Dr. Mauro Rivera, cuando la juventud docente es sinónimo de innovación

Jue, 20 Feb 2020
Es académico del Departamento de Derecho de la IBERO, y secretario de Estudio y Cuenta en la Suprema Corte de Justicia de la Nación
  • Dr. Mauro Arturo Rivera León, académico del Departamento de Derecho de la IBERO.

Dar clases de 7 a 9 de la mañana, además de que ‘viola ciertos derechos humanos’ para algunos estudiantes (a decir de ellos mismos), supone el reto de intentar que no se duerman; y aunque el Dr. Mauro Arturo Rivera León, académico del Departamento de Derecho de la IBERO, podría hablarles en alemán, polaco, italiano o inglés, idiomas de los que traduce al español diversos artículos arbitrados, él prefiere llamar su atención haciendo su clase entretenida.

Pese a su juventud, que a la vista se comprueba, Rivera León ya cuenta con un Doctorado en Derecho y un máster en Derecho Parlamentario, Elecciones y Estudios Legislativos, ambos por la Universidad Complutense de Madrid; así como un título de Licenciado en Derecho por la Universidad de Sonora, en todos esos estudios, graduado con honores.

Como sucedió con su formación, la edad no supuso obstáculo para que el Doctor haya impartido ya cursos y conferencias en España, Alemania y Polonia. Y si bien esta experiencia haría pensar en un catedrático apegado a la solemnidad, lo cierto es que su estilo docente se caracteriza por ser lo contrario, pues recurre a hacer bromas, a moverse rápido y a utilizar los objetos que tiene al alcance dentro del salón, para lograr que sus alumnos y alumnas se diviertan y aprendan.

Y aunque con anterioridad había sido investigador visitante en el Instituto Max Planck de Derecho Público Comparado en Heidelberg (Alemania), en el Centro Perelman de Filosofía del Derecho de la Universidad Libre de Bruselas (Bélgica) y en la Universidad Silesia en Katowice (Polonia), Rivera León eligió a la Universidad Iberoamericana Ciudad de México para dar sus clases de Derecho, lo que hace desde el semestre Otoño 2016, como académico de asignatura.

-¿Qué te motivó a integrarte al claustro de la IBERO?

-La posibilidad de innovar. Cuando estaba por ingresar a la IBERO, acababa de regresar de mi doctorado en Europa, y me di cuenta que en México muchas universidades son conservadoras, gustan de usar los mismos libros viejos y tienen cierto recelo de contratar profesores nuevos que lleguen con otras ideas.

Al venir a la IBERO, sentí que esta Universidad no tiene miedo a cambiar y está abierta a probar cosas nuevas, pues en concreto, en aquel tiempo, tanto los doctores José Luis Caballero, como Miguel Eraña, director y académico del Departamento de Derecho, me abrieron las puertas cuando me dijeron: si traes ideas nuevas, vente aquí, innova con los programas, trae nuevos autores, trae ideas frescas, haz cosas diferentes.

Y algo que me gustó es que para la IBERO ser profesor joven no es un problema, porque le abre las puertas a quienes los son, y tienen ideas frescas. Esta apuesta por la innovación fue lo que me motivó a entrar a la IBERO, porque me deja desarrollar nuevas ideas y teorías, lo que empecé a hacer desde que comencé a enseñar Derecho Constitucional.

-¿Cómo innovas en tus clases?

-Este semestre doy Temas Selectos de Derecho Constitucional, materia que especializo en justicia constitucional y democracia, y que intento dar con una perspectiva actual, porque habla acerca de las tensiones entre el control del poder, el control de la política y el de las mayorías parlamentarias. Y en este momento en México, de cambios políticos fuertes, de renovaciones, de nuevas transformaciones, es importante estudiar esos temas.

También trato de hacer un sano balance entre la dogmática de las normas y la teoría que explica esa dogmática, porque estamos acostumbrados a aprender sobre cosas muy específicas, por ejemplo, qué dice el artículo 2 Constitucional; pero no estamos acostumbrados a aprender la visión holística del porqué del artículo. Entonces es importante que las y los estudiantes no sólo comprendan el marco jurídico actual, sino que tengan las herramientas para pensar, para entender cómo funcionan los mecanismos, para que, si el día de mañana se reforma el marco, no tengan un conocimiento obsoleto; sino que tengan las herramientas para dotarse del nuevo conocimiento y seguir entendiendo el cambio jurídico.

Y como trabajo en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (como Secretario de Estudio y Cuenta adjunto a la Ponencia del Ministro González Alcántara), el semestre pasado, que di Amparo, apliqué el enfoque práctico a esta clase, ya que tengo frescos los casos que se van resolviendo en la Corte.

-¿Cómo echas mano de tu experiencia profesional en la Corte al momento de impartir tus clases?

-Me es inmensamente útil, dado que normalmente imparto Derecho Constitucional y Amparo, materias que son interpretación de la Constitución, y el órgano que la interpreta es la Suprema Corte. Entonces usualmente empleo casos que veo en la Corte como ejemplos en mis clases.  Si en Constitucional, voy a hablar acerca de las facultades de la Fiscalía, utilizo las sentencias que analizan las facultades de las Fiscalías.

Para mí es muy sencillo trasladar a la teoría la práctica, porque al estar impartiendo una materia que básicamente es la teoría de mi trabajo cotidiano, eso me da muchas herramientas para encontrar ejemplos, para encontrar aplicaciones de la teoría.

En un examen final de Amparo pedí a mis estudiantes elaborar desde cero una demanda de amparo, y para ello tuvieron que conocer los criterios de la Corte, la doctrina y entender cuál era la interpretación de la normativa procesal.

Pero la cuestión también ha sido a la inversa, porque a veces he usado en mi práctica profesional lo que he aprendido en la IBERO. Y es que un docente nunca termina de aprender, cuando, por ejemplo, de pronto un estudiante inquieto, atento a la clase, hace una pregunta de amparo que te incita a preguntarte cómo se resuelve eso que nunca te habías puesto a pensar. Y días o semanas después veo que el problema presentado en clase, como una duda de un alumno, de pronto está en mi oficina, en un expediente.

Es así que no solamente veo qué puedo traer de mi práctica en la Corte a la IBERO, sino a veces también, qué me deja el contacto con mis estudiantes a mi propia práctica profesional; algo que me vuelve más inquieto y consciente de la necesidad de seguir estudiando.

-Como académico, ¿qué huella quieres dejar en tus alumnos y alumnas?

-Me gustaría ser recordado como un profesor que se preocupa porque sus estudiantes disfruten la clase, eso me parece muy relevante. Durante mis estudios tuve pocos maestros memorables, uno de ellos Rubén Díaz Vega, un excelente profesor de Constitucional que me hizo enamorarme de esta materia, porque era realmente entretenido ir a su clase.

Por eso yo trato que mis clases sean entretenidas. Por ejemplo, si voy a explicar el turno de una demanda de amparo entre colegiados, unitarios y juzgados de distrito, entonces tomo un estudiante, lo muevo de su mesa, lo arrastro junto con el mesa-banco a otro lugar y le paso una hoja que simboliza la demanda.

Si voy a explicar un amparo contra normas heteroaplicativas, es decir, cómo un amparo que requiere acto de aplicación me permite impugnar una ley, entonces tomo un mesa-banco, me subo a él y muestro que solamente con el mesa-banco, que simboliza el acto de aplicación, puedo tocar el techo, que es la norma.

Yo quiero que mis estudiantes se diviertan un poco. Y a pesar de que ello a veces me haga ser un poco informal o bromista, trato de dejar esa huella, para que mis estudiantes gocen la clase, y que por lo menos durante unos minutos realmente disfruten lo que estamos estudiando y aprendiendo

El Doctor Mauro Arturo Rivera León ha sido analista de jurisprudencia en el Servicio de Doctrina Constitucional del Tribunal Constitucional español, en Madrid (2012-2013). Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), nivel I. Es autor de cuatro libros y más de una treintena de artículos arbitrados. Ha recibido seis premios nacionales de investigación incluyendo, en dos ocasiones consecutivas, el premio Centenario de la Constitución’ de la Cámara de Diputados/CIDE.

Como Secretario de Estudio y Cuenta adjunto a la Ponencia del Ministro González Alcántara en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Rivera León escribe sentencias, cuyo sentido propone el Ministro; y da dictámenes u opiniones técnicas sobre las sentencias propuestas por otro Ministro. Dentro de la ponencia del Ministro González Alcántara, Rivera se especializa en el área de derecho penal.

Texto y foto: PEDRO RENDÓN/ICM

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