Académicos IBERO explican cómo construir el éxito a partir del fracaso

Lun, 11 Mar 2019
El Mtro. Édgar Ortiz Loyola Rivera Melo, director del Departamento de Estudios en Ingeniería para la Innovación de la IBERO, habla de la importancia de contar con modelos que reduzcan la incertidumbre de fallar
En las empresas más innovadoras se dan permiso de experimentar y fracasar, explica el Mtro. Diego Martínez de Velasco, coordinador del Centro de Emprendimiento y Desarrollo Empresarial (CEDE) de la IBERO
En 'El libro del fracaso', de los fundadores de Fuckup Nights, se plantean las cinco causas más comunes por las que ‘perecen’ los negocios en México
  • La metodología Lean Startup ayuda a que dichos experimentos sean a costo cero(Pixabay)
  • La IBERO cuenta con un Centro de Emprendimiento (CEDE) (Valentina González/IBERO).

Fracasar fue una de las mejores cosas que le pasó a Leticia Gasca, cofundadora y directora de Fuckup Nights, un movimiento global para contar historias de ‘tropiezos’ en el mundo de los negocios que se replica en varias ciudades del mundo. Cuando estudiaba la universidad, fundó una empresa social que trabajaba con mujeres indígenas a quienes ayudaba a comercializar artesanías a través de un modelo justo.

Tras dos años de operación, el sueño terminó. Sintió culpa por lo ocurrido y lo ocultó durante siete años. Pero todo cambio una noche de mezcales, en septiembre de 2012, cuando ella y sus amigos hablaron sobre el fracaso y resultó muy revelador que ellos también habían fracasado en los negocios.

Coincidieron en un punto: la conversación tenía que replicarse e invitarían a más personas para hablar sobre el tema. Dos semanas después se hizo el primer Fuckup Nights, evento que hoy se replica en 250 ciudades de 80 países y es presentado en 26 idiomas. La idea es invitar a profesionales, empresarios, emprendedores y al público en general a conversar sobre resiliencia, transparencia y vulnerabilidad y así generar un cambio radical de mentalidad.

La también directora del Instituto del Fracaso, el brazo de investigación de Fuckup Nights y el único centro de investigación en el mundo enfocado en estudiar el fracaso, dijo en entrevista para C+IBERO que está convencida de que se aprende más de los fracasos que de los éxitos.

Leticia Gasca, quien representó a la comunidad emprendedora de México en Davos, Suiza, durante el Foro Económico Mundial, aseguró que en México el 75% de las nuevas empresas cierra operaciones después de los dos años.

En El libro del fracaso, el cual está inspirado en el ‘Fuckup Manifesto’ que crearon los fundadores de Fuckup Nights para ayudar a otras personas a liberarse de los 24 estigmas del fracaso, se plantea que las cinco causas más comunes por las que ‘perecen’ los negocios en México son:

  1. Ingresos insuficientes para subsistir (65%). Por no tener más que el financiamiento justo para hacer frente a la operación mensual”.
  2. Falta de indicadores (48%). No hay claridad en los objetivos del negocio, por y para qué trabajan, además de los rendimientos requeridos y esperados.
  3. Falta de proceso de análisis (44%). Es muy distinto ser empleado a ser cien por ciento responsables de tu propio negocio. Es importante elaborar un plan de negocios a conciencia.
  4. Planeación deficiente (44%). Falta de planeación. Falta de experiencia al dirigir. Falta de visión empresarial.
  5. Problemas en la ejecución (43%). Se dedica mucho tiempo a planear, pero nunca se comprueba si las hipótesis también eran lógicas para el cliente final.

El fracaso va de la mano del emprendimiento

El emprendimiento y el fracaso van de la mano. Para el Mtro. Édgar Ortiz Loyola Rivera Melo, director del Departamento de Estudios en Ingeniería para la Innovación de la IBERO, la probabilidad de fallar cuando se inicia un proyecto es alta y en un negocio aumenta porque depende de muchos elementos. 

El académico explicó que los seres humanos, por naturaleza, cuando realizan una actividad por primera vez lo hacen con torpeza porque no se tiene ni la habilidad ni la experiencia, pero se aprende a partir de nuestros errores.

Explicó que la gente que tiene actitud para perseverar es quien más fácilmente puede obtener logros. Puso de ejemplo a quienes destacan en los deportes, tras varios años de entrenamiento para perfeccionar sus habilidades, ya que no es suficiente tener las características antropométricas necesarias para alcanzar la gloria, y la única opción es intentar una y otra vez. Sin este último factor, el triunfo no sería posible.  

“No se tiene porque saber todo. Hay una estadística que dice que para tener un negocio con éxito antes tuviste que haber ‘tronado’ cuatro. La probabilidad de tener éxito aumenta conforme se han tenido fracasos. Tenemos que fallar para aprender”, explicó el maestro en Ciencias. 

Sin embargo, agregó, es importante contar con modelos que reduzcan la incertidumbre de fallar. Por ejemplo, el gran problema de los inventores es que crean algo que al final es una solución, pero no saben qué problema resuelven.

Al respecto, reveló que la probabilidad de que un invento se convierta en una innovación y tenga éxito es del 4%, esto quiere decir que 96% fallará porque no conoce si es deseable, si hay un mercado o si tiene usuarios. Por esta razón, se tiene que crear lo que se conoce como vigilancia tecnológica para saber si no existen más patentes.

De acuerdo con Rivera Melo, uno de los organizadores del Bootcamp que se realiza en la IBERO, la invención y la innovación son diferentes. Por un lado, la invención es cuando se genera algo nuevo, que tiene características diferentes a otras. Pero la innovación tiene un trabajo adicional: debe lograr que lo que se creó sea adoptado. “Si no se adopta, no hay innovación”, enfatizó.

“El mayor impedimento a la innovación es la característica del ser humano de estar contra el cambio. Si quieres innovar tienes que cambiar y no nos gusta cambiar. Es un gran problema y tienes que convencer a la gente que lo que ofreces tiene más valor que el costo de mantenerte en donde estas”, dijo el investigador.

Para el Director del Departamento de Estudios en Ingeniería no hay nada que sea certero. Pero se puede reducir la incertidumbre y con ello aumentar la probabilidad de éxito. Al respecto, habló de los elementos para reducir riesgos en un negocio:

  1. El equipo de trabajo. Es clave la gente de la que te rodeas. Hay una máxima que dice: nunca hacer negocios con tu mejor amigo, sino con quienes complementen el negocio y que puedan funcionar como socios.
  2. Conocer la salida. Lo primero que hace una persona cuando quiere emprender es ver la forma de lograrlo, pero lo segundo que se debe hacer es ver cómo salir en caso de que el plan no funcione. En general, es algo que no se acostumbra a hacer.
  3. Extensión de conocimiento. No tener sólo la parte técnica, de mercado o financiera, se necesitan más elementos como el tema legal, por ejemplo.
  4. Vigilancia tecnológica. Tiene que ver con monitoreo de patentes, la economía, las finanzas, la situación de los países y su integración. Este punto suele perderse de vista.
  5. Finanzas sanas. Hay emprendimientos que entran en bancarrota o en números rojos porque no entienden el sector financiero.
  6. Ser líder. No habrá innovación si no tienes a un líder, a alguien que crea en el proyecto y que esté dispuesto a sacrificar muchas cosas por ver que se lleve a cabo.
  7. Qué hago si crezco. Se debe tener un plan en caso de que el negocio crezca más allá del ámbito familiar, la estrategia debe considerar una transformación total.

Innovar a través del fracaso, una tendencia

Innovar a través del fracaso es una tendencia actual en los negocios. En las empresas más innovadoras se dan permiso de experimentar y fracasar. Anteriormente, fallar estaba mal visto, pero ahora las empresas más innovadoras como Facebook, Google, Uber, A&B tienen una manera de trabajar muy flexible y dinámica basada en la experimentación, explicó el Mtro. Diego Martínez de Velasco, coordinador del Centro de Emprendimiento y Desarrollo Empresarial (CEDE) de la IBERO.

Explicó que más que un fracaso, se dan permiso de correr diferentes proyectos a modo de experimentación, en donde la premisa es fallar rápido y aprender a moverse hacia adelante. Estas empresas tienen grupos flexibles de trabajo en donde prueban hipótesis en nuevos productos, servicios, formas de vender, tecnologías, es decir, nuevos modelos para hacer las cosas.

“Se plantean hipótesis y lo más seguro es que a la primera no saldrá, pero no habrá problema porque se aprenderá sobre lo que se hizo mal y lo que se cambiará para ver hacia adelante. Mientras más experimentos e hipótesis corras, es más fácil tener éxito. Se debe tener la mentalidad de que estas en un experimento que ofrece flexibilidad para cambiar lo que no está funcionando para seguir adelante”, explicó el mentor.

El académico compartió que la metodología Lean Startup ayuda a que dichos experimentos sean a costo cero, pues intervienen metodologías de prototipado. Por ejemplo, muchas herramientas en línea permiten hacer páginas web u otras muestras de forma gratuita.

“Les pedimos a los emprendedores que hagan una página web en donde quede claro cuál es el producto e invertir un pequeño presupuesto en anuncios en internet para ver cuánta atracción genera, cuánta gente se interesó, le dio clic, se suscribió y pidió información. La magia del Lean es hacer pruebas”, explicó el experto.

Agregó que se trata un proceso cíclico: experimentar, medir, aprender y volver a experimentar. Este modelo es utilizado por las grandes empresas cada vez que lanzan un nuevo producto o servicio.

Compartió que otra tendencia es el Eterno Beta, es decir, ninguna empresa se espera a tener el producto perfecto para sacarlo al mercado. Por ejemplo, Facebook cambia su plataforma cada cierto tiempo, todo el tiempo están renovando y mejorando, no hay producto final. 

“Se trata de no esperarse a tener el producto prefecto porque puede ser que falles. Se busca dejar el producto lo más cercano a lo que se necesite y lanzarlo al mercado para saber qué funciona y qué no para después hacer mejoras”, explicó el titular del CEDE, espacio en donde se trabaja a partir del Lean y sus premisas.

Finalmente, Martínez de Velasco aconsejó permitirnos fallar, aunque no seamos emprendedores. Si quieres sobresalir y generar proyectos nuevos tienes que salir de tu zona de confort.

“Involúcrate en proyectos nuevos que salgan de tu zona de confort para que aprendas. No busques la perfección, date permiso de fallar porque así cambias tu mentalidad. Puedes tomarlo como un experimento. Plantéate hipótesis e ingenia la forma de ponerlas en funcionamiento con el menor costo y en el menor tiempo posible. Lo que sirva lo mantienes. Así es la mejora continua”, expresó.

Valentina González/ICM 

 

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