#OPINIÓN Cardenal Etchegaray: gigante de espíritu y experto en casos difíciles

Mar, 17 Sep 2019
Etchegaray, 'experto en casos difíciles', recibió el Doctorado Honoris Causa del SEUIA-ITESO, el 18 de enero de 2002
Considerado como uno de los personajes más influyentes del Vaticano, falleció el 4 de septiembre de 2019
  • Roger Etchegaray fue el embajador predilecto de Juan Pablo II (Tomada de Aleteia).
Por: 
Víctor Manuel Pérez Valera*

Roger Etchegaray, vasco francés, nació en Espeleta el 25 de septiembre de 1922. El Cardenal Etchegaray era alto, delgado, musculoso, como buen alpinista parecería tener por lema “ser aquél que sube y que ama, y que sube porque ama”.

Él escribió: “Es la realidad de los otros lo que siempre nos desafía para realizarnos”. Su afición a las alturas lo dotó para tener una visión de amplios horizontes: “Toda paz será superficial –afirmaba– si no nace del corazón”. Con este espíritu contribuyó a la solución del conflicto vasco.

El cardenal se distinguió toda su vida por su empeño por el diálogo, la mediación, la reconciliación y la construcción de puentes. Estas cualidades llevaron a Roger a ser el embajador predilecto de Juan Pablo II. Las principales misiones diplomáticas fueron con Fidel Castro, en Cuba; con Sadam Hussein, en Irak; con los indígenas de Chiapas, en México; en Jerusalén y Bagdad, en Ruanda, Haití y China.

En el aspecto ecuménico, destaca por la organización del Encuentro de Paz en Asís con los representantes de las principales religiones del mundo.

En 2014 fue condecorado con la Gran Cruz de la Legión de Honor, máximo galardón de la República Francesa. En 2004, recibió el Premio Unesco ‘Felix Houphouet-Boigny’, por su contribución a la búsqueda de la paz.

Entre otras distinciones conviene mencionar el Premio ‘Raoul Follereau’ (2003) por su compromiso a un mundo sin violencia. Fue presidente del Pontificio Consejo para la Justicia y la paz ‘Cor Unum’. En 1971, fue designado presidente del nuevo Consejo Europeo de las Conferencias Episcopales. Recibió el capelo cardenalicio en 1972 y en 1969 fue nombrado obispo auxiliar de París. Posteriormente, arzobispo de Marsella.

Se le otorgó el Doctorado Honoris Causa del SEUIA-ITESO, el 18 de enero de 2002. En su alocución en la ceremonia, el Cardenal Etchegaray resaltó la importancia de los derechos humanos, e igualmente su clara definición y aplicación coherente.

“Ante la situación vacilante del mundo, el hombre moderno siente que no hace pie y comienza a dudar de sí mismo. Tiene miedo del futuro. El llamado que dirige de forma desordenada a los derechos del hombre es el grito instintivo de alguien que quiere sobrevivir. Sin embargo, qué elástica es su definición, qué diversidad hay en su despliegue, qué abismo entre el Occidente y el Oriente, entre el Norte y el Sur, qué mercadería existe entre los países cuando hacen concesiones para proteger mejor sus propios intereses, ¡y tratan los derechos humanos como moneda de cambio!”.

El Cardenal Etchegaray murió el 4 de septiembre de 2019, a los 96 años en Cambo-les-Bains, Departamento de los Pirineos Atlánticos.

*Profesor emérito de la Universidad Iberoamericana

 

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