Pandemia COVID-19 agrava feminización de la pobreza, advierte especialista

Lun, 30 Nov 2020
El Doctorado en Estudios Críticos de Género y el Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la IBERO organizaron la conferencia 'Género, Violencia y Derechos Humanos'
  • Arriba: Dra. Alicia Elena Pérez Duarte y Noroña, coordinadora del Núcleo Multidisciplinario sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia; y el Dr. Manuel López Pereyra, coordinador del Doctorado en Estudios Críticos de Género; abajo. la Dra. Helena Varela, investigadora de la IBERO.

La Dra. Alicia Elena Pérez Duarte y Noroña, coordinadora del Núcleo Multidisciplinario sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia ‘Cecilia Loría Saviñón’, dijo que la feminización de la pobreza es una expresión que apunta a una realidad: los más pobres entre los pobres son mujeres; el mayor número de personas que no saben leer ni escribir son mujeres; y el mayor número de personas que no tienen acceso a los servicios de salud son mujeres.

De acuerdo con la integrante del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM, la brecha de desigualdad entre mujeres y hombres es tan amplia que no sólo tiene que ver con la diferencia de salarios y educación superior, sino desde cuántas veces al día come una mujer y cuántas veces lo hace un hombre en el mismo espacio de pobreza.

“Con la pandemia se están sacando las mediciones y, efectivamente, las más afectadas entre los afectados por las restricciones son las mujeres y entre ellas las adolescentes”, apuntó la especialista durante la conferencia Género, Violencia y Derechos Humanos, que organizó el Doctorado en Estudios Críticos de Género y el Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la IBERO.

Cambios desde la educación

La Dra. Alicia Elena Pérez Duarte y Noroña habló de la importancia de generar un cambio de conciencia en cuanto a la violencia contra las mujeres desde los espacios educativos. De otra forma, los usos y las costumbres, las reglas familiares, de Estado y los mandatos ideológicos seguirán permeando.

“O los espacios educativos los convertimos en espacios críticos formativos o vamos a seguir anclados a ese papado. No es demasiado pesimista decir que lo que vivimos hoy en cuanto a violencia contra las mujeres es muy similar a lo que se vivía en el medioevo. Es una realidad porque la cultura se fue montando, se fue haciendo y se ha consolidado en aquellas creencias”, expresó.

Recordó que hasta hace relativamente poco en la historia de la humanidad las voces de las mujeres empiezan a producir resultados globales, generalizados, que se deben aprovechar desde las universidades y la educación media superior. No se puede atender desde la primaria y la adolescencia porque la impronta de las familias y de las ideologías familiares es muy fuerte.

Pero, añadió, sí se puede tener una influencia en la segunda parte de la adolescencia, a través de la educación media superior y superior para que estas generaciones empiecen a cambiar “el chip” y retroalimenten a las infancias.

“Si modificamos el pensamiento de hombres y mujeres en la educación desde la adolescencia, seguramente vamos a traer reflexiones libertarias e igualitarias para la edad adulta. Inclusive, con la metodología Montessori, en la práctica, en lo cotidiano, al planchar, al hacer de comer, al lavar, al ordenar, al respetar, al abandonar las practicas machistas”, dijo al participar en la conferencia que moderó la Dr. Helena Varela, académica de la IBERO.

Sin embargo, pidió no olvidar la brecha educativa que se está generando con esta pandemia. “No lo perdamos de vista, se están perdiendo años por cada semana que pasan las y los niños encerrados en sus casas; todos, con lo necesario para avanzar, pero la inmensa mayoría sin luz en sus casas para seguir con su educación. Por lo cual, seguirán permeando estas ideologías familiares machistas en estas familias. No hay que perderlo de vista”, agregó. 

Hizo un llamado a quienes tienen los privilegios a estar conscientes e intentar generar herramientas para rescatar lo que se pueda de esta debacle que ha generado la pandemia. Agregó que basta con enseñar a los niños a respetar y hacer énfasis en que las niñas pueden participar en todas las actividades, pues a esa edad no hay ninguna diferencia que se los impida.

“Si a esa edad no se les impide (marcar diferencias), cuando sean grandes también lo harán. Tenemos que hacer énfasis en el respeto hacia las niñas, hacia sus cuerpos y su voz, con eso avanzaremos a pasos agigantados para cuando lleguen a la adolescencia y se empiece a trabajar en la importancia de los derechos humanos”, explicó.

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