Programa de DH debe transitar al estudio de los derechos económicos, sociales y culturales: Rector

Vie, 23 Feb 2018
Programa de DH de la IBERO cumple 20 años de promover la investigación, docencia, difusión y defensa de los derechos humanos
  • De izquierda a derecha: Demián Bichir; Mtro. Santiago Corcuera, académica del Departamento de Derecho de la IBERO; Mtra. Denise González, coordinadora del PDH de la IBERO; Rector de la Universidad Iberoamericana, David Fernández Dávalos; representante adjunto de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en México, Jesús Peña Palacios; y el Primer Visitador General de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Lic. Ismael Eslava Pérez (Elihú Cortés Hernández).
  • Primer Visitador General de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Lic. Ismael Eslava Pérez (Elihú Cortés Hernández).
  • Mtro. Santiago Corcuera, primer coordinador del PDH de la IBERO (Elihú Cortés Hernández).
  • Demián Bichir, actor (Elihú Cortés Hernández).
  • Mtra. Denise González, coordinadora del PDH de la IBERO (Elihú Cortés Hernández).
  • Al micrófono, el representante adjunto de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en México, Jesús Peña Palacios (Elihú Cortés Hernández).

La agenda de derechos humanos debe trascender las temáticas hasta ahora investigadas en la academia por una que reflexione, desde esta misma área, sobre los derechos económicos, sociales y culturales, afirmó el Rector de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, Mtro. David Fernández Dávalos.

En el marco de la celebración de los 20 años del Programa de Derechos Humanos de esta casa de estudios, comentó que la labor universitaria se debe basar en el rigor académico para entender las problemáticas y tener impacto o incidencia social para transformar positivamente la realidad.

“La idea es que nuestro aporte al campo de los derechos humanos y a las luchas de los mismos sea un aporte universitario, es decir, no un aporte propio de un organismo no gubernamental, ni de un partido u organización política, sino que sea un aporte de carácter universitario.

“(Esto) quiere decir que haya una incidencia desde la docencia, la investigación y la vinculación, las funciones sustantivas de la universidad, con rigor o sustento académico para que se genere nuevo conocimiento y se difunde o esté presente en la lucha de los derechos humanos en el país”.

El Padre Fernández Dávalos enumeró las actividades que se han realizado desde el Programa de Derechos Humanos, entre las que destacan el informe sobre fosas clandestinas en México, asuntos vinculados con la protección a migrantes y refugiados, el uso de tecnologías para crear modelo estadísticos, amparos colectivos y apoyo en diferentes temas desde la visión de la academia.

Señaló que se debe impulsar los derechos humanos en la vida universitaria, dentro y fuera de las aulas, pues está claro que la vida de la IBERO funciona de manera distinta gracias a este programa de Incidencia, que debe permear de manera transversal la vida académica.

Frente a procesos electorales como el de este año y leyes como la de Seguridad Interior, el Rector enfatizó que el programa tiene la tarea de irrumpir en el debate público con una postura de alto perfil político para, en el caso de la mencionada ley, contribuya a contener la tendencia de militarización y la crisis de derechos humanos.

“Se debe entender que la Universidad es un actor social y como tal influye e incide como actor en percepciones, en dinámicas de poder, en temas públicos y políticos. Debemos tener un papel mucho más visible”, expresó frente a los asistentes al evento.

DH, un quehacer universitario

La coordinadora del Programa de Derechos Humanos, Mtra. Denise González Núñez, aseguró que la promoción de los derechos humanos es un quehacer universitario, por lo que hizo un recuento de las labores hechas por esta área desde su fundación en febrero de 1998.

A 20 años de vida y en una etapa crítica en el país, “es momento oportuno para hacer una pausa hacia atrás y reflexionar lo que se ha hecho y después mirar hacia el frente para trazar algunas ideas sobre las agendas y las estrategias a implementar en los próximos 20 años, en favor de los derechos humanos y las libertades humanas”.

Agregó que a lo largo de dos décadas, el Programa ha impulsado en diferentes procesos e incidido de diferentes maneras, por ejemplo: Promovió la Ratificación del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional por parte del Estado mexicano, y participó en el proceso de aprobación de la reforma constitucional en materia de derechos humanos en 2011.

Ha contribuido en la formación de agentes de cambio por medio de mesas de jurisprudencia, y la implementación del diplomado regional en derechos humanos con la asociación de universidades confiadas a la Compañía de Jesús y el Instituto Interamericano de Derechos Humanos, iniciativa lanzada hace 15 años.

Más recientemente ha buscado generar investigaciones que contribuyan al mejor diseño e implementación de políticas públicas; destacan la documentación y comprensión del fenómeno de fosas clandestinas y el diseño de un modelo estadístico para predecir la probabilidad de encontrar fosas en municipios del país.

Además, se promovió la instalación de un monitoreo del sistema de asilo de México, y un observatorio ciudadano sobre la implementación de las reformas en materia de penal, amparo y derechos humanos, en colaboración con Centro Pro, el Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia, y la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos.

Frente a estas colaboraciones, González Núñez agradeció a las distintas instituciones, organizaciones civiles y áreas de la Universidad por su participación y apoyo al fortalecimiento de las tareas de este Programa.

Rigor e incidencia social

Por su parte, quien se convirtió en el primer coordinador del Programa de DH de la IBERO, Mtro. Santiago Corcuera, recordó el nacimiento de esta área vital de la Universidad y la encomienda del entonces Rector de esta casa de estudios, el Padre Enrique González Torres, quien fue enfático en el objetivo que se debía seguir.

“Éste es un programa universitario de derechos humanos, lo que implica que está dentro de una institucional académica; entonces tenemos que tener dentro del programa actividades que tengan: rigor académico, pero con incidencia social”.

Al respecto, el representante adjunto de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en México, Jesús Peña Palacios, recordó que las universidades están llamadas a jugar un papel importante en el tema de derechos humanos y felicitó a la IBERO porque desde hace 20 años ha puesto su conocimiento y experiencia al servicio de la defensa de esta área.

“En muchos ámbitos académicos y sociales se asocia el tema de los derechos humanos con el mundo jurídico, cuando la educación de los derechos humanos debe ser vista fundamentalmente como una dimensión transversal a todos los planes y programas de estudio. Las universidades deben avanzar en la conformación de programas de derechos humanos de corte interdisciplinario”.

Agregó: “A través de la investigación, el debate, la reflexión, la capacitación, la difusión y la promoción de la cultura de los derechos humanos, la Universidad Iberoamericana, y en particular su programa de DH, (esperamos) sigan siendo un referente importante del rol al que están llamadas a jugar las universidades en los retos en derechos humanos.

Para el Primer Visitador General de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Lic. Ismael Eslava Pérez, los programas que impulsan los derechos humanos dentro de las universidades sin duda alguna son clave para que las nuevas generaciones cuenten con las bases para incorporarlos en su quehacer personal y profesional.

“Constituye un deber de las instituciones de nivel superior formar a sus educandos con un profundo sentido humanístico y promover la colaboración con los organismos públicos de derechos humanos para el intercambio de experiencias, el desarrollo de trabajos de investigaciones, cursos, diplomados, transversalidad de la perspectiva de derechos, propuestas de política pública, incidencia en procesos legislativos, entre otros objetivos”.

Mientras que el actor Damián Bichir, presentado como un actor y mexicano comprometido con la defensa de los derechos humanos, dijo: “Las universidades no son un semilleros de futuros pillos, sino fuente de verdaderos revolucionarios, esa es su misión, ese es su deber. A México le hace falta una verdadera revolución, pero no la revolución de las armas, sino la revolución de las ideas, una revolución de la conciencia, una revolución cultural, una revolución que incluya a todos”.

Iván Cabrera

 

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