Estudiantes de la IBERO trabajan por una universidad sostenible

Mar, 4 Jun 2019
A través de la asociación estudiantil Cambio, alumnas y alumnos han emprendido iniciativas como la Ecofila o el Recolectón
Asimismo, se sumaron al proyecto Huerto IBERO, a las jornadas de reforestación de la Barranca de Santa Fe y a las Jornadas de Restauración Chinampera para salvar al Ajolote
  • Una de las primeras acciones que emprendió Cambio tras su creación fue una jornada de reforestación en la Barranca de Santa Fe. (Cortesía Cambio)
  • A dos años de trabajo los árboles registran un 80% de probabilidades de supervivencia cuando en la zona el índice sólo es del 30%. (Cortesía Impulsa)
  • Otra iniciativa de los integrantes de Cambio es el Recolectón (Cortesía Cambio)
  • El semestre pasado, esta iniciativa reunió 4.3 toneladas de estos materiales.
  • En las jornadas de reforestación, los jóvenes de la IBERO trabajan en conjunto con la asociación Colonos de Santa Fe, los boy scouts de Álvaro Obregón, así como voluntarios de las colonias cercanas a la barranca. (Cortesía Cambio)
  • El Huerto IBERO se localiza en la azotea del edificio S (Cortesía Cambio)
  • En el Huerto IBERO hay jitomates, cilantro, lavanda, fresa, apio, hierbabuena, espinacas (Cortesía Cambio)

En la IBERO, desde 2017, existe una asociación de alumnos fuertemente comprometida con la construcción de una universidad y de un planeta más sustentable. A través de distintas iniciativas, los integrantes de Cambio inciden en el cuidado del medio ambiente y en crear conciencia entre la comunidad universitaria sobre los desafíos que se viven actualmente en materia ambiental.

“Somos una asociación de alumnos que busca generar conciencia dentro de la comunidad universitaria sobre la situación ambiental que se vive actualmente. También queremos promover un cambio dirigido hacia la sustentabilidad dentro del campus”, señaló María Jacques Valenzuela, vicepresidenta de Cambio y estudiante de la Licenciatura en Ingeniería Química.

Cambio surgió tras un curso que impartieron promotores ambientales a través del Programa de Medio Ambiente (hoy Universitario para la Sustentabilidad) en el semestre Primavera 2016. Los jóvenes que participaron en aquel taller no quisieron quedarse con las manos cruzadas y decidieron crear una asociación estudiantil que incidiera en temas relacionados con el medio ambiente en esta casa de estudios.

Así fue como a finales de 2017 surgió esta asociación. Una de las primeras acciones que emprendieron fue una jornada de reforestación en la barranca de Santa Fe, la cual encontraron altamente contaminada.    

Valeria López, estudiante de Ingeniería Química y una de las encargadas del proyecto de reforestación en Cambio, platicó que, a dos años de trabajo, el suelo de la barranca tiene importantes avances, pues gracias al cuidado que se le ha dado durante este tiempo, los árboles registran un 80% de probabilidades de supervivencia cuando normalmente en la zona el índice sólo es del 30%.

Dicho incremento se debe al mantenimiento que realizan una vez al mes los jóvenes de la IBERO junto con integrantes de la asociación Colonos de Santa Fe, los boy scouts de Álvaro Obregón, así como voluntarios de las colonias cercanas a la barranca. Asimismo, cuentan con apoyo de la Secretaría del Medio Ambiente de la CDMX, que ayuda con guías, herramientas y árboles por que reconocen que es de los proyectos más exitosos de reforestación que hay en la ciudad.

En 2018, se plantaron 421 árboles y 300 arbustos comestibles (entre ellos de zarzamoras), en siete de las 160 héctareas que conforman la barranca. Han participado más de mil 200 voluntarios y se han retirado dos toneladas de residuos.

Este proyecto encabezado por Cambio busca ser un modelo de gestión sostenible. Los jóvenes adelantaron que actualmente trabajan en un huerto comunitario y una milpa de aprendizaje que complementará el rescate de la barranca y del tejido social en Santa Fe. Además, se apoyará al comedor Santa María localizado en la zona. 

Las barrancas cumplen con una función ecológica importante al ser reservorios de especies de flora y fauna silvestre. Funcionan como corredores biológicos para la dispersión de especies o actúan como barreras naturales. Además, tienen gran relevancia desde el punto de vista hidrológico pues captan el agua de lluvia para la recarga del acuífero, informó la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial de la CDMX.

La importancia de estos espacios se manifiesta por ser los cauces en cuyas laderas se infiltra el agua hacia el acuífero, el cual provee aproximadamente 70% del líquido que se consume en la Ciudad de México.

Milpa Alta, Tlalpan y Xochimilco son las alcaldías con mayor superficie de suelo de conservación; le siguen Cuajimalpa, Magdalena Contreras, Álvaro Obregón, Tláhuac y parte de Iztapalapa (el Cerro de la Estrella). La mayoría de las afectadas por la mancha urbana están al sur y al oriente de la capital. El suelo de conservación abarca el 59% de la superficie de la Ciudad de México y de no cuidarlo se pone en riesgo la sustentabilidad de nuestra metrópoli, de acuerdo con el Instituto de Geografía de la UNAM.

Huerto IBERO

El mismo año de la fundación de Cambio, los jóvenes se involucraron en el proyecto del Huerto IBERO, localizado en la azotea del edificio S de la Universiad Iberoamericana. En este espacio, el Departamento de Arquitectura, Urbanismo e Ingeniería Civil busca que la comunidad universitaria aprenda los principios de agricultura urbana y lo replique en sus casas.

En el huerto conviven investigaciones académicas de distintos departamentos. CultiCiudad brinda asesoría especializada mientras que Cambio cuida y promueve la conciencia ambiental. De hecho, esta asociación estudiantil lanzó la iniciativa Enchúlame mi huerto para convocar a más estudiantes al cuidado del lugar.

Desde entonces, en este espacio se reúnen estudiantes de Ingeniería Industrial, Ingeniería Química, Arquitectura, Comunicación, Administración de la Hospitalidad, quienes han creado una comunidad que promueve la preservación del medio ambiente a través del cuidado de las plantas que están en el huerto, entre ellas, de fresa, apio, lavanda, hierbabuena, espinacas, entre otras.

Parte de las acciones que han emprendido los jóvenes en el huerto fue la convocatoria para diseñar un logo que ha sido utilizado como símbolo de identidad dentro de esta institución.

Conservación del ajolote

Los jóvenes de Cambio también forman parte de la organización que realiza las jornadas de restauración chinampera IX ¡Salvemos al ajolote!, mismas que buscan reinsertar a un gran número de estos ejemplares a su hábitat natural. Sin embargo, para lograrlo es importante recuperar el sistema de chinampas en Xochimilco. 

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) catalogó al ajolote como una especie endémica en peligro crítico de extinción. Se trata de un anfibio acuático perteneciente al orden de las salamandras.

De acuerdo con una investigación de la UNAM, aun siendo adulto, el ajolote conserva rasgos larvales. Por esta condición, que se conoce como neotenia, es posible observar en estos animales las branquias externas en forma de plumas, y la aleta dorsal de renacuajo. A pesar de que en las salamandras típicas tales características se pierden en la metamorfosis que los conduce a la adultez, los ajolotes son capaces de reproducirse sin sufrir dichos cambios morfológicos.

Ecofila

Uno de los proyectos más recientes de las y los estudiantes que integran Cambio es la implementación de Ecofila, con la cual se busca eliminar el uso de vasos de plástico en las cafeterías que están dentro de la Universidad.

“Las personas que llevan su termo pueden utilizar la fila exprés y se les aplica un descuento en la compra de café. De esta manera, ahorran tiempo, dinero y ayudan al medio ambiente. Con esta iniciativa queremos disminuir la cantidad de desechables que se generan en la Universidad. Especialmente, hemos visto resultados en Capeltic en donde se incrementó el número de personas que llevan termos”, explicó María Jacques Valenzuela.

Alrededor de 13 millones de toneladas de plástico son vertidas en los océanos cada año, afectando la biodiversidad, la economía y potencialmente nuestra salud. Un Informe de ONU Medio Ambiente revela que de seguir las cosas como están, la producción de plástico se duplicará en las próximas décadas.

Asimismo, reconoció que gobiernos del mundo están lanzando cada vez más políticas audaces para frenar la contaminación por plásticos. Hasta ahora, más de 60 países han dictado medidas oficiales y decenas más están trabajando en leyes y estrategias para enfrentar uno de los mayores problemas ambientales de nuestro tiempo.

En ese sentido, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) señala que a nivel gobierno se tiene que dar la dirección, la orientación y las políticas. A nivel de industria, se tiene que trabajar en términos de reciclaje, en términos de responsabilidad social, en el rediseño, en términos de productos. Pero a nivel personal, a nivel de sociedad civil, se puede utilizar el poder de compra y rechazar plástico de un solo uso como las bolsas que se utilizan a diario.

Erradicar el plástico

Cambio ha sido promotor también de ciclos de cine ambiental. En 2017, proyectaron el documental A Plastic Ocean con presencia del director Craig Leeson, quien conversó con los estudiantes sobre el impacto en los mares del mundo. 

En el semestre Primavera 2018, participaron en el Pop Movement, una iniciativa mundial creada por el Premio Nobel Rajendra K. Pachauri. Además, realizaron junto con la Universidad La Salle debates ambientales.

Entre sus próximos proyectos, la asociación trabaja en la instalación de contenedores en el comedor El Cubo para erradicar el uso de plásticos.

Mientras que con la Dirección de Planta Física colaboran en la instalación de nuevos bebederos y con esto evitar las botellas de plástico. “Queremos incluir infografías para que la comunidad tenga confianza de usar los bebederos”, dijo Jaques.

Del 29 de abril al 3 de mayo, Cambio junto con Fundación IBERO Meneses Grupo Promesa y Escuela Promesa llevarán a cabo el Recolectón 2019, en donde se recibirán materiales como latas de aluminio, PET, cartón, tapas, revistas y periódicos. El semestre pasado, esta iniciativa reunió 4.3 toneladas de estos materiales.

Valentina González/ICM