Educar, investigar, transformar, la apuesta de la nueva Vicerrectora

Jue, 6 Jun 2019
Sylvia Schmelkes entró en funciones en la Vicerrectoría Académica de la IBERO; busca estrechar la vinculación entre calidad académica y compromiso social
Uno de los objetivos de arranque: Que lo que ya tenemos sirva y lo que empecemos a hacer tenga la orientación de servir para transformar
Entre los grandes proyectos en marcha está la reforma de planes y programas de estudio, que es algo que debe concluirse para otoño de 2020
Experta en educación, ha estado en la academia y en años recientes encabezó el INEE; diversas escuelas y auditorios del país llevan su nombre
  • En su aterrizaje en la Universidad Iberoamericana enfatiza que debe fortalecerse la capacidad de formar integralmente a los alumnos y desde luego que también a los docentes
  • Tiene claros sus objetivos: velar por la calidad académica y vincularse más con la investigación y la difusión del conocimiento que aquí se genera para poder brindar al país elementos de transformación social
  • La Doctora Sylvia Schmelkes advierte que llega a un tren que está andando y uno de sus grandes proyectos es la reforma de planes y programas de estudio, que debe concluirse para otoño de 2020 (Foto: Alberto Hernández)
  • “He dedicado mi vida a la investigación educativa y siempre he procurado que la investigación que realice sirva para la transformación y se oriente hacia la justicia social” (Foto: Alberto Hernández)
  • Apenas, este 10 de junio, fue investida Doctora Honoris Causa por la Université Concordia, en Quebec; es también DHC por la Autónoma de BC

Socióloga con maestría en Estudios de Educación por la IBERO, Sylvia Schmelkes ha recorrido un largo y enriquecedor camino como investigadora en materia educativa hasta llegar de vuelta a su casa, la Universidad Iberoamericana, para hacerse cargo de la Vicerrectoría Académica y desde ahí reforzar lo que se ha venido realizando en labores sustantivas para la institución: velar por la calidad académica y vincularse más con la investigación y la difusión del conocimiento que aquí se genera para poder brindar al país elementos de transformación social.

Doctora Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Baja California y con otro Doctorado en puerta, el Honoris Causa que el 10 de junio le otorgará la Université Concordia, en Quebec, la Vicerrectora ha estado en la academia (en la IBERO encabezó el INIDE de 2008 a 2013), pero también ha ocupado cargos públicos como el de coordinadora de Educación Intercultural y Bilingüe, y el de presidenta del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación. En su aterrizaje en la Universidad Iberoamericana advierte que “no esperen de mí cambios muy radicales, sí, en cambio, que yo pueda adentrarme en los procesos existentes, profundizar en ellos, y aportar y reorientar los que considere que pueden cambiar para bien”.

La Universidad Iberoamericana debe fortalecer su capacidad de formar integralmente a los alumnos —enfatiza Schmelkes del Valle— y no solamente en lo que es propio de su orientación profesional, sino también en su calidad humana y, de manera muy importante, en su comprensión de la problemática del país y en el compromiso con su transformación. “Yo estaré velando porque con los nuevos planes de estudio logremos esta integralidad —subraya. Creo que la IBERO tiene mucho avance en este sentido y lo que hay que hacer es profundizarlo”.

En entrevista, la investigadora de nivel III del Sistema Nacional de Investigadores, advierte, sí, sobre la necesidad de fortalecer la formación de los docentes; habla también sobre la creatividad, criticidad y espíritu de compromiso social que deben acompañar la formación de los estudiantes; reconoce la necesidad de aprovechar la cercanía de las nuevas generaciones con la tecnología para potenciar su educación y adelanta que la IBERO acaba de ser invitada, por el Gobierno de la Ciudad de México, a participar en el Consorcio de las Universidades Metropolitanas para poder tener proyectos conjuntos, intercambio de alumnos, intercambio de maestros, y proyectos de incidencia sobre las problemáticas de la capital del país y zona conurbada.

¿Quién es Sylvia Schmelkes, cómo la describes?

Soy una persona a la que mueve el compromiso por la justicia social. Soy casada, con tres hijos, todos profesionistas.

He dedicado mi vida a la investigación educativa y siempre he procurado que la investigación que realice sirva para la transformación y se oriente hacia la justicia social.

Soy discípula de Pablo Latapí, quien fue mi primer maestro en materia de investigación educativa. Él me enseñó a tener un propósito claro de transformación al hacer investigación, pues tanto la investigación educativa como la investigación en general no son algo neutral, sí objetivo, pero no neutral, e implican tomar postura. También soy discípula de Carlos Muñoz Izquierdo, profesor emérito de la Universidad Iberoamericana, ya fallecido, pero que también abanderó esta escuela de trabajo de investigación por la justicia. La IBERO tiene ese propósito y por ello me da muchísimo gusto estar de vuelta.

He tenido dos periodos importantes como funcionaria pública: de 2001 a 2007 estuve a cargo de la Coordinación Nacional de Educación Intercultural y Bilingüe, la cual fundé y me tocó definir sus propósitos, que fueron, primero, hacer una educación intercultural para todos, porque estoy convencida de que el racismo es algo que se combate con educación y el pueblo mexicano es muy racista. Otro objetivo fue ofrecer educación de calidad, cultural y lingüísticamente pertinente a indígenas, pero a todos los niveles educativos porque hasta ese momento se había considerado solo hasta primaria, así que fundamos nueve universidades interculturales en el país. Lo que hicimos fue usar la investigación que se había hecho a nivel mundial, pero sobre todo en México, para orientar la política educativa. Por todo ello, tengo la certeza de que la investigación es muy importante para la transformación social.

El segundo periodo es más reciente: fui la primera presidenta del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación. Ahí nos tocó diseñar una institución que pudiera usar la evaluación para mejorar la educación, con un marco de referencia del derecho a una enseñanza de calidad. Se nos conoce por la evaluación de docentes, pero la verdad es que esta actividad, que sí fue importante, no representó más del 15% del quehacer del instituto. También se hizo evaluación del alumnado, de escuelas, de programas y políticas educativas, definimos políticas públicas, hicimos trabajo de federalismo educativo porque nos vinculamos con todas las entidades federativas fortaleciendo su capacidad de hacer evaluación para la mejora.

 

Nueva Vicerrectora de la IBERO: calidad académica con compromiso social, sí es posible

 

La invitación me agarró de sorpresa, era algo que no esperaba, pero mi cariño hacia la institución, la amistad que tengo con mucha de su gente, y las ganas de volver a casa, me hicieron, primero, pedir tiempo para pensarlo y, después de valorar todo lo que implica, tomar el ofrecimiento y agradecer de manera muy especial.

¿Cómo se da tu llegada a la IBERO?

Sé que la IBERO está en un proceso importante de transformación, con una vocación cada vez mayor de servicio social y compromiso de alta calidad académica. La combinación de esto es lo que yo he venido haciendo: asegurar la calidad académica de la investigación, pero de una investigación orientada a la transformación, así que uno de mis propósitos acá es continuar y fortalecer esta combinación difícil entre calidad académica y compromiso social, lo que tengo la certeza de que es posible.

Con todo ese historial de estudiosa de la educación, de investigadora, de funcionaria pública, ¿te veías de este lado encabezando los esfuerzos académicos de una Universidad como la IBERO?

Nunca me había planteado esta posibilidad de estar en un puesto de funcionaria de una Universidad y en un cargo académico tan importante, porque la Vicerrectoría es la responsable de toda la vida académica de la institución. Ahora me doy cuenta de que es una tarea de enorme compromiso y responsabilidad.

Me impresiona la Universidad Iberoamericana; estuve seis años fuera y ahora que regreso veo cambios importantes en la percepción externa de la IBERO, a la que ahora se le reconoce, sí por su calidad académica, eso ha sido siempre, pero también por su compromiso social.

Veo una academia muy potente, más potente que cuando me fui, y esto por la gestión del Padre David (el Rector, David Fernández Dávalos), así como de mi antecesor (el Vicerrector, Alejandro Guevara Sanginés), que han sido exigentes en el tema de fortalecer la calidad académica, de vigilar todos los procesos que la aseguran. Estoy abrumada por la dimensión de la Vicerrectoría, la cantidad de áreas que maneja.

También veo que otro de los retos es la relación con otras áreas igualmente importantes, como Incidencia o Vinculación, y entiendo que mi función tiene lazos estrechos con ellas. Entonces no es solo la dimensión de la Vicerrectoría sino el reto de mantener una relación productiva, de proyectos conjuntos con las direcciones generales.

¿Qué hace el Vicerrector (o Vicerrectora) de una universidad como la IBERO)?

Tiene dos funciones muy importantes: la primera, velar por la calidad académica de la institución, eso es fundamental. El lugar que la Universidad se ha ganado en la sociedad mexicana tiene que ver con su alta calidad, tanto en la docencia como en la investigación. Es una institución que se reconoce por su rigor científico, pero también por su calidad y la integralidad en su formación docente, así que una función primordialísima es velar por su calidad académica, aunque veo otra función que es también vital: vincularse con otras áreas de la investigación y con las otras funciones sustantivas que tienen que ver con la difusión del conocimiento que aquí se genera para poder ofrecer al país elementos de transformación social, y no solo en México, porque por la vía de Ausjal (Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina) tenemos la posibilidad de llegar a otros países.

En lo que hace a alumnado y claustro académico, que son las áreas directamente relacionadas con tu quehacer, ¿debemos esperar cambios en las carreras que se imparten, en los planes de estudio?

Yo llego a un proceso que está caminando, a un tren que está andando y, justamente, uno de esos grandes proyectos en marcha es la reforma de los planes y programas de estudio, que es algo que debe concluirse para el año que entra, de manera que quienes ingresen en otoño de 2020 puedan empezar la Universidad con esos nuevos planes de estudio.

Hay cosas previamente definidas y yo me quiero incorporar en el proceso y aportar lo que traigo sin cambiar el rumbo ni las definiciones previas. Me parece importante dejar que el proceso se profundice a partir de definiciones que ya se habían tomado. Existe una planeación estratégica de Vicerrectoría que es reciente y yo pienso tomarla como guía. No voy a hacer cambios radicales, sino, en todo caso, graduales, pero para eso debo tener un mejor diagnóstico de cómo está la oficina y todas las áreas que la conforman. Así que no esperen de mí cambios muy radicales, sí, en cambio, que pueda yo adentrarme en cada uno de los procesos, que profundice en ellos, y aporte y reoriente los que considere que pueden cambiar para bien.

Me parece importante que la Universidad Iberoamericana fortalezca su capacidad de formar integralmente al alumnado, no solamente en lo que es propio de su orientación profesional, sino también en su calidad humana y, de manera muy importante, en su comprensión de la problemática del país y en el compromiso con su transformación. Yo estaré velando porque estos planes de estudio, efectivamente, logren esta integralidad. Creo que la IBERO tiene mucho avance en este sentido y lo que hay que hacer es profundizarlo.

 

OBJETIVO

“Que lo que ya tenemos sirva y que lo que empecemos a hacer de nuevo tenga la orientación de servicio para la transformación”

 

Respecto de la investigación, pienso que este camino, que también ya está iniciado, de ver cómo se pueden poner los resultados de esta investigación al servicio de la solución de los grandes problemas de México, debe fortalecerse. Es importante que tengamos una idea clara como institución de cuál es ese acervo de posibles contribuciones a la solución de problemas. Tengo la certeza de que aquí en nuestra Universidad existe una enorme riqueza que se puede aprovechar mejor, siempre y cuando existan los canales indispensables para poder aportar lo que generamos como conocimiento para la solución de problemáticas. Ese será mi énfasis: que lo que ya tenemos sirva y que lo que empecemos a hacer de nuevo tenga la orientación de servicio para la transformación, con esa condición de que la objetividad científica no debe estar peleada con una postura social en pos de la justicia.

Has investigado y escrito libros sobre cómo mejorar la calidad educativa. Si partimos de la certeza de que cualquier institución tiene áreas de oportunidad para mejorar su calidad académica, ¿qué debe hacer la IBERO al respecto?

Vengo de trabajar con docentes y con su evaluación, entonces me parece que un área que se tendría que fortalecer, y no porque se haya descuidado, sino porque siempre es susceptible de mejora, tiene que ver con la formación de los docentes para que interioricen la orientación que se quiere tener con los nuevos planes de estudio y esta necesidad de vinculación entre lo estrictamente académico y lo relacionado con el compromiso social.

También hay que pensar en la necesidad de una mayor relación entre áreas, un trabajo interdisciplinario mucho más fuerte, pues hasta la fecha los proyectos son fundamentalmente disciplinares que tienen que ver con el área específica, aunque también estoy descubriendo que se han abierto espacios importantes de trabajo inter y transdisciplinario, pero me parece que hay que fortalecerlos porque la problemática que tenemos en este país no se resuelve desde una disciplina, sino que exige el concurso de varias y debemos aprender a trabajar así.

Por otro lado, es necesario fortalecer la relación de la Universidad con organizaciones sociales, populares, con el propio Estado, con el gobierno, con otros sectores importantes de la sociedad para poder hacer sinergias y ofrecer buenos resultados en este proceso de transformación del país.

¿Tienes identificadas experiencias, casos de éxito que pudieran servir como modelo de este proceso de transformación?

Existen experiencias interesantes tanto a nivel nacional como mundial. Habría que tomar piezas para armar un rompecabezas.  Me gustan las innovaciones de universidades que identifican problemáticas específicas y generan procesos internos que tienen que ver con la investigación, la docencia y la vinculación. Eso ayuda a la transformación. Se habla ahora de la robustez social de las universidades y cómo se les juzga por su capacidad de aportar a la solución de problemáticas de los lugares en donde están. Las que han intentado hacer esto por la vía de la relación entre disciplinas, entre investigación, docencia y vinculación, y de su relación con otras universidades, me parece que son casos de éxito importantes. La IBERO está en ese camino y mi intención es fortalecer los procesos.

¿Qué tipo de investigación distinguirá a la IBERO durante tu gestión?

La investigación con sentido y compromiso social. Es muy difícil hablar de esto porque quienes hacen investigación siguen, digamos, la lógica de la disciplina y acumulación del conocimiento, por lo que no se les puede pedir que den saltos mortales y aporten cuando el conocimiento aún no ha llegado a su nivel de consolidación. Son muy estrictos y dicen: ‘no, todavía no puedo, esto no está suficientemente consolidado como conocimiento, se necesita probar en diversos lados y tener una mejor relación con la teoría’. Y entonces hay una lógica de la propia investigación de hasta dónde se nos permite decir ya tengo algo que ofrecer, cuidándonos de no cometer faltas al proponer soluciones a partir del conocimiento generado sabiendo que pudiera no haber completado algún proceso científico de prueba.

Quizá ese saltito hay que impulsarlo viendo que hay conocimiento que, sin estar totalmente consolidado, ya se puede tomar, que no representa riesgo ni falta ética y que nos permite empezar a trabajar. La tónica será orientar la investigación hacia la transformación, sabiendo que a veces la investigación tiene periodos muy largos para ofrecer resultados. Por ejemplo, la importancia de los estudios longitudinales de la problemática de las enfermedades crónicas para darle seguimiento a los niños desde el vientre materno hasta que tienen diez años, y reunir elementos para evitar este tipo de enfermedades; bueno, quizá los resultados definitivos tardarán diez años, cierto, pero a los ocho podría haber algo que sirva.

Desde tu perspectiva de investigadora experta en la materia, ¿cuáles son los principales problemas que enfrenta la educación?

Yo creo que, por un lado, a nivel de la formación de la persona, uno de los mayores retos es cómo logras que se vuelva protagonista de su propio aprendizaje, que realmente sepa cómo acceder al conocimiento, cómo discriminar la información; cómo, a partir de lo que descubre en el conocimiento, puede ser creativo; cómo poner a prueba sus ideas, cómo tener un pensamiento crítico, no creerse las cosas que le dicen en las redes sociales, o los políticos, o la publicidad comercial; sino tener ese enfoque crítico que permite ir más allá de las apariencias y generar conocimiento nuevo justamente por la criticidad.

Todo eso te exige maneras diferentes de aprender y también exige a docentes funciones muy distintas a las tradicionales. Ahora deben favorecer que el alumnado sea actor de su propio aprendizaje. La metodología que sirve para eso es cuando haces que sea el protagonista fundamental de cualquier proceso de aprendizaje. Entonces la enseñanza ya no proviene de alguien que se para frente a los alumnos y verticalmente les entrega su verdad y les enseña solo a responder. Esa es la caricatura de la educación tradicional. Ahora es al revés: el sujeto debe empezar a trabajar de manera activa y también en grupo, con sus colegas, con sus compañeros estudiantes, pero también de otras disciplinas o de otras edades y niveles de aprendizaje.

Se exige una relación entre quienes estudian posgrado y quienes cursan licenciatura para que haya la posibilidad de saltos cognitivos. También enriquece muchísimo interactuar con alumnos de otras universidades o vincularse con organismos de la sociedad y organizaciones populares. Eso es lo que le va a despertar la capacidad de criticidad.

 

"Hay que aprovechar esto, tomar la tecnología como instrumento con el cual se puede educar para la creatividad, para la criticidad y el trabajo conjunto"

 

…y ¿cómo hay que educar a las nuevas generaciones, a las y los constructores de la sociedad 3.0?

La tecnología juega un papel fundamental. Las nuevas generaciones están completamente digitalizadas y hay que aprovechar esto, tomar la tecnología como instrumento con el cual se puede educar para la creatividad, para la criticidad y el trabajo conjunto, por más que esto entrañe una paradoja, porque la tecnología individualiza mucho la relación con el conocimiento y hay que romper con eso, hay que generar procesos más colegiados y colectivos de aprendizaje.

¿Cuáles son los principales retos que enfrenta la educación a nivel país?

Hay un problema de calidad de la educación que tiene que ver con que los cuadros docentes no están preparados para enfrentar los retos de las nuevas generaciones. Por otro lado, hay un problema de equidad fuerte. Se nota en la manera como se distribuyen los insumos educativos en el país o la manera como se distribuye a los docentes, los mejores siempre se van a las zonas más favorecidas y los improvisados o los egresados del bachillerato se van a las de mayor vulnerabilidad, lo que se refleja en la enseñanza y arroja una brecha de aprendizajes sumamente grande.

Un reto, y esto para toda América Latina, es romper con esa desigualdad, lo que exige una política explícita de equidad, que no ha habido en este país. Hay que romper paradigmas, por ejemplo, en la manera de distribuir el presupuesto para beneficiar a quien más lo necesite; y lo mismo los recursos humanos, los recursos materiales. Espero que todo eso se dé con el cambio de gobierno que estamos viviendo.

En un entorno económico difícil y una situación política compleja (reforma educativa, SNTE, CNTE, jaloneos políticos constantes con el tema educativo al centro) ¿es este un buen momento para la educación?

Es cierto que existe incertidumbre. Si uno revisa el Plan Nacional de Desarrollo, que es la brújula más clara de hacia dónde va la educación en el país, hay dos documentos muy diferentes, el que lo introduce, que es doctrinario y tiene muy claro lo que no quiere: no a la educación privatizadora, no a la educación que atropelle a los maestros; pero no hay claridad sobre lo que sí quiere.

Por otro lado, está la parte programática del PND, que es mucho más ortodoxa, aunque en el fondo no ofrece nada novedoso, presenta las cosas que hay que hacer porque los problemas educativos ahí están; habla de mejorar la calidad, la equidad, de universalizar la educación superior, lo que es muy interesante; cambia el Artículo 3 y le da importancia a la educación inicial, lo cual es fundamental porque toda la investigación neurocientífica-educativa nos dice que los primeros años de vida son los más importantes, pero se habían olvidado de ello: 88% de nuestros niños de entre 0 y 4 años no tiene ningún tipo de atención más allá de la que reciben en su propia familia; se ha hablado también de fortalecer las Normales, lo que me parece fundamental.

En resumen, lo que tenemos es la intención de atender los problemas más graves, que están perfectamente ubicados, pero cuando se analiza el Presupuesto 2019, encuentras contradicciones entre aquello que se desea y el recurso económico que se le destina, porque se ha disminuido el gasto para las cosas más importantes, como son la formación de docentes o la equidad educativa. La pregunta es cómo con pocos recursos se van a atender objetivos tan ambiciosos como el de universalizar la educación superior.

En medio de esta incertidumbre, las Universidades se enfrentarán al enorme reto de hacer crecer su matrícula y además hacerla crecer con gratuidad, porque hay solo dos universidades públicas que no cobran nada: la UNAM y la universidad nicolaita de Morelia; todas las demás tienen colegiaturas que pueden ser muy bajas o diferenciadas en función de la capacidad de pago, pero que son lo que da a las instituciones cierto margen de maniobra para poder desarrollar proyectos propios, atender emergencias o ir más allá de aquello que prevé el subsidio federal o estatal que reciben. Ahora con el reto de hacerlas totalmente gratuitas y, además, abrir sus puertas a una matrícula cada vez mayor, la pregunta es cómo harán para poder enfocarse en la calidad de la educación.

Lo cierto es que no se ve cómo se esté impulsando a las universidades a tener un rol mucho más importante en el concierto de las instituciones nacionales e involucrarlas para que contribuyan de manera articulada y armónica a resolver problemáticas, tanto las de su propio entorno como las de carácter nacional.

A la IBERO la acaban de invitar desde el Gobierno de la Ciudad de México a participar en el consorcio de las universidades metropolitanas para poder tener proyectos conjuntos, intercambio de alumnos, intercambio de maestros, y proyectos de incidencia sobre las problemáticas de la metrópolis; habrá que ver que funcione, pero algo así sería muy deseable llevar a todo el país.

… Educación e interculturalidad, una asignatura que tenemos pendiente…

La primera iniciativa que se mandó al Congreso para la modificación del Artículo 3 Constitucional hablaba de educación bicultural. Lo primero es que el término se dejó atrás hace muchísimo tiempo porque, desde 1978, cuando se creó la Dirección General de Educación Indígena, se usaba ese concepto porque se decía que los indígenas tenían que aprender sobre su cultura y sobre la cultura nacional, pero se desechó cuando entendimos que somos muchas culturas y debemos aprender a convivir con todas y no solo a convivir sino a valorarlas y apreciarlas; la interculturalidad, así entendida, viene siendo el opuesto más profundo del racismo y por eso la educación intercultural es tan importante, por eso cuando se logra que los estudiantes desde prescolar comprendan esa diversidad de aportes a nuestra cultura y a nuestro planeta y a la solución de nuestros problemas, entonces logramos que se valore y aprecie al otro diferente, pues el racismo se desmonta por completo.

Es un asunto de educación. Pero no hemos tenido una intencionalidad clara en nuestro sistema educativo para realmente lograr una formación antirracista más allá de la declaración de que se trata de una universidad intercultural para todos. La verdad es que se ha profundizado muy poco. Es deseable que esto tenga repercusión en planes de estudio, en procesos de capacitación de docentes, y que se lleve a todos los niveles educativos, incluido el superior.

Siendo jesuita la IBERO, ¿qué hay de la vocación de formar a los hombres y mujeres que México necesita desde la visión de la Compañía de Jesús?

El lema de formar a hombres y mujeres para los demás es fundamental; ese es el propósito, el carisma y la mística de una universidad jesuita, cualquiera que sea. Es algo que la IBERO siempre ha buscado y en lo que hay que seguir profundizando. Hombres y mujeres para los demás quiere decir que entendemos que nuestra formación tiene que ser retribuida para la transformación social, que puede venir por el lado de producir de manera más ecológica, tener empresas con una orientación más social o intervenir sobre la realidad para transformarla, hacer políticas públicas trascendentes, hay que ver todo el espectro posible de incidencia de los alumnos y no solo cuando terminen, sino desde que están estudiando. Esto lo debemos entender también desde la interdisciplina, para trabajar con otros y entender a quiénes son diferentes a mí.

 

 

5 DE SUS PUBLICACIONES

  • Mejorar las Escuelas: Estrategias para la Acción en México. París: OCDE
  • Indígenas Rurales, Migrantes, Urbanos: Una Educación Equivocada, Otra Educación Posible. En Pensamiento Iberoamericano 7, segunda época. 2010/2, pp. 203-222
  • La formación de valores en la educación básica. Biblioteca para la actualización del maestro. Editor Secretaría de Educación Pública, 157 pp.
  • La educación de adultos: estado del arte: hacia una estrategia alfabetizadora para México. Con Judith Kalman. Editor Instituto Nacional para la Educación de los Adultos, 109 pp.
  • Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas. Nº 32 de Colección INTERAMER, ISSN 1021-4666 Editor OEA, 92 pp.

 

5 CARGOS IMPORTANTES QUE HA OCUPADO

  • Representante de América Latina en el Consejo Consultivo del Global Education Monitoring Report de la UNESCO
  • Nombramiento por la directora general de la UNESCO como miembro de la Junta de Gobierno del UNESCO Institute for Statistics. Primer mexicano en tener este honor
  • Presidenta de la Junta de Gobierno del Centre for Educational Research and Innovation de la OCDE
  • Coordinadora Nacional de Educación Intercultural y Bilingüe para el Estado mexicano de 2001 a 2007
  • Presidenta del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación

 

5 PREMIOS Y DISTINCIONES

  • La OEA la ha distinguido dos veces como integrante de la lista de Mejores Educadores de América
  • Doctora Honoris Causa por la Universidad  Université Concordia, de Quebec, y también por la Autónoma de Baja California
  • Recibió el Premio Mundial de Ciencias e Investigación Eureka, que otorga el Consejo Mundial de Académicos e Investigadores Universitarios
  • Reconocimiento al Mérito “Pablo Latapí Sarre”, otorgado por el Consejo Mexicano de Investigación Educativa por su contribución destacada a la investigación educativa
  • Medalla Jan Amos Comenius, otorgada por el Ministerio de Educación, Juventud y Deporte de la República Checa y por la UNESCO, por logros e innovaciones en la docencia e investigación educativa

 

5 MENCIONES EN AULAS, ESCUELAS Y GENERACIONES

  • Un jardín de niños público que atiende a niños jornaleros agrícolas migrantes, en Coahuayana, Michoacán, lleva su nombre, al igual que un jardín de niños público en el municipio de Zumpango, estado de México
  • El Instituto Nacional Académico de Actualización y Capacitación Educativa colocó su nombre a una aula en su campus de Zumpango
  • Se estableció la Cátedra Sylvia Schmelkes en la Dirección de Posgrado de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, campus Calpulalpan
  • El Aula Magna de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, campus Calpulalpan, lleva su nombre
  • La primera generación de la Licenciatura en educación primaria indígena intercultural bilingüe 2001-2004 de la Normal Indígena Intercultural Bilingüe Jacinto Canek, de San Cristóbal de las Casas, lleva su nombre, lo mismo que la generación 2002-2004 de la Maestría en Formación y Prácticas Educativas de la Universidad Nacional Autónoma de Chilpancingo; la primera generación (2001-2004) del Bachillerato Integral Comunitario 2 de Santa María Alotepec Mixe, Oaxaca, y la generación 1996-2000 de la Escuela Normal de Arcelia, Guerrero

 

 

Por: Jorge Cervantes Magaña