IBERO, lista para preparar a sus estudiantes para los empleos del futuro

Vie, 29 Ene 2021
El Foro Económico Mundial estima que para 2025, 85 millones de puestos de trabajo serán desplazados
La IBERO prepara a su alumnado a través de la educación humanista, es decir, formar para servir a los demás
  • Se estima que para 2025, el 50% de los empleos en el mundo tendrán que capacitarse (Pixabay).

Si te dijéramos que hoy las empresas compiten en un ambiente VUCA tal vez no entenderías nada. Pero si desglosamos estas siglas como volátil, incierto, complejo y ambiguo el panorama se aclara y es inevitable asentir. Al final, no sólo el mundo de los negocios está pasando por estas etapas, es una situación que engloba a las personas.

Pero centrémonos en el sector empresarial, económico y del trabajo. Si el panorama luce complejo a simple vista, las cifras de algunos organismos internacionales nos hacen pensar en una transformación total en los próximos años. Frente a este hecho, no sólo las y los trabajadores y las empresas deberán tomarán cartas en el asunto, también las universidades y los estudiantes tendrán que revisar el proceso de enseñanza-aprendizaje y de capacitación.

Y es que lean estas cifras.

Para 2025, el 50% de todos los empleos a nivel mundial tendrá que volver a capacitarse; además, para esa fecha, 85 millones de puestos de trabajo podrían ser desplazados por un cambio en la división del trabajo entre los humanos y las máquinas, pero podrían surgir aún más empleos (97 millones) que se adapten a la división del trabajo entre humanos, máquinas y algoritmos.

Esas son algunas de las conclusiones que fueron presentadas en la tercera edición del Informe sobre el Futuro de los Empleos del Foro Económico Mundial, que reflexiona sobre los empleos y las habilidades del futuro, tras la irrupción de la pandemia del COVID-19, y que tiene como consecuencias el impacto económico y la creciente automatización en el mundo laboral.

De acuerdo con el documento, el pensamiento crítico y la resolución de problemas encabezan la lista de habilidades que los empleadores calificarán en los próximos cinco años, así como el desarrollo de aptitudes de autogestión, el aprendizaje activo, la capacidad de resiliencia, la tolerancia al estrés y la flexibilidad.

El Foro Económico Mundial estima que las 10 principales habilidades que tendrán que desarrollar los empleados y que serán más relevantes al momento de buscar trabajo son:

  • Pensamiento analítico e innovación
  • Aprendizaje activo y estrategias de aprendizaje
  • Resolución de problemas complejos
  • Pensamiento crítico y análisis
  • Creatividad, originalidad e iniciativa
  • Liderazgo e influencia social
  • Resiliencia, tolerancia al estrés y flexibilidad
  • Razonamiento, resolución de problemas e ideación

Para el coordinador del Centro de Emprendimiento y Desarrollo Empresarial (CEDE) de la IBERO, Mtro. Diego Martínez de Velasco, las anteriores pueden considerarse como habilidades blandas, que deben ir de la mano de las duras:

  • Blockchain
  • Cómputo en la nube
  • Inteligencia artificial
  • Diseño de experiencia para el usuario UX
  • Analítica de negocio
  • Marketing
  • Ventas
  • Manejo tecnológico, monitoreo y control
  • Diseño tecnológico y programación
  • Producción de video

“Hoy los negocios compiten en un ambiente VUCA: volátil, incierto, complejo y ambiguo (por sus siglas en inglés). Donde ya no gana la empresa más fuerte ni la más inteligente, sino la que mejor se adapta a los contantes cambios. Vivimos en un mundo hiperacelerado, guiado por tecnologías exponenciales, las cuales están creando disrupciones en las industrias, en la sociedad y en nuestras vidas”.

Para el especialista en temas empresariales y desarrollo de nuevos negocios de la IBERO, para poderse adaptar a estos cambios tecnológicos y sociales, “las empresas deben de hacer de la innovación una constante. Y para eso se requiere de talento con una combinación de habilidades duras y blandas”. Al menos el camino está trazado, el reto es poder hacer los cambios en el menor tiempo posible.

Ahora, imagina esto: por la puerta de tu negocio llega un prospecto que es buenísimo para realizar funciones operativas, sabe manejar eficientemente la tecnología y software de última generación, pero además es creativo, le gusta innovar y maneja muy bien sus emociones; tiene habilidades de liderazgo y puede resolver temas complejos.

Bueno, pues esas empleadas y esos empleados son los que están buscando las empresas.

Es decir, una mezcla entre habilidades blandas y duras. Esto abre una gran posibilidad para generar ambientes laborales más equilibrados, donde lo mismo pesa el conocimiento que el trato humano. Un verdadero paraíso, ¿verdad?

Martínez de Velasco dibuja un escenario futurista que de principio puede generar temor, por el incremento de procesos automatizados y la posibilidad de la desaparición de empleos, pero después provoca un suspiro de alivio porque vuelve a poner al ser humano al centro del mercado laboral, ya sea como trabajador y más constantemente como emprendedor.

“Veremos empresas mucho más digitalizadas con muchos de sus procesos automatizados utilizando robótica e inteligencia artificial. Esto también ocasionará que las empresas se reduzcan en cuanto al número de empleados. Por tal motivo, es importante que los egresados cuenten con habilidades que hoy las máquinas no tienen: creatividad, liderazgo, resolución de problemas complejos, etcétera.

“Adicional, veremos un aumento en el número de personas que elijan el emprendimiento como una opción para su desarrollo profesional. Con el uso de nuevas tecnologías y el apoyo de diferentes instituciones, el emprendimiento se ha vuelto una opción muy viable”.

Nuevas habilidades, nueva tecnología

En este punto, queda claro que el conocimiento y las habilidades emocionales son la pareja perfecta.

A decir del Lic. Efrén González, coordinador de Estrategias de Empleabilidad Universitaria del Centro de Empleabilidad de la IBERO, los futuros profesionistas deberán tener “habilidades tecnológicas, sociales y emocionales como liderazgo, gestión, trabajo en equipo, y habilidades cognitivas como la creatividad, el procesamiento de información compleja, iniciativa y capacidad de negociación”.

Esto porque muchas empresas ya no sólo valoran los conocimientos adquiridos en la formación educativa, sino también aquellas capacidades personales para ser cooperativos y comprender las emociones de los compañeros.

Aunque, claro, la tecnología seguirá siendo un eje importante para cualquier empresa o industria. Sí, la bendita tecnología.

“Los avances tecnológicos han cambiado la manera en que las ofertas de empleo llegan a las y los candidatos (redes sociales, bolsas de trabajo o aplicaciones móviles). Cambió también la forma en la que las empresas contratan, por ejemplo, con las videoconferencias, que permiten extraer datos duros durante todo el proceso de reclutamiento, y ayuda a tomar las decisiones más adecuadas y no pierdan al talento o personal que cubra con el perfil requerido”, expresa Efrén González.

La tecnología, además de usarse para contratar a personal y formar a nuevos profesionales, tendrá un impacto directo para la capacitación de personal que ya está en activo, más en este momento de crisis o parteaguas, como se quiera ver.

Según la Encuesta sobre el Futuro de los Empleos del Foro Económico Mundial, el tiempo necesario para iniciar el desarrollo de nuevas habilidades se estima de uno a dos meses para profesiones vinculadas con la sociedad y la cultura, la escritura de contenidos y las ventas y el marketing; de dos a tres meses para quienes se dedican al desarrollo de productos, datos e inteligencia artificial. Quienes se desempeñan en temas de computación e ingeniería, de cuatro a cinco meses.

El aprendizaje de nuevas aptitudes será más accesible a través de las tecnologías digitales, pero al mismo tiempo las personas necesitarán de tiempo y el financiamiento para poder acercarse a cursos o entrenamiento. Además, el COVID-19 ha empujado a las compañías a adoptar el trabajo remoto, acelerar la digitalización y la automatización.

Y así lo ve González Rodríguez: “La pandemia obligó a las empresas a acelerar su proceso de digitalización y adoptar nuevas tecnologías en sus procesos, como son la comunicación a distancia, el uso de almacenamiento en la nube y las video conferencias, entre otras”.

Ahora bien, siguiendo con la tecnología, los trabajos (97 millones, según estima el Foro Económico Mundial) más demandados en los próximos años serán los vinculados al análisis de datos, inteligencia artificial y maching learning, big data, marketing digital, procesos de automatización, desarrollo de negocios, transformación digital, seguridad de la información, software y aplicaciones, e internet de las cosas.

IBERO, lista para el nuevo escenario

La Universidad Iberoamericana ha logrado desde sus programas de licenciatura e ingeniería, posgrados, carreras técnicas y cursos y diplomados dar respuestas a los problemas que aquejan a la sociedad y los nuevos retos surgidos o profundizados a partir de la crisis sanitaria por el nuevo coronavirus. Y por ello ya se empieza a reflexionar sobre los cambios en el mundo laboral.

Efrén González detalla que desde el Centro de Empleabilidad de la IBERO se ofrecen varias herramientas y servicios que ayudan a incrementar las opciones laborales de las y los estudiantes, por ejemplo, el Sistema de Bolsa de Trabajo. “También los apoyamos en la realización o mejora de su currículum, y diferentes talleres en temas de empleabilidad como son la simulación de entrevistas y la elaboración de videocurrículum”.

Recuerda que esta casa de estudios se ha “convertido en un referente educativo y social porque ha puesto a la filosofía humana como valor esencial en la formación de profesionistas y ciudadanos. El objetivo de la IBERO es formar personas responsables, críticas, solidarias y profesionalmente aptas; comprometidas socialmente con México y capacitadas para ofrecer respuestas a los problemas que enfrenta”.

Diego Martínez de Velasco explica que “la IBERO maneja un balance entre la teoría y la práctica. Los estudiantes de últimos semestres tienen la oportunidad de realizar prácticas profesionales, servicio social y proyectos vinculados con empresas; lo que les permite tener un acercamiento a la realidad, poner en práctica sus habilidades duras y desarrollar sus habilidades blandas.

“En muchas asignaturas se promueve el trabajo en equipo, se prepara a los alumnos para presentar en público y se les alienta a resolver problemas sociales o ambientales. Todo esto ayuda a desarrollar las habilidades ya mencionadas”.

Si podemos resumir lo dicho por los especialistas, la formación humanista no es otra cosa que preparar a los profesionales para servir socialmente.

Continúa el coordinador del CEDE: “La IBERO tiene un balance educativo que le permite a los alumnos desarrollar muy bien diferentes habilidades; pero la propuesta de valor educativa está en que el alumnado busca con su quehacer una sociedad más justa y equitativa. Los estudiantes salen preparados para resolver problemas complejos, tanto sociales como ambientales de forma creativa; lo que les da una ventaja competitiva en el campo laboral”.

Al final, el mundo siempre está en movimiento. Ahora está un poco más acelerado, pero las claves para aprovechar la inercia ahí están.

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Iván Cabrera

 

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