insaciable y las atrocidades del mercado como verdades eternas y la consecuente decadencia democrática nos sorprendió al doblar la esquina, justo antes de regresar con candor al hogar.

El comprensible temor a la violencia, las violencias estratégicas del ojo gobierno crimen organizado, nos hizo zigzaguear esquivando las verdades, asesinada la solidaridad política, aceptamos sobrevivir en subjetiva cofradía de silencio, irreal malabarismo intelectual, sensiblería metafísica revestida de autor y declinada ciudadanía en pleno subejercicio de los derechos humanos.

Una ética cívica nueva habrá de sacarnos de la perversión que nos ahoga, épica civil para redimir lo público como espacio de bienestar y servicio para todas y todos, porque nunca como hoy se impone la verdad siempre despreciada y ridiculizada por idealista: no va más la lógica del descarte y la exclusión, somos hoy un mismo cuerpo hermanado, todas y todos sin excepción, en hibridación indisoluble con la naturaleza, que tanto nos cobija generosa como nos asfixia en legítima defensa.

La política será efectivamente el bien superior del ejercicio comunitario del amor o será definitivamente destruida en el cuadrilátero consagrado a deificar el lucro en absoluta especulación mística, nuestra cuarentena obligada podría ser el preámbulo para la nueva épica ciudadana que desvirtué las falacias caladas a fuego en letra de oro (“osadía de lo improbable”), de lo contrario acudirán otros heraldos de muerte y colapso, inimaginablemente más violentos y efectivos.

Ofrezco poesía profana como ejercicio de discernimiento cívico, desmonte, atentado a lo heredado como acrítica certeza, en la antesala del inminente regreso a lo que espero nunca sea la aceptada “normalidad” que nos había aplastado cotidianamente, deshumanizado, apoltronado cínicamente en el confort de una academia apática, impertinente e instalada a capa y espada en la simulación cómplice (“callar resulta criminal en épocas oscuras”). Nuestra misión no se limita a comprender y transmitir conocimiento, sino a transformar la realidad para la justicia y el bienestar universal…pese a las carcajadas de las hienas y los escépticos: es tiempo de construir las nuevas utopías.

Pero estos versos tienen memoria, el crédito primero al Malpaís de José Emilio Pacheco:

 

Cuando no quede un árbol,

cuando ya todo sea asfalto y asfixia

o malpaís, terreno pedregoso sin vida,

ésta será de nuevo la capital de la muerte.

 

En ese instante renacerán los volcanes.

Vendrá de lo alto el gran cortejo de lava.

El aire inerte se cubrirá de ceniza.

El mar de fuego lavará la ignominia,

se hará llama la tierra y lumbre el polvo.

 

Tesitura espiritual hermanada con el Malpaís de Antonio Catañeda, en su poema El mago equivocado [1]:

 

EL MAGO que decidió vivir aquí

en el País-Infamia,

en el imperio incandescente de la usura

y las feroces dentelladas,

se equivocó de infierno.

 

Porque aquí,

en el país del crimen ensayado,

en el país de las verdades

retorcidas como hierro en el fuego,

en el País-Babel, en Malpaís,

la magia

es lo primero que se apaga.

 

El tercer Malpaís que comparto a continuación, integrado por veinticuatro poemas, inicia con una premonición que en verdad deseo sea errónea:

 

1

Será el 2021

 

El 2021 iniciaremos

la noche nos lavará de olvido

nuestra oportunidad de revivir

sin arena en los espejos.

 

Pero no habrá un tercer sortilegio.

 

Si muere el rayo

antes de encontrar la puerta

nos tragará la nada por siempre.

 

La ausencia será nuestro sino

ni todo el dolor vivido será igual

a padecernos rostro indefinido.

 

2

Toda la Nada

 

Nuestro futuro

estriba en descifrar

el silencio cautivo

en átomos y estrellas.

 

Comprender esa inescrutable

informa de energía

que de cruzarla y sobrevivir

parirá los secretos del infinito.

 

Llegó la hora final

la nada acecha

espera paciente...

 

 

3

Ciudad Líquida

 

Hay agua en la ciudad, cae desproporcionada, corre sin piedad; un río la ciudad al encuentro de su abismo; ciudad océano ahogada en su ímpetu expiatorio; ciudad garganta de lágrimas dulces al amparo de una cascada de ojos impávidos; un diluvio de metáforas nos arrastra a la alcantarilla más cercana, moriremos en un cortejo de olas subterráneas.

 

4

Cortejo

 

En el parque baldío

cortejo a la novia del primer beso

y me despide la de negro

en el cortejo fúnebre.

 

Entre las dos dialoga el vacío.

 

El suspiro llano del eterno infante

que observa indefenso huir su globo.

 

5

Fomento Cívico

 

Paso del sol al laberinto de mis sueños, me persigue la mirada del simio con su silencio inquisidor, no comprendo el silogismo, camino aún más pero nunca llego al horizonte, el ocaso del alba me confunde, la última lágrima del sublevado arcángel muerto por el patriarca, cercena sus alas y come yugular, la manada cómplice entona el primer himno patrio.

 

6

Negro Tic Tac

 

Ha caído una gota de sangre en el marcapaso de la historia, no es una lágrima de Dios vista con piedad por el cronista miope, esa tersa humedad que invade el mecanismo sutil del tiempo y convierte la puntual certeza del ritmo en la inmoral morada del crimen; estén todos prevenidos, el dolor se comerá toda esperanza y será tiempo del rencor incontenible.

 

7

Tierra Baldía

 

¿Qué me sostiene?

 

Seguramente

 

el vapor del amanecer

la brisa cálida del ocaso

la lluvia eterna en la noche

la humedad astuta de la madrugada

 

Y dos o tres mentiras que me atan a esta tierra infame.

 

8

Himno Nacional

 

Páramo su apellido, de pies a cabeza en famélica soledad, de nada alcanza nada, sólo es camino árido sin retorno, polvo dejado atrás, viento obligado a respirar su sequedad, llano en ciernes vacío, piedad de piedra caliza, definitiva oscuridad que se estanca a mitad del sendero, maldad consumida en un comal ardiente, melancolía que no soporta la muerte definitiva en arribo, esa brisa de aliento desesperanzado.

 

9

Circular

 

País errante en su doble acepción: movimiento inevitable e irremediable regreso al punto de partida; o, como dice mi hija, parodia del oficial de tránsito: “circulando, circulando… el círculo no deja de circular”.

 

10

Voz

 

LA VOZ

decidió habitarme

y así existimos

en eterno develo y desvelo.

 

11

Segunda Voz

 

LA VOZ decidió tomarme

para existir:

eso soy;

Historia que se

devela y desvela.

 

12

Anti Texto

 

Los niños son Iglesias sin altares

ni cirios ni lágrimas de fuego

murales lapidarios o

techos que silencian firmamentos.

 

Sus risas rebotan

son el eco de lo único sagrado

que alguna vez poseímos

y nos fue arrebatado.

 

Su silencio es la muerte

su llanto un infierno

convertido en espiral ambulatoria

aquel libro de texto impreso con sangre

en nuestras pupilas indefensas. 

 

 

 

13

Vulgo Colectivo

 

Qué resulta más reprobable:

 

amar una abstracción que se impone

con el petulante sortilegio de PAÍS,

 

o huir ante la menor provocación

de esa tierra que nos corroe la identidad

sobreponiendo su violencia PATRIA.

 

Si no meto las manos al fuego por mi rostro en el espejo

cómo esperan que lo haga por un vulgar apellido colectivo.

 

14

Terrena Verdad

 

He comprado una libreta púrpura (…)

 

Imagino en febrero

la floración de abril.

 

La procesión clerical

a los santuarios falsos.

 

Bendecir el corazón

de nuestros victimarios.

 

Perdonar lo injustificable.

 

Expiar el dolor impuesto.

 

(…) púrpura por qué comprometo

su rostro con la simulación

o por qué refleja la tragedia

del asesinado por su terrena verdad.

 

15

Marcha Abyecta

 

No soporto la decadencia de muerte que me rodea y viaja encapsulada en la deslealtad del que existe para delatar todo acto de valentía cotidiana y huele a la podredumbre del oficioso que enluta cualquier disidencia y empaña con uñas de esbirro el corazón de quien renuncia a ser sólo sangre funcional y entroniza el soliloquio del déspota que se arrulla en una letanía militar en espera del último día que nos convierta a todos en un monumento consagrado a la perversión.

 

 

16

Manta Raya Militar

 

Padecí la conciencia limítrofe y resultó insoportable.

 

Después de cinco días insomne

sin dejar de pensar con vertiginosa claridad

llegué al límite de mi resistencia.

 

Dos gramos de pastillas

sólo me daban 10 minutos de tregua

y la realidad se despojó de sus ropas:

 

Serpientes con bombín, saco y corbata

que se alejan precavidas.

 

Manta Rayas adheridas a los parabrisas

masticando ojos transeúntes.

 

Espadas de fuego entonando letanías de sal

en lágrimas cianúricas.

 

Sotanas de vapor que tapan la luna

enjuiciando la nada perfecta.

 

Las cabezas decapitadas de todos los niños

integran una playa de olas menstruantes.

 

Ciertamente obtuve del horror la fuerza para regresar del infierno.

 

Sobreviví,

pero camino con una certeza bajo el brazo…

al doblar la esquina encontraré al militar de siempre

que me observa con sus ojos de Manta Raya.

 

17

Étnico

 

Correr por la pelota

disputarla de un contrincante

y convertir el sofisma en atributo viril

de consecuencias incluso mortuorias.

 

Dos primates se arrebatan

en la copa de la palmera

un jugoso coco semi circular.

 

¿Coincidencia o un destino

que regresa a su origen?

 

18

Patrimonio

 

Hicieron del dinero una religión de sangre

hermoso patrimonio que ungió los fusiles

y terminaron rezando letanías nacionales

en medio de la masacre de propios y extraños.

 

La violencia es el sacramento del poder.

 

19

Elegías de Tela

 

Toda apología deviene en panegírica desilusión.

 

La crónica del entusiasta ingenuo que profería letanías de polvo en medio del desierto, pretendía convertir el viento en un monumento de bronce.

 

Sobre su tumba de piedras amontonadas ondean banderas crípticas, sólo útiles para fijar la vista de peregrinos, ermitaños, filibusteros y zopilotes.

 

20

Sólo Humedad

 

Cae la cabeza de los hombros

un aullido de sangre

acompaña al golpe certero

que la cercena.

 

Rueda informe

justo a los pies de su victimario

un contrapicado de miradas

al caer la tarde.

 

Toda voluntad se reduce

al triste baile

del cuerpo inmaculado que hiende

su colmillo en la comparsa.

 

Una letanía incomprensible

escapa del caído

palabras destino adentro

enlutadas por el viento seco.

 

La espalda poderosa del rival

se estremece erguida

a la llegada del frío

ese aliento que sopla en los huesos.

 

Muere un hombre frente a otro

nadie retiene el motivo

el sentido se reduce

a la crónica de un destiempo.

 

Los ojos se hinchan

rojas pupilas

que trasladan al vivo

a una isla lapidaria.

 

Ingresa al territorio

del destierro

y arrastra

por sombra un recuerdo.

 

Se apaga el rostro

un azul oscuro invade sus mejillas

el rencor agrieta los labios

y las moscas se refugian en la boca.

 

Hermanados en

hermética intimidad

los invade la melancolía

que habrá de bautizarlos.

 

Los terrenos de la nada

habita el ungido

y el silencio destila

su llanto de sangre.

 

La noche observa…

el dolor incansable de siempre

que se expande tenaz

en la humedad de todos.

 

21

Diálogo Terreno

 

Un orgasmo telúrico

preñó de dolor

el vientre nacional

y no quedó piedra sobre piedra.

 

No me refiero al colmillo

tectónico de obsidiana

que regresa a extirpar

el corazón de sus siervos.

 

Sino a la incuria

y despiadado desamor

que nos dejó a merced

de nuestra más íntima perversión.

 

En este contexto

el cataclismo del subsuelo

dialoga, coincide y se hermana

en amplia decadencia terrenal.

 

 

22

Cédula de Identidad

 

Cómo me gustaría dejar de pensar …

 

Secar esa fuente inagotable de dolor

      que me ata a un origen inasible

      un tiempo sólo vivo en ficción

 

El marasmo de saberme irrecuperable

      segundo a segundo

 

La incertidumbre de existir

      hecho un manojo siempre inconcluso

 

Deseos que se deshacen

      como lágrima de arena

      en el oleaje del tiempo

 

La mirada congelada

      en la ventana doméstica

      de mi otro adolescente

     

Caer en el abismo de las intenciones

      convertido en sombra de la sombra

 

Eco acompasado de las palabras

      que nunca aprenderé a pronunciar

 

Ese mi interior santo

      profanación al desvelo

      de la certeza que prometí no jurar

 

Pero he llegado al último soplo:

 

      … y me convierto

      en el espejo de polvo

      que rueda mudo

      a la nada más íntima

 

23

Diálogo

 

Palabras de incienso

en liturgias de vacío

sacramento sin cuerpo

el silencio eterno

de la iglesia muda

y tan sólo la sombra

de esa cruz sobre el frío mármol

y tu voz que rebota anónima

entre las paredes de cal

esa nuestra alma olvidada

que sólo acierta a no llegar.

 

24

Ciudad de Sal

 

Ha muerto un hombre

cayó al pie de la escalinata

en el peldaño inicial o final

--a según--

del kiosco circular.

 

 

Un clavel rojo

corona su frente

el llanto de una indigente

cobija su nítida desnudez

de perfecta alma impura.

 

Lo mató el alcohol

el frío de siempre

ese dolor incalculable

que termina por ahogar

cada poro solitario e indefenso.

 

Sólo nos cautiva

el abandono de su pobreza

su piel convertida

en una colcha de costras

que traspira orines de Dios.

 

Será

el primer esclavo

libre de culpa

redentor del futuro

que no podremos esquivar.

 

Por Diosero

muerto en la plaza

sacralizado profeta

de la renuncia obligada

que nos habrá de inocular.

 

De noche escucho

el llanto esperpéntico

de su caída

honesto diálogo de

campanas plañideras.

 

Dios

íntimo indiferente

certeza de estirpe putrefacta

en la ciudad de todos

que sólo en llanto renacerá.

 

Ha muerto un hombre

todos somos su espejo

en su silencio respiramos:

 

el vacío en sus ojos

nos convierte en estatuas de sal.

 

[1] Instantes de la Flama (Poemas 1969 a 1996), Universidad Nacional Autónoma de México, 1997.

 

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