Rector de la IBERO enumera crisis que asolan a América Latina y al mundo

Mar, 9 Abr 2019
Comparte sus ideas en el foro ‘La investigación y las ciencias sociales de cara a las transformaciones en México CLACSO-IBERO’
  • David Fernández Dávalos, S. J., Rector de la IBERO.
  • El Rector de la IBERO y el director del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la IBERO, Dr. Enrique Gutiérrez Márquez.
  • La IBERO fue sede de la reunión del CLACSO.

El Maestro David Fernández Dávalos, S. J., Rector de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, enumeró algunas tendencias críticas que observa en el panorama global, con particular énfasis en América Latina, con el fin de ayudar a estimular las reflexiones y la discusión entre las y los asistentes al foro ‘La investigación y las ciencias sociales de cara a las transformaciones en México CLACSO-IBERO’, realizado en la IBERO.

Primera tendencia. La crisis económica internacional actual, que existe desde hace varios años y todavía se avizora de larga duración, está poniendo en cuestión el presente modelo de distribución del poder económico internacional. Esta crisis, que ha aumentado la pobreza, el hambre y la desigualdad en el mundo, será todavía larga, porque se da en una etapa de enorme expansión del capitalismo mundial, todavía sin crisis y con una enorme vitalidad, particularmente la del capital financiero desnacionalizado.

Segunda tendencia. A esta crisis económica se suman otras: la crisis energética (donde yace el agotamiento de las fuentes fósiles), la crisis medioambiental y la crisis alimentaria, que, “constituyen caldo de cultivo favorable a crisis sociales y políticas relevantes”.

Tercera tendencia. Todas estas crisis unidas favorecen una redistribución del poder global, “con una disputa muy viva, muy actual y muy definitoria para el rumbo de nuestros países, entre las potencias ahora hegemónicas, es decir, Estados Unidos, China y Rusia, que buscan redefinir sus espacios de influencia. Dicha índole de influencia, sea económica, política, geopolítica o militar, está redefiniéndose en el contexto de estas crisis juntas.

Cuarta tendencia. En América Latina se vive además una grave crisis de seguridad pública, que coincide con aquellas.

Dicho esto, el Rector enunció una primera conclusión:

1. Existe una crisis sistémica que consiste en la redefinición del modelo neoliberal, en la reconstitución de las zonas de influencia hegemónica y en el vaciamiento de las democracias formales occidentales.

Por el vaciamiento de las democracias, Fernández Dávalos quiere decir que, mediante las democracias, en lugar de elegir a sus representantes, “los pueblos eligen a sus opresores. Ahí está Trump (presidente de EU), o Bolsonaro (presidente de Brasil) o Macri (presidente de Argentina)”; y que los partidos políticos están dejando o han dejado de ser vehículos de representación de los pueblos, y se han convertido en herramientas de administración del poder gubernamental.

Quinta tendencia. Esta crisis también es una oportunidad de cambio, pues sin duda hay un declive del poder hegemónico de Estados Unidos, que por eso está en disputa con China y Rusia; y por eso la actitud de la administración Trump es una manifestación de esta declinación y debilitamiento.

El resultado de esta crisis, sea democrático o autoritario, dependerá del avance del movimiento democrático internacional y de los conflictos entre los Estados y los bloques regionales.

Sexta tendencia. En América Latina se cerró el ciclo de los gobiernos progresistas, con regresiones importantes en Paraguay, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Brasil y Chile. En tanto que los efectos de la crisis global, particularmente se han dejado sentir en la economía, que ha dejado de crecer o de hacerlo al ritmo que lo estaba haciendo, lo que se resiente en el empleo, la pobreza y la desigualdad.

“Y la reacción que han tenido los grupos de poder globalizados y conservadores, presentes en nuestros países, ha hecho retroceder a los gobiernos progresistas en los espacios de gobierno, o los han destruido por completo. Es decir, hubo una respuesta de guerra al pueblo, y guerra a las opciones democrático-progresistas por parte de estos grupos globalizados y conservadores, y han avanzado indudablemente en el subcontinente”.

Séptima tendencia. La crisis ha afectado a los países de manera diferenciada, donde los altamente dependientes de Estados Unidos, y sobre todo exportadores de materias primas, como México, han vivido una mayor caída de su economía; y probablemente la crisis para estas naciones sea más prolongada.

En este rubro, el Maestro dijo que los pocos gobiernos democráticos que todavía quedan, eventualmente podrían sortear la crisis “sólo si se esfuerzan en fortalecer sus economías internas, y avanzan en la integración regional y en la diversificación de sus dependencias”. Esta tendría que ser, por ejemplo, una estrategia frente a las presiones de los Estados Unidos.

Octava tendencia. La derecha latinoamericana reaccionó fuertemente al avance de los gobiernos democráticos y populares, y ha dado nuevos aires al militarismo. “Ahí está Bolsonaro, promoviendo la celebración del golpe de Estado; nuestro nuevo gobierno, abriéndole espacios a las fuerzas armadas en la economía, en la administración, en los temas de seguridad; y Colombia, echando para atrás los convenios de paz”. Además, se ha criminalizado la protesta social y se han adquirido rasgos fuertemente anticomunistas, racistas, sexistas, patriarcales y neocoloniales.

Adicionalmente, la derecha latinoamericana se ha apoyado en el control de los principales medios masivos de comunicación, y medios alternativos, para golpear y aislar a los gobiernos democráticos y populares. En Brasil, con la guerra de cuarta generación, se demostró que para desestabilizar gobiernos basta con generar rumores en las redes sociales y generar movimientos sociales conservadores para “poder tumbar gobiernos como el de Dilma”, o meter a la cárcel a Lula.

Novena tendencia. Una estrategia particular que han utilizado los grupos de poder globales y conservadores es tomar como pretexto la lucha contra el crimen organizado para promover políticas de seguridad que militarizan las sociedades, criminalizan las luchas sociales, limitan la acción de la izquierda y promueven temor ante la población; “y siempre el miedo se convierte en voto a la derecha”.

Entonces las y los ciudadanos empezaron a favorecer o a solicitar acciones cada vez más represivas, y a pedir dureza y autoritarismo a cambio de seguridad; algo que ocurre en México, en Honduras y en Perú, donde los mismos pueblos votan y piden “mayor seguridad, a cambio de libertades democráticas”.

Décima tendencia. El golpe de Estado en Honduras, el impeachment de Dilma Rousseff (en Brasil), el triunfo de Macri, el triunfo de Bolsonaro, el encarcelamiento de Lula da Silva (en Brasil) y la proscripción de Correa (en Ecuador), han sido acciones destinadas a detener el avance las fuerzas progresistas de la región y a poner obstáculos a la política internacional del anterior Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, “que sin ser una maravilla”, posibilitaba la organización y liberalización de algunos procesos políticos en el subcontinente.

Esta nueva política que existe es, a decir del Rector de la IBERO, una de “intervención hegemónica sin intervenir en el terreno”, que algunos han caracterizado como la guerra de cuarta generación, y que se está institucionalizando con la administración de Trump.

Onceava tendencia. En Colombia, el acuerdo para instalar bases militares estadounidenses en su territorio, constituye una amenaza directa a Ecuador, Venezuela y Bolivia; lo que atenta contra la soberanía colombiana, y afecta la estabilidad y la paz en toda la región.

Esta apertura a los Estados Unidos abrió a los colombianos espacios para la negociación de un acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que se han cerrado, en lo que parece un retroceso en los procesos de pacificación, con su nuevo Presidente, Iván Duque; quien también se ha negado a condenar una eventual intervención armada de Estados unidos en Venezuela, desde el propio terreno colombiano.

Doceava tendencia. El panorama descrito, la crisis sistémica y el avance de las derechas, hacen que los gobiernos y las fuerzas democráticas y populares necesiten profundizar en una opción y una estrategia en favor de seis cosas:

  1. La acción rectora del Estado.
  2. La inversión pública estratégica.
  3. Cambiar el actual modelo económico primario exportador y extractivo, bajo control de las transnacionales, por el fortalecimiento del mercado interno.
  4. Avanzar en la creación y experimentación de modelos empresariales asociativos y alternativos, mientras no se tenga una alternativa macro.
  5. La apertura a nuevas alianzas y a nuevas regiones comerciales, como el Mercosur o la Asia-Pacífico.
  6. La integración regional.

Adicionalmente, el Mtro. David Fernández considera que las políticas públicas deberían orientarse más decididamente a cuatro cosas:

  1. Defender la economía popular. O desmercantilizar, en términos de Boaventura de Sousa Santos (sociólogo portugués y Doctor Honoris Causa por la IBERO Ciudad de México).
  2. Combatir la pobreza y la desigualdad.
  3. Detener el deterioro ecológico.
  4. Transformar estructuras y políticas neoliberales.

O como dice el mismo Boaventura, la consigna tendría que ser: desmercantilizar, descolonizar y despatriarcalizar. “Es decir, más democracia, más participación, más organización social y nuevos modelos de acción política, son condiciones de posibilidad para el cambio”. Condiciones que no son el cambio, sino objetivos a alcanzar por estas políticas. “Es el camino y es la meta”.

Notas relacionadas:

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IBERO, sede del foro ‘La investigación y las ciencias sociales de cara a las transformaciones en México CLACSO-IBERO’

Texto y fotos: PEDRO RENDÓN/ICM