Tejen indígenas para denunciar violencia y sanar heridas

Mar, 21 Mar 2017
• La antropóloga Mariana Rivera impartió en la IBERO la conferencia ‘Tejer y resistir, etnografías audiovisuales y narrativas textiles’.
• Su ponencia fue parte de la ‘2da Semana de Género, Arte y Diversidad’; organizada por el Programa de Asuntos de Género.
  • Dra. Mariana Rivera, antropóloga y realizadora audiovisual.
  • Rivera junto a tejedoras de Guerrero y Chiapas.
  • Bordado que denuncia la desaparición de los 43 de Ayotzinapa.
  • El tejido en su dimensión política de denuncia.
  • Integrantes del colectivo La Flor de Xochistlahuaca.

El tejido y bordado de las mujeres indígenas mexicanas es una práctica política que enuncia y denuncia la violencia, dijo la Dra. Mariana Rivera García, antropóloga, durante su conferencia ‘Tejer y resistir, etnografías audiovisuales y narrativas textiles’; que impartió en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

En su ponencia que formó parte del foro académico de la ‘2da Semana de Género, Arte y Diversidad’, que acontece en la IBERO, agregó que las indígenas dan ese uso al tejido porque se dieron cuenta que al reunirse a tejer adquirían “todo el potencial para contar historias difíciles, duras, que no era sencillo contar individualmente. Pero cuando se dieron cuenta que todas compartían historias, era más fácil platicarlas mientras se sentaban alrededor de la costura, de los hilos, de las agujas; y se ponían a crear y a sanar esas heridas en colectivo”.

La académica de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) explicó que el uso del tejido para enunciar y denunciar la violencia surgió en los años 70 durante la dictadura de Augusto Pinochet en Chile, país donde las tejedoras conocidas como arpilleras comenzaron a narrar lo que estaba sucediendo, en bordados hechos en retazos de tela.

El caso de México fue abordado por Rivera García en su tesis del Doctorado en Ciencias Antropológicas (cursado en la UAM), investigación enfocada en las tejedoras amuzgas de Guerrero, México, quienes han convertido al tejido en un espacio político para ellas; porque su contexto las ha orillado a unirse, a generar grupos de encuentro y cooperativas para tener para sus artesanías precios de venta justos, de acuerdo al tiempo que ellas invierten en la elaboración de sus tejidos.

Estas mujeres de Xochistlahuaca, Guerrero, “al organizarse también cambian sus dinámicas domésticas y públicas, y todo eso se convierte en un gesto político, en una actitud de resistencia frente a lo que significa ser mujer indígena en nuestro país”. Y es que estas mujeres, a través de sus tejidos, pueden salir de sus casas al espacio público, y además generar recursos para sus familias.

Denunciar en sus bordados casos como los de Acteal, Pasta de Conchos, Tlatlaya, Atenco y Ayotzinapa evita que la cuestión textil sea relegada y marginada al plano de mera artesanía, al adquirir una dimensión política de denuncia que requiere se le abran más espacios de difusión y exposición; algo que ya han conseguido tejidos de indígenas chiapanecas expuestos en París, Francia, en un Encuentro sobre Memoria. “Estas telas están constantemente viajando, llevándose a diferentes espacios, tanto museos, como sitios académicos, instituciones y a la calle”.

Rivera no duda en afirmar que el tejido también une, porque “es una práctica manual, corpórea. Y cuando alguien la práctica se va a dar cuenta que es un proceso reflexivo, de interiorización, de repetición, que estimula el diálogo y la escucha. Cuando se hace colectivamente, entre varias personas, se estimula justamente no sólo la creatividad, sino también estos lazos solidarios, de unión, de costura, de pegar. Por esa razón creo que el tejido, como actividad manual, tiene una capacidad de cohesionar y de unir”.

El tejido tiene a la vez el poder para narrar. “Yo creo que es un lenguaje como la palabra, como la oralidad. Es un tipo de lenguaje como el cine mismo, tiene sus propios recursos, sus propias técnicas narrativas”.

Diversas indígenas de México, Chile, Colombia, Ecuador y Perú, por citar algunos países de Latinoamérica, en sus  tejidos cuentan del destierro, del dolor, del sufrimiento; de la esperanza, la fe y la resistencia; pues para ellas los tejidos son ‘telas vitales para no olvidar, para no perder el camino’. O como dice el Colectivo Fuentes Rojas de Ciudad de México (que borda una red para fortalecer el trabajo de denunciar y preservar la memoria de México)  ‘somos una voz de hilo y aguja que no se calla’.

En un video elaborado por la doctora Rivera García, y proyectado en su ponencia, distintas mujeres tejedoras que consideran a la trama, la carne; y a la tejedora, el corazón; dijeron sobre el tejido:

  • ‘Ser tejedora de la memoria es ser sensible y solidaria frente al dolor del otro’.
  • ‘El tejido es un arma poderosa para denunciación desde otro sitio’.
  • ‘Aquí la memoria no sólo es pasar por el corazón’.
  • ‘Cuando tejes estás contando tu historia’.
  • ‘El tejido es un saber ancestral que tenemos las mujeres, creo yo, para reconstruir al mundo’.

En la conferencia ‘Tejer y resistir, etnografías audiovisuales y narrativas textiles’ estuvieron presentes tejedoras indígenas de Malacate Taller Experimental (de Chiapas) y el colectivo La Flor de Xochistlahuaca.

Semana de Género en la IBERO

La ‘2da Semana de Género, Arte y Diversidad’, organizada por el Programa de Asuntos de Género de la IBERO, inició este martes 21 de marzo con las actividades del foro artístico: Dos extraños se tocan brevemente; Hilo conductor: mujeres indígenas de Guerrero y Chiapas; y  Danza afromexicana.

Y las del foro académico: La historia oculta de las mujeres en la música; Archiva: obras maestras del arte feminista en México; Construcciones del femenino y masculino desde el lolita; y Alianzas, cruces y complicidades en el arte (trans)-feminista en México.

En la inauguración previa a todas las actividades el Dr. Carlos Mendoza Álvarez, director de la División de Humanidades y Comunicación de la IBERO, dijo que la ‘2da Semana de Género, Arte y Diversidad’ es un ejemplo del nuevo rumbo que está trazando la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, al fomentar la inclusión y el respeto a la diversidad, desde un trabajo en equipo donde colaboran conjuntamente las diferentes áreas de la institución.

Hasta el viernes 24 de marzo la ‘2da Semana de Género, Arte y Diversidad’ tendrá actividades diarias, que además de las propias de los foros artísticos y académicos tendrá: performances, talleres y una muestra de cine (integrada por cinco documentales).

Consulte el programa completo de la ‘2da Semana de Género, Arte y Diversidad’ 

Texto y fotos: PEDRO RENDÓN

 

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