#ANÁLISIS Después de la Guerra Fría (Parte II)

Lun, 9 Dic 2019
Analista de la IBERO habla sobre la guerra en los Balcanes y los atentados terroristas en NY
  • Imagen de los ataques a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001 (Foto: pa-journal.com)
Por: 
Dr. Erasmo Zarazúa Juárez, académico del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

El final del siglo XX se aproximaba. Nuevamente los Balcanes, como al inicio del siglo, son protagonistas. En marzo de 1998, un combate en la localidad de Prekaz significó una gran escalada del conflicto yugoslavo: la etnia albanesa hablaba de unos 50 muertos, mientras que Serbia aseguraba que sólo murieron veinte albaneses y dos policías serbios. Al mes siguiente, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania e Italia congelaron los bienes yugoslavos en el extranjero. 

Rusia, el sexto miembro de contacto de grandes potencias, está en contra. En septiembre, la OTAN interviene y da un ultimátum al presidente yugoslavo para que detenga la violencia, de lo contrario deberá enfrentarse a ataques aéreos. En octubre, la fuerza de seguridad serbia se retira y la OTAN levanta su amenaza de ataques aéreos.

En febrero de 1999 se inician las conversaciones de paz en Francia, con la asistencia de los serbios bajo amenaza. En marzo, los delegados albaneses aceptan los términos de autonomías propuestos por Occidente, que colocarán a las tropas y policías yugoslavos bajo la supervisión de la OTAN. Yugoslavia accede a conceder una autonomía local, pero se niega a que un ejército extranjero se despliegue en su suelo. 

No se llega a nada y las tensiones son mayores; se lanzan ultimátums. El 24 de marzo de 1999, en la noche, la OTAN inició su ataque contra Yugoslavia, con bombas y misiles disparados desde buques y aviones B-52 y B2.

El día siguiente, Clinton afirma que no mandará infantería a Yugoslavia, no más personal de tropa. El trauma de Somalia sigue presente. La OTAN ataca posiciones del ejército serbio en Kosovo no vinculadas con la defensa antiaérea.

Pero Yugoslavia hace lo increíble, la OTAN reconoce por primera vez haber perdido un avión, el fantasma, un moderno F-117, por lo que comienzan a actuar los aviones antiataque A-10, que con sus balas de uranio comenzaron a contaminar radiactivamente la zona, como daño colateral, así como los bombardeos de grafito, dañando los sistemas eléctricos y se dice, las primeras bombas electromagnéticas, para inutilizar los sistemas propios, heredados de la URSS y el Pacto de Varsovia, y los facilitados por Rusia.

Los ataques se extendieron a puentes, cadenas de radio y televisión. Refinerías y edificios gubernamentales fueron blanco. Millones de serbios salen a las calles ofreciéndose como blancos. Además, a causa de los ataques, se da la salida apresurada de 1.6 millones de albano-kosovares; la OTAN apenas y se da abasto para atenderlos. Las calles de Italia, Francia, España y otros países, se llenan de manifestantes que piden el alto a los ataques y muestran su repudio a la alianza, principalmente a EU.

Error, fue la palabra más escuchada en esta aventura Atlántica. Tres soldados de la alianza son capturados. Las bombas inteligentes no lo son, matando a las caravanas de refugiados, además de hacer blanco en Bulgaria, Monte Negro y, lo peor, en la embajada de la República Popular de China. Las complicaciones tácticas hacen que Italia, Grecia, China, Albania y otros comiencen a presionar para el fin de los ataques, con la retirada de los serbios y el comienzo de la instalación de tropas de la Alianza en Kosovo, además de Rusia.

Se da por terminada la etapa de conflagración, aunque el problema aún no se ha resuelto del todo. La UE tiene al interior países que reconocen a Kosovo como país y otros no. Kosovo es el talón de Aquiles de la Unión Europea, y podría provocar la reivindicación de los movimientos de separación o independencia como Cataluña, Escocia, Flandes, etc. 

Y así fue, al buscar de una vez por todas reorganizar el Este de Europa para posteriormente dar la bienvenida a esos nuevos países a la OTAN y la UE, nuevamente como en los principios del siglo XX, teníamos un tenso escenario de separación, soldados macedonios y guerrilleros de etnia albanesa se trabaron en combate en las afueras de la ciudad de Tetovo; se generó el temor de una nueva guerra. 

La violencia generó temor de que la multiétnica Macedonia. El único estado que logró independizarse de Yugoslavia sin guerra podría sucumbir al caos. Daja Ali, un representante del Ejército de Liberación Nacional, fuerza de la etnia albanesa que reclama responsabilidad por los enfrentamientos, dijo que el ejército macedonio bombardeó posiciones de su grupo en el norte de Macedonia. “No hay heridos en nuestro lado. Estamos esperando la oportunidad para darles una lección”.

Rebeldes albanokosovares, sintiéndose apoyados por Occidente por el antecedente en Serbia, ocuparon el antiguo castillo de Kale. Macedonia luchará con todos los medios disponibles contra el extremismo albanés, declaró el primer ministro, Ljubco Georgievski. La guerrilla albanesa Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) es capaz de incendiarlo todo en Macedonia, y los combates en Tetovo significan una advertencia.

Ante esto, el secretario general de la OTAN, George Robertson, criticó la actitud de los rebeldes y les advirtió que la Alianza no va a tolerar acciones extremistas en la región; ya no más apoyo a los albaneses ni kosovares.

Los combates comienzan, las autoridades macedonias lanzan ataques a la guerrilla oculta en las montañas, poco a poco se gesta lo que podría terminar en una guerra civil. La OTAN decide entrar y manda tropas a custodiar las fronteras y a vigilar la tregua. La guerrilla, gustosa, recibe a la alianza, creen que estará de su lado como en Kosovo y que Macedonia tenía las de perder, pero la realidad es otra, la OTAN y la UE deciden un no movimiento de personas y fronteras, el conflicto debe terminar y la zona debe ser pacificada, aprender a vivir con tolerancia, es la orden.

El fantasma de la guerra se disipa, las autoridades recolectan las armas de los guerrilleros y las reconstrucciones de los pocos daños son rápidamente hechas, las fricciones continúan, pero hay que darle tiempo a esta cicatrización de rencores. Este proceso se reconoce como un ejemplo de los que debe de hacer la OTAN, más que el uso de la fuerza, debe evitar los conflictos, así la tercera entrada de la OTAN en los Balcanes no es tan criticada y es incluso aplaudida. 

Este proceso de Paz tan extraño, deseado, pero tan raro, tiene su explicación. La potencia estadounidense siente el golpe de la responsabilidad y el gasto militar que va en decaimiento de sí misma. Es momento de detenerse, incluso de replegarse.

Nadie mejor que el propio presidente Clinton para resumir la política exterior de los EU. Durante la década de los 90, afirmó: “La cuestión que debemos plantearnos es qué consecuencias tendría para nuestra seguridad dejar que estos conflictos se enconen o se propaguen. No podemos, no debemos hacerlo todo o estar en todas partes. Pero cuando nuestros valores y nuestros intereses estén en juego y podamos actuar, debemos estar preparados”.

En diez años, procurando proteger al máximo la vida de sus soldados, los EU intervinieron en Granada, Irak, Somalia, Bosnia y Kosovo, solo o con sus aliados. El país modernizó su poderío militar siendo capaz de llegar a cualquier parte del globo.

Los EU invierten pensando en la guerra tradicional. Dejarán pasar los conflictos que le sean ajenos o sin mayor importancia, y no llevarse errores, como la caída el Halcón Negro en Somalia, si no hay su interés de por medio. Un policía mundial a modo, ya no bajo lineamientos de la ONU o de la comunidad internacional, sino propios.

Llega el año 2000 y el mundo festeja como nunca antes el nacimiento del siglo XXI. Desde la mitad del Océano Pacífico, país tras país, civilización tras civilización, festejan, y los EU y Occidente parecen tranquilos, que seguirán una nueva política de paz y poco intervencionismo. No hay amenazas sin considerar que Rusia cambiará y China se refuerza. 

George W. Bush no sólo heredó este pensamiento, sino que lo reforzó. EU siente que tiene todo el control, potencia militar, lleva el comercio global. El nuevo orden internacional tal vez era éste, el de una sola y única potencia.

Se percibían como amenazas a Corea del Norte o Irán, por lo que los ojos estaban puestos en el espacio buscando el vuelo de los misiles enemigos, cuando de pronto, un ciudadano con su cámara casera vira su lente hacia las alturas, un avión American Airlines volaba muy bajo, una de las gigantescas torres del WTC de Nueva York se estremeció al recibir un descomunal impacto.

Todo parecía un infortunado accidente, pero 18 minutos después, millones y millones de telespectadores de todo el planeta pudieron ver en vivo y en directo, cómo un segundo avión de United Airlines se estrellaba contra la otra torre. La lógica no dictaba otra realidad, todo fue un plan, un ataque terrorista.

El Presidente, que estaba a punto de iniciar una visita a un colegio de Sarasota, Florida, fue informado inmediatamente de los hechos. Poco después, comparecía y afirmaba: “Éste es uno de los peores días del país”. Después pidió serenidad, a la vez que afirmaba que los autores del ataque no quedarán sin castigo, “les perseguiremos y les cazaremos”.

Tras su breve comparecencia comenzaba su regreso a Washington. Protocolo de seguridad: el Presidente al Air Force One, mientras un Boeing 757 se estrellaba contra el Pentágono. Comenzó entonces el pánico y de inmediato era desalojada la Casa Blanca, al igual que el Capitolio, por el temor a más ataques.

Michael Kelly, testigo del ataque al Pentágono, diría: “Vi un avión que venía por encima, a muy baja altura y lo siguiente que vi fue una tremenda explosión”. Casi en el momento que esto sucedía en Washington, las torres eran dos inmensas chimeneas por las que se elevaban al cielo sendas columnas de humo, la policía había cercado la zona a donde iban llegando ambulancias, bomberos y paramédicos. Las torres empezaron a ser desalojadas al mismo tiempo que desde los pisos más altos personas desesperadas se arrojaban al vacío. 

Inesperadamente, el peso de los restos de los Boeing 767 y el impresionante calor de los miles de litros de combustible de los tanques casi llenos, derritieron las estructuras y las debilitaron. La torre sur, hundiéndose entre el humo y gritos de horror, hizo que los oficinistas, peatones, reporteros, camarógrafos, policías, paramédicos, bomberos y demás personas, huyeran corriendo sobre la West Side Highway.

La nube de polvo, escombros y papeles, envolvía los restaurantes, negocios y estructuras cercanas. Muchos no corrieron con suerte; saliendo del edificio pensaron estar a salvo y murieron aplastados por las estructuras de los pisos superiores.

El día se convirtió en noche, sólo las lucecitas rojas y los sonidos de los pequeños localizadores de los bomberos se podían escuchar y ver, ya que muchos de estos hombres se encontraban atrapados en el derrumbe. El sonido de las sirenas descompuestas de las patrullas y los camiones de bomberos apenas si se podía oír, ya que yacían aplastadas entre el fuego y los hierros retorcidos. El espectáculo era dantesco.

Todo se iba encadenando trágicamente, la otra torre también se vino abajo sobre los héroes que intentaban salvar más vidas, sobre ambulancias y vehículos particulares, sobre las salidas del Subway y puestos de hot dogs; todo ante los ojos incrédulos de los telespectadores del mundo entero. 

Por otra parte, la aviación norteamericana admitió la pérdida del control de varios aviones que sobrevolaban el país. El temor de más aparatos secuestrados que volaban en busca de más objetivos hizo que se tomara una determinación sin precedentes en la historia de los EU, prohibir que avión alguno despegue, al tiempo que se pide que las aeronaves que se encontraban en espacio aéreo americano aterrizaran lo más próximo posible.

Más tarde, se daría la orden de desviar a Canadá, pues ya no cabían los aviones en tierra. Mientras en Europa y Asia son suspendidos los vuelos, y algunos que ya estaban en el aire reciben órdenes de regreso a tierra a mitad del Atlántico y el Pacífico. 

Llegan a la vez las primeras noticias, un Jumbo 747 en Pittsburg, Pensilvania, acabo estrellándose; se dice fue derribado por los pasajeros ya que iba rumbo a la Casa Blanca. Por otra parte, se informa que otro avión más que se dirigía a Camp David, también ha sido interceptado y derribado, así mismo se habla que en el aeropuerto de Los Ángeles se produjo una explosión, algo que después no se confirmaría. El caos informativo y la especulación reinaban, la verdad era que las cadenas televisivas desinformaban más que informar. 

La economía mundial cae en picada ante el pánico creado, las Bolsas de Valores se desploman, el petróleo sube sin cesar... y los líderes mundiales se muestran horrorizados por lo sucedido y más aún por lo que sucederá en el ya iniciando siglo XXI.

Los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 llevan a los EU a reaccionar como lo sabe hacer, con la guerra tradicional y en cuestión de semanas inicia el bombardeo de Afganistán, para posteriormente colocar tropas, (superan el trauma de Somalia), lugar donde se encontraba Osama Bin Laden, el líder del grupo terrorista Al Qaeda, responsable de abrir una nueva página en la historia, la guerra contra el terrorismo. La comunidad internacional observa, pero duda si se logrará el objetivo, ya que los yihadistas no fueron eliminados por la URSS en los años 80.

Pero el Presidente de los EU, Bush hijo, no termina esa misión y emprende otra, más impulsado por superar a su padre una década antes. Se integró una alianza contra el terrorismo, pero a la cabeza se encontraron España, Reino Unido y los EU. Nunca antes la población mundial se había manifestado tanto bajo la idea de 'guerra preventiva'. Hay sospechas de posesión de armas de destrucción masiva en Irak, por lo cual sería atacado. La primavera de 2003 se tornó sangrienta, nuevamente al igual que la década anterior, Bagdad estaba bajo bombardeo aéreo. 

Los españoles, la gran mayoría, se oponía a tal alianza a tal empresa bélica, pero el gobierno de Aznar no hizo caso a su población y buscaba aplicarse como país potencia, marcar y hacer presente a España.

Y lamentablemente, la sociedad civil pago el precio, los terroristas atacaron, bajo una célula que hace alianza con Al Qaeda, y la estación de Atocha y varios trenes más sufrieron la detonación de bombas. De manera sincronizada, la población respondió en las urnas y el gobierno del Partido Popular terminó, el nuevo gobierno sacó a España de la alianza, de Afganistán y se encerró para recuperarse.

En 2005, después de anunciar que Londres tendría los Juegos Olímpicos de 2012, los trenes del Metro fueron blanco de los terroristas. Reino Unido también fue víctima, y con el tiempo, Tony Blair pagaría con desprestigio su actuar en la alianza y la Segunda Guerra del Golfo. 

Con la operación 'Zorro del desierto', las tropas sí entran y toman el país, haciendo caer las estatuas del líder Sadam; a diferencia de la década anterior donde no se continuó con más. La ONU se opuso a todo, pero la idea de cazar y eliminar terroristas era la justificación para hacer de todo. Con el tiempo, las investigaciones arrojaron que no hubo ningún arma de destrucción masiva, la 'guerra preventiva' no tuvo razón de ser.

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PRL/ICM

 

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