Egresados humanizan el derecho al trabajar en favor de grupos vulnerables

Mié, 7 Ago 2019
Cuando eran estudiantes colaboraron con la Clínica Jurídica para Refugiados Alaíde Foppa de la Universidad
  • Juan Pablo y Gabriela Paola, egresados de Derecho de la IBERO.
  • Juan Pablo Andujo Ramírez trabaja en Sin Fronteras.
  • Gabriela Paola Roldán Argüello labora en la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México.

Gabriela Paola Roldán Argüello y Juan Pablo Andujo Ramírez, egresados de la Licenciatura en Derecho de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, humanizan el derecho al ocupar puestos laborales relacionados con el asilo, la migración y los derechos humanos.

Durante su paso por las aulas de la IBERO, ambos estudiantes llegaron a colaborar con la Clínica Jurídica para Refugiados Alaíde Foppa (CJR) de esta Universidad; Juan Pablo, realizando su servicio social y posteriormente como voluntario; y Gabriela Paola, como alumna de clase en la modalidad práctica y después en su servicio social por vinculación académica.

En clínica, los dos alumnos ampliaron su mirada del derecho, pues aprendieron cosas nuevas más allá de los salones de clases. En la Alaíde Foppa Juan Pablo brindó acompañamiento personal a los usuarios, una especie de relación con un cliente, que conllevaba la responsabilidad “de que, si se te pasa un término o cualquier cosa que fallara en un trámite, sabías que como el solicitante de refugio es una persona vulnerable le iba a afectar al máximo; y por eso tenías que darle una atención personal”.

De las y los solicitantes de refugio aprendió y valoró su fortaleza para salir adelante de todas las adversidades. “En algunos momentos uno se siente mal por cuestiones insignificantes, y cuando estás en convivencia con este grupo de personas aprendes mucho de ellas, que huyendo de la violencia salieron de sus países y dejaron todo, sus casas, sus familias, su profesión. Eso me ha enseñado a admirarlos y también a ser más fuerte”.

Asimismo, en la CJR Andujo robusteció su formación como abogado, ya que ahí vio cómo se combinan el derecho migratorio, el amparo y el derecho administrativo cuando se trabaja a favor de los derechos humanos de los refugiados. Mas destacó que ahí “encontré mi vocación, que es la defensa de los derechos humanos, la defensa de los grupos vulnerables y el acceso a los derechos. Eso para mí fue lo más importante; porque a partir de ahí decidí dedicarme a esto”.

Gabriela Paola, quien desde que comenzó su carrera se interesó por los derechos humanos, “porque siento que en verdad ayudas a un grupo vulnerable, a una minoría”, empezó a asistir a la clínica como parte de su evaluación teórica-práctica de la materia Derecho internacional de los refugiados (impartida por Elba Coria, directora de la clínica).

En la CJR Gabriela aprendió a aplicar los conocimientos de derecho que iba adquiriendo, a proponer soluciones a los casos llevados en la clínica, a establecer prioridades y a “ver el mundo de otra manera”, por ejemplo, al hacer entrevistas de elegibilidad a las y los solicitantes de asilo, para quienes al ser candidatos a la condición de refugiado debía iniciar una estrategia de litigio y un acompañamiento ante las instituciones migratorias.

Y entre sus mayores gratificaciones, tuvo la de ver la cara de felicidad de las personas refugiadas a quienes se les ayudó a conseguir la visa humanitaria; y en lo personal, constatar que se quería dedicar a la defensa de los derechos humanos de la gente.

Su experiencia en la clínica inspiró a los dos estudiantes para su desarrollo profesional actual; en el caso de Andujo, como abogado del área legal de Sin Fronteras, I.A.P., una de las organizaciones con mayor reconocimiento en materia de defensa y promoción de derechos de personas migrantes y refugiadas; Roldán, como integrante de la Unidad de Género y Erradicación de la Violencia de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México.

En Sin Fronteras Juan Pablo tiene como una de sus principales funciones la de realizar procesos de naturalización de personas refugiadas, pero también ve cuestiones de asilo, deportaciones, litigio estratégico, visitas a estaciones migratorias y talleres de sensibilización a abogados y medios de comunicación hacia las personas migrantes.

Como parte de sus labores en la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México Gabriela Paola colabora en la creación del Protocolo en contra del Acoso y el Hostigamiento, brinda asesoría y acompañamiento a víctimas de acoso, participa en campañas de sensibilización hacia grupos vulnerables y trabaja en actividades en pro de los derechos humanos de las mujeres.

Texto y fotos: PEDRO RENDÓN/ICM

 

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