Desigualdad educativa, que ahondó la pandemia, requiere políticas públicas

Mié, 28 Oct 2020
La Vicerrectora Académica de la IBERO impartió la ponencia ‘El impacto del COVID-19 en la educación superior en México’
Su conferencia fue parte de la Sesión 1 del ‘3er Seminario Internacional MUFRAMEX sobre Políticas Educativas México-Francia’
  • La conferencia de la Mtra. Schmelkes formó parte del ‘3er. Seminario Internacional MUFRAMEX sobre Políticas Educativas México-Francia’.
  • Mtra. Sylvia Schmelkes, vicerrectora académica de la IBERO Ciudad de México (Foto de archivo: PEDRO RENDÓN).

La pandemia de coronavirus ha ahondado la desigualdad educativa en México a nivel sistémico, por lo que se requiere de políticas públicas decididas a combatir esta desigualdad, dijo la Mtra. Sylvia Schmelkes del Valle, vicerrectora académica de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, al impartir la conferencia virtual El impacto del COVID-19 en la educación superior en México.

Empero, en su ponencia que formó parte del 3er. Seminario Internacional MUFRAMEX sobre Políticas Educativas México-Francia, comentó que al parecer la respuesta a las consecuencias de la pandemia en la educación superior se ha dejado en manos de las instituciones de este nivel educativo, sin que para ello existan, hasta el momento, programas o políticas del gobierno orientados a favorecer que se contrarresten los impactos que se han tenido.

Respecto al impacto del COVID-19 en la educación superior, señaló que en éste confluyen tres factores: la problemática económica, que se deriva de la disminución de la actividad productiva y comercial durante la pandemia, y del consecuente desempleo o pérdida de fuentes de ingreso; la enorme brecha digital, que va de la mano de la desigualdad socioeconómica y se sobrepone a ella; y la dificultad por parte de las instituciones de educación superior de enfrentar la crisis educativa que se deriva de la pandemia.

La problemática económica

La Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE), citó Schmelkes, reportó que: ‘la Tasa de Participación Económica en abril de 2020 fue del 47.5% respecto a la población de 15 años y más, cifra inferior en 12.3 puntos porcentuales a la de marzo del mismo año. Esta disminución representa una variación a la baja de 12 millones de personas económicamente activas, principalmente por encontrarse en un estado de suspensión laboral temporal ocasionado por la cuarentena’ (INEGI, 2020, p.02).

Por otra parte, la Encuesta de Seguimiento de los Efectos del COVID-19 en el Bienestar de los Hogares Mexicanos (ENCOVID-19), realizada por el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad (EQUIDE) de la IBERO, estimó que uno de cada tres hogares observó una deducción del 50% o más de su ingreso entre febrero y marzo de 2020.

En tanto que una encuesta llevada a cabo por Vieyra, et al., (2020), a cuatro mil 800 estudiantes universitarios en México, Colombia y Perú, señala que el 91% de ellos(as) ha sufrido una disminución de sus ingresos, y el 64% de entre ellos, una mayor al 60%. Esto afecta a quienes estudian en el nivel superior de forma especial, pues se encuentran en edad de trabajar, están capacitados para hacerlo, y se ven en la necesidad de buscar trabajo y fuentes de ingreso para satisfacer las necesidades básicas de sus familias.

La brecha digital

Con la pandemia, mencionó la Vicerrectora, “el acceso a la tecnología y al internet se convirtió en la única forma de asegurar la continuidad de los estudios superiores”. Pero, sólo el 53% de las y los estudiantes de 15 años que asisten a la escuela (62% de jóvenes de 15 años) cuentan con computadora y 68% tienen acceso a internet (OCDE, 2019).

Si se comparan las escuelas privadas y las públicas, se aprecian las siguientes diferencias: cuenta con internet, el 96% del estudiantado de escuelas privadas y el 72% de las escuelas públicas (Vieyra, et al., 2020). Y el 55% del alumnado de instituciones privadas cuenta con su propio dispositivo, lo que es cierto solamente en el 20% de alumnos(as) de instituciones públicas (Vieyra, et al., 2020).

Esto coloca a México como el país con la mayor brecha digital entre las naciones que participan en las pruebas del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés).

El factor pedagógico

Aunque existe una pedagogía propia de la educación a distancia y de la educación en línea, la maestra Schmelkes comentó que es en gran parte desconocida por las y los profesores universitarios, por lo que tienden a reproducir por las vías tecnológicas las clases magistrales que suelen dar, “con el agravante de que, sin la relación cara a cara con los estudiantes, el protagonismo de estos últimos se ve mermado”.

Aunado a esto, algunas encuestas han mostrado que los alumnos y alumnas tienen serias dificultades para mantener la atención en las clases a distancia. Asimismo, aducen una sobrecarga de trabajos que dejan los profesores, como forma de compensar la falta de presencia física (Torres, 2020; García García, 2020), lo que les deja poco tiempo para realizar otras actividades económicas, familiares o incluso de esparcimiento (Silas Casillas y Vazquez Rodríguez, 2020).

Los tres factores enunciados, destacó la Vicerrectora, se conjugan para propiciar tres graves impactos: la ampliación de la brecha, el abandono escolar y la calidad de los aprendizajes.

La ampliación de la brecha

Ahora, con el confinamiento obligado por la pandemia, únicamente pueden tener acceso a la educación superior quienes cuentan con computadora y acceso a internet, que son sólo un porcentaje de las y los estudiantes universitarios, fundamentalmente quienes pertenecen a los grupos de ingresos más altos. “Esto se sobrepone a una realidad de antemano altamente desigual respecto del acceso y la permanencia en la educación superior, que afecta también a los más pobres”, dijo Schmelkes.

Con ello, prosiguió, “la brecha entre sectores socioeconómicos se amplía, con las graves consecuencias que ello tiene para un país democrático en el que la educación es la vía legítima privilegiada para propiciar la permeabilidad social”.

El abandono escolar

La pérdida de estudiantes en la educación superior, debido al abandono, es consecuencia de los tres factores ya señalados: el económico, el tecnológico y el pedagógico.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) estima que la pérdida de estudiantes, como consecuencia de la pandemia, es de 8%, lo que equivale a 320 mil estudiantes (Animal Político, 2020).

Sin embargo, las estimaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) duplican esa cantidad, ubicándola en cerca de 630 mil (Factor Capital Humano, 2020).

La calidad de los aprendizajes

La situación en general plantea condiciones de aprendizaje que no son favorables. Schmelkes del Valle explicó que muchas y muchos estudiantes no cuentan con un espacio adecuado para recibir las clases a distancia, porque comparten el hogar con otros miembros, algunos de los cuales también deben conectarse para estudiar o trabajar.  A esto se suma que en algunos hogares hay enfermos de COVID, y que algunos(as) estudiantes han experimentado decesos de personas cercanas.

El propio confinamiento afecta anímicamente a las y los estudiantes, que no pueden vivir su vida completa y extrañan a sus compañeros(as), en una edad en la que éstos son esenciales.

De manera especial les afecta la incertidumbre, pues justamente en la edad en la que están haciendo su plan de vida, no pueden prever lo que ocurrirá con su educación y mucho menos con su potencial trabajo o fuente de ingresos (Limón, 2020). Esta última condición, sobre todo, pero aunada a las anteriores, generan una situación altamente estresante que en ocasiones desencadena eventos depresivos y que deteriora las condiciones para aprender.

Unas notas sobre el futuro inmediato de la educación superior...

Al exponer algunas notas sobre el futuro inmediato de la educación superior, la Mtra. Sylvia Schmelkes comentó que las instituciones tendrán que planear para hacer frente a los tres impactos mencionados, “y lo están haciendo”.

Pero desde la acción gubernamental existen serias preocupaciones. En junio de este año, tres meses después de iniciada la pandemia, se presentó con seis meses de retraso el Programa Sectorial de Educación correspondiente a esta administración, 2020-2024. Dicho programa no hace referencia alguna a la pandemia, ni a la necesidad de enfrentar sus consecuencias educativas y de remediar los daños para ningún nivel educativo.

En el proyecto de presupuesto de egresos para 2021, que deberá ser revisado y aprobado por la Cámara de Diputados, no existe previsión alguna para atender las consecuencias educativas de la pandemia. 

Y si bien el presupuesto total para educación aumenta un poco, en 3%, y el porcentaje de incremento para la educación superior es también del 3%, hay un aumento muy grande destinado a becas universales para estudiantes de educación básica y media superior, y selectiva para estudiantes de educación superior, a costa de la cancelación de una buena cantidad de programas que estaban en marcha, muchos de ellos orientados a favorecer la equidad en educación básica (SHCP, 2020).

Por otra parte, “la Cámara de Diputados recién aprobó la disolución de 109 fideicomisos, entre los cuales están los que apoyan la investigación científica, desarrollada en gran parte por instituciones de educación superior, y componente fundamental de la calidad de la educación que ofrecen y del servicio que brindan al país”.

Asimismo, se está discutiendo en la Comisión de Educación del Senado de la República la propuesta para una nueva Ley General de Educación Superior, que vendría a sustituir a la actualmente vigente que se aprobó hace ya 42 años, en 1978. Esta propuesta parte del espíritu del Artículo 3° Constitucional recién modificado en 2019 e incluye aspectos clave como la equidad y la inclusión, la diversidad y la interculturalidad, la creación de un sistema nacional de educación superior y las formas de operacionalizar la obligatoriedad y la gratuidad de este nivel educativo estipulada en el propio artículo constitucional.

“Estamos a la expectativa de que la redacción final de este instrumento legal otorgue las bases necesarias para que se puedan ir atendiendo tanto los problemas históricos como los generados por la emergencia sanitaria de una manera ordenada y efectiva”, concluyó Schmelkes.

La Maestra Sylvia Schmelkes del Valle, Vicerrectora Académica de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, presentó el tema El impacto del COVID-19 en la educación superior en México durante la Sesión I: El impacto del COVID-19 en la educación en México y Francia: perspectivas comparativas del 3er. Seminario Internacional MUFRAMEX sobre Políticas Educativas México-Francia, organizado por la Casa Universitaria Franco-Mexicana (MUFRAMEX, por sus siglas en francés).

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PEDRO RENDÓN/ICM

 

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