#ANÁLISIS Morena: de movimiento social a partido en crisis precoz

Vie, 1 Nov 2019
Académica de la IBERO reflexiona sobre los conflictos internos de este partido político
  • En los próximos días y meses se podrán observar la fortaleza interna de Morena (Tomada de Agenda Setting Diario).
Por: 
Dra. Ivonne Acuña Murillo*

Muy poco le han servido al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) los discursos de unidad democrática. Si bien aún este partido político no se institucionaliza ni consolida, para dejar de operar como un movimiento y convertirse en un partido político, ya se aprecian en el horizonte las nubes de tormenta, al grado que su fundador, el actual presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), ha amenazado con abandonarlo: “Si Morena se echa a perder, renunciaré a él”.

La historia comienza el 2 de octubre de 2011 cuando el movimiento se convirtió en asociación civil. A casi tres años de este hecho, el 9 de julio de 2014, Morena logró su registro como nuevo partido político y al año siguiente, ganó cinco de nueve gubernaturas: Ciudad de México, Chiapas, Morelos, Tabasco y Veracruz. Unos días antes de cumplir cuatro años de su creación, el 1 de julio de 2018, ganó la Presidencia de la República, y en 2019 logró hacerse con dos gubernaturas más: Baja California y Puebla.

Meteórica carreta para un novísimo partido al que bien podría calificarse de ‘precoz’, al igual que a sus importantes triunfos electorales, mismos que lo han colocado, en cortísimo tiempo, como primera fuerza a nivel nacional. Precoces son también los conflictos internos que enfrenta al momento de acercarse a la renovación de su dirigencia nacional.

Los enfrentamientos entre sus liderazgos principales y el espectáculo que han ofrecido a la opinión pública dan prueba de su marca de nacimiento. Un partido unipersonal, dependiente del carisma, voluntad y autoridad, efectiva y moral, de su líder, López Obrador, por supuesto.

Sin el férreo control del caudillo, ocupado ahora en dirigir a un país, los grupos y líderes reconocidos del partido se enfrentan en una lucha feroz por cotos de poder y recursos. La primera batalla pública fue protagonizada por Martí Batres y Ricardo Monreal, quienes se enfrentaron por la presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores, meses atrás.

El triunfador de la primera escaramuza fue Monreal quien, a decir del propio Batres, busca posicionarse poco a poco en su camino a la Presidencia al ‘apoderarse’, primero, de dicha mesa directiva; después, de la dirigencia de Morena; y luego, de las candidaturas para renovar la Cámara de Diputados y las gubernaturas de Baja California Sur (si como se  espera el gobernador electo Jaime Bonilla Valdez no logra  extender  su periodo  por  cinco años), Chihuahua, Campeche, Colina, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Tlaxcala, San Luis Potosí, Sonora, Sinaloa, Querétaro y Zacatecas en 2021.

La segunda batalla está en curso: el proceso de renovación de la dirigencia nacional de Morena, misma que tendría lugar el próximo 20 de noviembre, en la que compiten: Bertha Luján Uranga, presidenta del Consejo Nacional de Morena; Yeidckol Polevnsky Gurwitz, actual presidenta interina de Morena; Mario Delgado Carrillo, coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados; y Alejandro Rojas Durán, consejero nacional de Morena.

Luján se desempeñó como contralora de la Ciudad de México durante el mandato de AMLO y es madre de la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, y de Bertha Alcalde, secretaria ejecutiva adjunta del Sistema Nacional de Seguridad Pública, por lo que se dice cuenta con el visto bueno de López Obrador.

Yeidckol, quien llegó a Morena invitada por AMLO, se ha visto descalificada, primero, por un supuesto actuar poco democrático en el caso de estas elecciones, a decir de Héctor Gutiérrez Trejo de Expansión política, en su artículo ‘Relevo en Morena: disputa de grupos con cuatro aspirantes’. Polevnsky “vive al acecho de grupos que buscan quitarle el control del partido”; segundo, porque el gobierno pasado le ‘perdonó’ el pago de 16 millones 441 mil 439 pesos en impuestos.

Delgado, quien, se asume, cuenta con el apoyo del actual secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubón, en cuyo gobierno se desempeñó como secretario de Finanzas y de Educación, se ha esmerado en mostrar al presidente de la República su lealtad y de paso a Yeidckol, con frases como: “Será el fin de Morena si no se atienden las sugerencias del presidente”, para la elección de dicha dirigencia vía encuestas; “Nuestro partido siempre debe escuchar al presidente de la República. Por eso aquellos quienes piensan que saben más que el presidente, o que en algunas cosas hay que hacerle caso y en otras no, están cometiendo una traición histórica (...) hay voces que se han pronunciado por dejar de escuchar al presidente. Y ha habido voces leales como la de la presidenta de nuestro partido que ha dicho sigamos escuchando al presidente. Y si en este momento crítico para el partido, el presidente hace una recomendación hay que seguirla, porque nadie conoce mejor al movimiento que el presidente”.

Del último, Rojas, senador suplemente de Monreal, se dice es el candidato de su compañero de fórmula, Ricardo Monreal, coordinador de la bancada de Morena en el Senado de la República y presidente de la Junta de Coordinación Política de dicha Cámara. Rojas exigió, el 23 de septiembre, que Yeidckol Polevnsky, Bertha Luján y Mario Delgado renunciasen a sus cargos para trazar la ruta de la encuesta que definiría quién de ellos y ellas dirigirá a Morena. Recientemente, apoyando el método de elección sugerido por el presidente y tratando de hacer presión afirmó: "Si Morena abre la elección para todos, renuncio a mi aspiración; si no, seguiré adelante".

En función de quien apoya a quien, en esta contienda, parece que la presidencia de Morena es disputada por dos mujeres cercanas a AMLO, Luján y Polevnsky, y por dos hombres apoyados por dos de los grupos que se disputarán la candidatura a la Presidencia en 2024, el de Ebrard y el de Monreal.

Por supuesto, la tercera batalla rumbo a 2024 se librará, como ya se dijo, al momento de elegir a quienes competirán, bajo el logo de Morena, por la Cámara de Diputados y 14 gubernaturas en 2021.

Lo anterior explica el nivel de tensión que se ha vivido en este proceso, no sólo entre las y los candidatos mencionados, sino a nivel de las asambleas distritales en las que se elegirán a los 3 mil delegados que asistirán a los congresos estatales y al nacional para elegir a quien ocupará la presidencia.

Destaca que para obtener el estatus formal de candidato o candidata a la presidencia de Morena, se debe primero ser nombrado representante o coordinador distrital, para lo cual se hace imprescindible asistir a la asamblea local correspondiente y luego ser nombrada o nombrado consejero nacional ya en el congreso.

En este punto, es de notar cómo se trató de que Mario Delgado no cumpliera uno de estos requisitos al no poder ingresar a la asamblea distrital que su partido programó para Iztacalco, luego de que los organizadores la suspendieran, asegurando que ya no cabía más gente en el foro.

Lo hecho a Delgado no es el único escándalo protagonizado por Morena en las dichas asambleas, como se ha podido constatar en la prensa nacional, aquí algunos ejemplos: “En el municipio de Apizaco, sede del Distrito I, cancelaron la asamblea minutos después de que explotó entre los asistentes un artefacto explosivo” (Milenio); “El Comité Ejecutivo Nacional de Morena (CEN) acordó la madrugada de ayer posponer las asambleas distritales hasta que haya un padrón que dé certidumbre a la militancia” (El Universal); “Fueran suspendidas las asambleas de Morena para renovar las dirigencias distritales del partido en varios estados del país como Veracruz, Morelos, Tabasco, Campeche, Oaxaca y Chiapas, ante inconsistencias del padrón que desataron pelean entre grupos” (Milenio); “Morena se declara en alerta por conflictos en asambleas distritales” (El Sol de  México); “Caos y violencia: la renovación de la dirigencia de Morena se convirtió en un polvorín” (Infobae), por poner  sólo  una muestra.

Pero los problemas no se reducen tampoco a las fricciones entre aspirantes o al boicot a las asambleas, el padrón electoral también ha sido cuestionado, comenzando por la actual presidenta del partido. Se denuncian problemas con el número de afiliados. A inicios del mes de octubre, Morena publicó su padrón con 313 mil 972 militantes, los cuales tendrían derecho a participar en las asambleas distritales; sin embargo, muchos de los registrados se encontraban ‘en reserva’, en función de su fecha de afiliación, noviembre de 2017, por lo que se puso en duda su derecho a participar en el proceso de renovación de las dirigencias locales y nacional del partido.

En el colmo, personajes fundadores del partido y poco más de 600 mil afiliados no aparecían en el padrón y no sabían si debían realizar un proceso de aclaración o no. 

Las dudas no quedan ahí, ya que el ciudadano José Manuel Aguilar Guzmán exigió la protección de sus derechos políticos-electorales y la posibilidad de participar como  candidato en la renovación de la dirigencia partidista, argumentando  además que la dirigente de Morena, Yeidckol Polevsky, estaría inhabilitada para postularse a la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), debido a que fue electa como secretaria general en 2015 y se le aplica la prohibición a postularse de manera inmediata a otro cargo dentro del mismo CEN.

Asimismo, afirmó que también Bertha Luján queda inhabilitada para ser consejera nacional, requisito indispensable para aspirar a la presidencia de Morena, a causa de que fue electa a ese cargo en el 2012 y se reeligió en 2015, por lo que quedaría impedida para volver a postularse a ese puesto.

De manera evidente, este método ha aumentado la temperatura al interior de Morena, razón por la cual el presidente había sugerido la encuesta directa, lo cual bajaría la tensión que se ha observado en este proceso.

Ante los hechos, el mismo presidente de la República hizo nuevamente un llamado a los militantes de Morena y a la ciudadanía en general, para no dejarse manipular y actuar como demócratas. En sus propias palabras: “No se dejen manipular, actúen como buenos ciudadanos, como demócratas. El que se deja manipular, el que actúa en función de intereses de grupo, intereses sectarios, no es un buen ciudadano, no es demócrata (…). En tono de sorna, dijo: “Ya no hay borregos: (a los que les digan) ¿a dónde van? (y contesten) beeeee ¿por quién votar? Beeeee”.

La duda mayor es saber qué pasará después de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) decidió, por unanimidad, anular el proceso para renovar la dirigencia morenista en curso, a la vista de las irregularidades ya comentadas.

Los llamados de AMLO y la intervención del TEPJF ¿serán suficientes para contener las ambiciones desbordadas de parte de la cúpula partidista y de algunos de sus dirigentes menores? ¿De verdad quienes han violentado el proceso se van a comportar de manera civilizada y democrática?

De ser así, ¿qué papel desempeñará Yeidckol, quien fue una de las principales interesadas en posponer el proceso, tal vez para ganar tiempo e inclinar la balanza en su favor, descartando o posponiendo el llamado de Delgado a hacer un acuerdo político y una encuesta como propuso el presidente para elegir a la nueva dirigencia morenista?

Pase lo que pase a partir de ahora, ha sido lamentable el espectáculo ofrecido por un partido que se vendió como aquel capaz de hacer las cosas de otra forma y que a la manera del brabucón del vecindario ofreció: golpes debajo de la mesa, descalificaciones, desconocimiento de militancias y derechos, asambleas canceladas, golpes, empujones, marrullerías, artefactos explosivos.

Todo a la vista del fundador y principal líder de Morena quien amenaza con dejarlos si siguen como van.

Se cierra esta colaboración recordando que existen más lopezobradoristas que morenistas, pues no toda persona que apoya a AMLO está dispuesta o interesada en militar en las filas de Morena y que AMLO es el soporte moral simbólico de este joven partido y que bien puede, por segunda vez, llevarse a sus seguidores a un nuevo partido y desfondar, como le ocurrió al PRD, a un partido con crisis precoz.

*La Dra. Ivonne Acuña Murillo es académica del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Iberoamericana.

 

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