Identidades de género no afectan al resto de las personas: activista LGBTTI

Jue, 30 Mayo 2019
Pol Martínez, hombre trans, participó en el conversatorio ‘Género y paz’, organizado por la Vicerrectoría de la IBERO
  • Pol Martínez Peredo

Las identidades de género o basadas en la orientación sexual no afectan al resto de las personas, y explicar esto ayudaría a prevenir la violencia en contra de la población LGBTTI, dijo Pol Martínez Peredo, hombre trans y activista, que participó en el ‘Conversatorio Género y paz’, organizado por la Vicerrectoría Académica de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

Martínez destacó que incluso en la heterosexualidad hay diversidad, pues las y los heterosexuales se han dado cuenta que pueden ejercer su sexualidad de modos diferentes; y por ello mencionó que, “las sociedades incluyentes son mejores que las sociedades que son todas simétricas o que no permiten la variedad.

Pol Martínez Peredo, antes Paulina, es un Licenciado en Diseño Gráfico de 24 años de edad, que cuenta con una Especialidad en Violencia Familiar y es pasante de la Maestría en Sexología Educativa. Esto es parte de su experiencia y conocimientos que compartió en su visita a la IBERO.

-¿Hay algo que tú encuentres que explique por qué en México se discrimina a la población LGBTTI?

El discurso que está implementado coloca a lo LGBTTI como causante de problemáticas; discurso que además es repetitivo y va en contra de los derechos de las mujeres y en general de las apropiaciones de los cuerpos de las personas.

La fuerza que tiene este discurso es porque hay grupos que meten información que no es verdadera, tergiversan los discursos e inclusive cambian las frases que son de los derechos humanos y de la no discriminación, para apropiárselas y utilizarlas en contra de las libertades de las personas en general.

-¿Qué hace una persona constructora de paz con perspectiva de género en temas de justicia y derechos humanos de la población LGBTTI?

Tener un discurso de género implica hacer una conciencia de que hay un sector, que generalmente ha sido el de las mujeres, que ha tenido circunstancias de desigualdad. Pero las discriminaciones no solamente se viven por una identidad, tienen que ver con muchas cuestiones, puede ser el género y la orientación sexual, pero también otras condiciones, ya sean migratorias, de clase o de edad.

-¿Qué papel debe de jugar la universidad en torno al tema de género, y cómo crees que lo debe llevar a cabo?

Los espacios educativos tienen que ser los de discusión y de información, para que la gente sepa en todos los niveles qué es la educación para la paz, para el buen trato.

En este tiempo en que hay mucha difusión de la violencia, que constantemente tenemos a la vista en los noticiarios y en las películas, y a la cual las personas se van acostumbrando y van normalizando, las escuelas y universidades tendrían que plantear en todos sus espacios, no solamente en clases y en conferencias, una cultura de paz, para que la comunidad sepa que va a ser tratada de manera respetuosa, que no se permite la violencia y que si ésta aparece se va a señalar en cualquier momento.

-¿De qué manera se podría integrar la perspectiva de género en los planes de estudio?

Que siempre haya contenidos que hablen de la situación de las mujeres, y hacer los señalamientos de qué es lo que pasa con la vivencia de las mujeres. Es estar haciendo siempre énfasis en las problemáticas de las mujeres, a quienes se invisibiliza mucho y se menosprecia.

Analizar las problemáticas, las causas y qué es lo que propicia que haya violencia contra las mujeres es muy importante para reconocer que es una situación real. México tiene actualmente unos altos índices de asesinatos, el índice de paz salió terrible del año anterior a este, se señala que estamos en circunstancias extremadamente violentas en todo el país, pero además la situación de las mujeres, los feminicidios, han aumentado de manera terrible.

-¿Perspectiva de género que no se debe limitar a mujeres, también debe abarcar a la población LGBTTI?

Sí. La población LGBTTI hereda un poco los análisis del discurso de las feministas, y también, a partir de los estudios queer, en la actualidad se habla de interseccionalidades. Por eso es que se tiene que tomar en cuenta lo que le pasa a la población LGBTTI y a sectores que pueden ser aún más vulnerables que el resto de las identidades, por ejemplo, población trans e intersexual, que serían las identidades menos visibles y a las que todavía les hace falta reconocer aún más.

-¿Cuál es el trabajo que haces actualmente con Musas de Metal, un grupo de mujeres gay?

Musas de Metal es una asociación que tiene 24 años de trabajo, en la cual nos dedicamos principalmente a atender mujeres lesbianas, bisexuales y trans, y a toda la población LGBTTI. Lo que realizamos son talleres, pláticas, asesorías, damos terapia, hacemos capacitaciones, material didáctico, investigación y activismo.

-¿Es correcto decir mujeres gay?

Sí. Algunas mujeres usan la palabra gay porque gay significa alegre, y también trae consigo un concepto de orgullo y visibilización. Gay no es una palabra solamente para los hombres homosexuales, sino que la pueden usar también otras personas que la sienten un término más amigable, y que además salió de la misma comunidad LGBTTI.

-¿Decir mujeres gay es equivalente a decir mujeres lesbianas?

Sí, pueden ser mujeres lesbianas. Aunque gay también es para mujeres que se consideran bisexuales o heteroflexibles, para que también se puedan sentir identificadas.

-¿Cuáles son tus funciones en la Coordinación de la Red de Familias Trans?

La Red de Familias Trans está conformada por seis organizaciones: Musas de Metal, Grupo de Mujeres Gay, Asociación por las Infancias Transgénero, Ledeser, HDT, Transformar Trascender y Jauría Trans.

Somos grupos que queremos atender a personas menores de 25 años que se consideran trans o no binarios; además de a sus familiares, que pueden ser mamás, papás, tíos, tías, abuelos y abuelas.

Y es que cada vez más personas jóvenes están manifestando su inconformidad con la identidad de género que les asignaron de nacimiento, y las familias están teniendo la disposición que años atrás no existía, cuando la gente LGBTTI era sacada de su familia, era olvidada.

Lo que hacemos es atender en grupo, en eventos que son cada mes, uno es un picnic y el otro es una reunión de reflexión, y ahí la gente platica, conversa de lo que está ocurriendo, y se le canaliza dependiendo de las necesidades que van pidiendo.

-¿A qué se podría deber está mayor manifestación de la diversidad sexual de la gente?

Una parte es el componente social, hay más visibilidad, más difusión en medios, que las personas pueden ver y pensar eso es lo que a mí me está ocurriendo, y se lo comunican a sus mamás o papás.

-¿Y tú cuándo descubriste que tu identidad de género era distinta a la de nacimiento?

En varias etapas. Al principio, en la niñez, me di cuenta que no me identificaba ni con el género ni con los gustos que se suponía que debía tener; esa conciencia de un nombre o de un grupo al que acercarme no la tenía. A los 18 años tuve una pareja mujer y empecé a darme cuenta que no era igual que los demás, que no estaba en el grupo correcto.

Entonces empecé a hacer una búsqueda y encontré distintas palabras para identificarme, y en la actualidad me identifico como una persona gender queer, que se parece a lo no binario, o sea, una persona que va más allá del género masculino y femenino.

-¿Esto te permite vivir plenamente tu identidad de género?

Sí, además como hago activismo, estoy en diferentes espacios, donde hablo tanto de cosas personales como de aquellas a las que me dedico, porque hay un vínculo, en el que lo personal es político, como dice el discurso de las feministas.

Texto y foto: PEDRO RENDÓN/ICM

 

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