Académica explica por qué el COVID-19 pone en riesgo las dietas sostenibles

Vie, 23 Oct 2020
La Dra. Alejandra Cantoral, académica del departamento de salud, participó en el conversatorio Conversar para inspirar. Los impactos sociales, económicos y medioambientales del COVID-19 en la alimentación que organiza la IBERO en conjunto con
  • 'Conversar para inspirar. Los impactos sociales, económicos y medioambientales del COVID-19 en la alimentación' fue organizado por el Departamento de Salud de la IBERO.

La pandemia por el COVID-19 está ocasionando un problema en las dietas sostenibles debido al distanciamiento social y al cierre de fronteras, lo que limita el suministro de alimentos, factor que ha generado un incremento en el precio de los comestibles y que éstos se vuelvan menos accesibles, explicó la Dra. Alejandra Cantoral Preciado, académica del Departamento de Salud de la IBERO.

La docente, quien participó en Conversar para inspirar. Los impactos sociales, económicos y medioambientales del COVID-19 en la alimentación, que organiza el Departamento Salud de la IBERO y México Actúa, recomendó a la población consumir lo que se tienen a la mano, es decir, alimentos locales, y todo aquello que se tiene disponible de acuerdo a las estaciones del año.

Al abordar el tema sobre la Seguridad alimentaria en los hogares mexicanos, la académica recordó la dieta de la milpa –un modelo saludable de alimentación de origen mesoamericano–, que tiene como centro nutritivo-cultural al maíz, el frijol, el chile y la calabaza, entre otros productos.

“Es una forma de alimentación y de vida que se basa en la dieta tradicional mexicana, en la que está el maíz, como una de las principales fuentes de energía, e incluye vegetales como las calabazas, los quelites, la flor de calabaza, las verdolagas, los huauzontles. En México es muy variado y tenemos la fortuna de que en cada estación tenemos distintas opciones”.

Añadió que la dieta de la milpa trata de adaptarse a los contextos locales, a las recetas tradicionales, en donde se utilizan vegetales y leguminosas. Y lo más importante es que puede adaptarse al contexto local, es decir, a una alcaldía, municipio, estado o país. Para la académica, esta dieta está alineada a la propuesta de la Comisión EAT-Lancet.

La especialista recordó que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) define a las dietas sostenibles como aquellas que generan un impacto ambiental reducido y contribuyen a la seguridad alimentaria y nutricional, y a que las generaciones actuales y futuras lleven una vida saludable.

Además, esta dieta, protege y respeta la biodiversidad y los ecosistemas, son culturalmente aceptables, accesibles, económicamente justas y asequibles, y nutricionalmente adecuadas, inocuas y saludables, y optimizan los recursos naturales y humanos.

Comisión EAT-Lancet

A propósito, durante el webinar, la académica mencionó el trabajo de la Comisión EAT-Lancet en el desarrollo de objetivos científicos mundiales para dietas saludables y la producción sostenible de alimentos para salvaguardar el planeta y mejorar la salud de millones de personas.

Dichos objetivos forman parte del informe Nuestros alimentos en el Antropoceno: dietas saludables a partir de sistemas alimentarios sostenibles, el cual mostró que es posible y necesario alimentar a 10 mil millones de personas, que se estima seremos en 2050, con una dieta saludable dentro de los límites planetarios seguros para la producción de alimentos.

Los investigadores que integran la Comisión EAT-Lancet han encontrado que la adopción universal de una dieta de salud planetaria ayudaría a evitar la degradación ambiental grave y evitaría la muerte de 11 millones de personas al año, lo que representa entre el 19% y el 24% del total de decesos en adultos.

Sin embargo, para salvar los sistemas y procesos naturales de los que depende la humanidad y que determinan la estabilidad del sistema de la tierra se requiere una gran transformación de alimentos, pues una mala alimentación deriva en una epidemia de enfermedades crónicas o comorbilidades.

“La Comisión plantea que podemos tener una dieta sostenible que sea saludable para la población, que evite enfermedades crónicas como obesidad, diabetes o hipertensión, así como evitar la deficiencia de micronutrientes. El objetivo es evitar las dos formas de la mala nutrición aprovechando los recursos locales. Recomiendan basar la mitad de la alimentación con productos de origen vegetal y un bajo consumo de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas. Y buscar proteínas de origen vegetal”, dijo Cantoral.

Seguridad alimentaria

La especialista también habló acerca de la seguridad alimentaria, la cual toma en cuenta tanto el acceso a alimentos de calidad nutricional como a la capacidad adquisitiva para tenerlos en el hogar.

Explicó que cuando se tiene un hogar con inseguridad leve, solamente se refleja la preocupación del jefe del hogar o de la familia sobre los alimentos que se van a comprar en la semana.

Mientras que la inseguridad moderada, es cuando viene un reajuste en el presupuesto familiar para adquirir alimentos. En este aspecto, se puede llegar a afectar la calidad de los alimentos y se sustituyen unas compras por otras.

En el primer grado de la inseguridad severa, los adultos del hogar dejan de consumir alimentos: una comida o todo el día. Cuando es muy severa, los menores de 18 años se quedan sin ingerir alguna comida o todo el día. 

Recordó que, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 (ENSANUT 2012), 7 de cada 10 hogares de México presentan inseguridad alimentaria.

"En los hogares con inseguridad moderada se tiene un 45% más posibilidad de que las mujeres en edad reproductiva tengan obesidad y anemia, esto se explica porque al cambiar la calidad de los alimentos en los hogares se adquieren industrializados, bajos en nutrimentos, altos en energía, porque son más baratos. Entonces las lleva a tener doble carga de mala nutrición: sobrepeso y anemia”, añadió.

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Valentina González/ICM

 

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