¿Impartes clases a distancia? Éstas son las claves para evaluar a estudiantes

Vie, 2 Oct 2020
Conviene diversificar la evaluación y no limitarla a la aplicación de un solo examen, recomienda la Dra. Lourdes Caudillo Zambrano
  • La evaluación no puede reducirse al resultado de un examen, sino al resultado de aprendizaje que se desea.

A punto de cumplirse siete meses de confinamiento por la pandemia del coronavirus, que obligó a migrar las clases escolares del modelo presencial a uno a distancia, vale la pena reiterar la necesidad de planear la evaluación de los aprendizajes adquiridos por las y los estudiantes, señaló la doctora Lourdes Caudillo Zambrano, docente de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

Empero, la evaluación no debe ser reducida a otorgar una calificación, sino que también debe implicar un proceso de acompañamiento a las y los alumnos durante todo el semestre para, a través de diversas actividades y ejercicios, ver cómo va su desempeño y ofrecerle retroalimentación continua, destacó la académica del Programa de Desarrollo e Innovación Docente de la Dirección de Desarrollo y Acompañamiento Educativo (DiDAE) de la IBERO.

Siempre que se impartan clases, hay que emitir un juicio de valoración sobre cómo se va dando el aprendizaje, eso es propiamente la evaluación, la cual no debe estar ceñida a la aplicación de un examen o a uno o dos instrumentos, porque esto tensa a las y los alumnos negativamente al concentrar todos sus esfuerzos en un único momento del curso.

Para distribuir la evaluación en diferentes actividades y en distintos momentos, no únicamente en un examen escrito que se aplica de modo síncrono, conviene que de manera previa las y los docentes definan a dónde quieren que lleguen sus estudiantes.

Si quieren que, por ejemplo, resuelvan un problema complejo de su disciplina, luego de definir qué tipo de problema, hay que establecer las actividades previas necesarias (el andamiaje) para que logren resolverlo bien.

“Es como marcar una línea de llegada, una meta, describir cómo lo hace alguien que sí lo logra, y, a partir de ahí, mirar qué pasos se deben dar síncronos y asíncronos, y también considerar el punto de salida en el que se encuentran los y las alumnas para alcanzar la meta (hacer una evaluación diagnóstica). Esos pequeños pasos son las actividades encaminadas a la meta, y en cada una, hay que verificar si se está dando bien, o si hay que corregir. Esto es evaluación, e implica retroalimentar continuamente, la revisión y devolución es clave para una buena evaluación”.

Algunas de estas actividades y ejercicios pueden llevar un peso en la calificación, pero no en un primer momento, sino a la segunda o tercera ocasión en que los realiza el estudiantado, para que, a través del ensayo y error se vayan perfilando hacia un trabajo más complejo y completo.

Es conveniente dialogar con los alumnos el modo de evaluar, e incluso hacer ajustes sobre la marcha si es necesario, pero siempre en diálogo con ellos y ellas, pues el diálogo ayuda a responsabilizarlos de su aprendizaje. Dialogar con ellos que no todo puede (ni debe) llevar una calificación, pero si no se implican, no lograrán aprender lo que se espera para la clase. Se trata de un recorrido, y esto exige su responsabilidad durante todo el semestre. Es clave también reconocer con los y las alumnas que el aprendizaje no es sólo responsabilidad del docente, sino un trabajo construido y asumido por cada estudiante.

Evaluar las prácticas, talleres y laboratorios en este momento es un gran reto, porque son ámbitos de formación presenciales, no a distancia; sin embargo, hay que echar mano de la creatividad. Por ejemplo, relató Caudillo, una profesora de la Licenciatura en Psicología de la IBERO pide a sus alumnas que hagan sus prácticas terapéuticas por ZOOM y que, a modo de reporte, lleven el recuento de éstas en una bitácora.

Para las y los estudiantes de arquitectura y diseño que deben entregar maquetas y objetos, la cosa se complica, pero no es imposible, porque hoy existen muchas herramientas tecnológicas que permiten mostrar el trabajo hecho, como grabar un video para explicar y presentar una maqueta o un diseño, para mostrarlo al profesor o profesora y presentarlo al resto de la clase.

Charlas de café para mejorar la docencia y evaluación a distancia

Lo anterior fue dialogado en la charla ‘Evaluación de aprendizajes a distancia’, coordinada por la Dra. Lourdes Caudillo el pasado 29 de septiembre, como parte del ciclo de las charlas ‘Café en compañía’, organizadas por la Dirección de Desarrollo y Acompañamiento Educativo. Dos de las principales preocupaciones manifestadas en ese espacio por las y los docentes de la IBERO fueron: cómo diseñar evaluaciones justas y cómo no sobrecargar de trabajo a las alumnas y alumnos, quienes ya se sienten sobresaturados.

Para evaluar de manera justa, comentó Caudillo, uno de los participantes señaló la importancia de ser claros en las preguntas que se hacen, así como en las instrucciones para todos los alumnos(as), y evitar la ambigüedad, la cual podría provocar resultados igualmente confusos y superficiales.

En cuanto a la carga de trabajo, la Dra. Caudillo dijo que “está directamente relacionada con la claridad (o falta de claridad) que el o la docente tenga sobre la meta. No se trata de poner a trabajar a los alumnos todo el tiempo porque no los tenemos enfrente presencialmente, sino definir, según el objetivo de aprendizaje, qué actividades, qué ejercicios o tareas son esenciales, es decir, concentrarse en las habilidades más importantes”.

“Es preguntarse: ‘¿qué deben desarrollar profesionalmente conmigo en clase, durante este curso?’ y darles herramientas para que aprendan a aprender, a actualizarse continuamente, pues el conocimiento está en constante cambio (no preocuparse de ‘darles toda la información’ sino enseñarles cómo actualizarse)”.

‘Más no es sinónimo de mejor’, además de que un exceso de carga para el estudiante se vuelve un exceso de carga para el o la  docente, insostenible para una revisión y retroalimentación oportuna. A distancia, conviene descargar de contenidos, y concentrarse o discernir qué habilidades se desarrollan con ese curso.”

Además de estas charlas de café, la DiDAE, desde el verano pasado ha estado ofreciendo asesoría a los departamentos académicos de la Universidad como parte del proceso de planeación de los cursos a distancia, y ha ofrecido diversos materiales didácticos para ello.

En la actualidad, la Dirección de Desarrollo y Acompañamiento Educativo está diseñando un ciclo de conferencias y talleres para octubre y noviembre, con el interés de responder a las necesidades reportadas por las académicas y los académicos durante este periodo de contingencia.

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Texto: PEDRO RENDÓN/ICM

 

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