Jesuitas impulsan agenda de paz nacional, con una diversidad de actores sociales

Vie, 21 Oct 2022
El proceso de construcción de esta agenda fue dado a conocer por el Padre Atilano González, Asistente del Sector Social de la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús, en un encuentro de egresados de la IBERO.
  • Mtro. Atilano González Candia, S.J., Asistente del Sector Social de la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús.

El proyecto de construcción de una ‘Agenda de paz nacional’ para 2024, que impulsan los obispos, la vida religiosa y los jesuitas, será presentado a presidenciables, gobernantes, congresos locales, personalidades del mundo económico, político y de la academia.

Así lo dio a conocer el Mtro. Atilano González Candia, S.J., Asistente del Sector Social de la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús, al hablar de ‘Justicia y reconciliación para la paz’, en el ‘XII Encuentro de Egresados y Amigos de la Fundación Ibero Meneses y ASEUIA’.

Dijo que, para los jesuitas, la clave de la construcción de paz está en concentrar los esfuerzos en mejorar el sistema de justicia, y ello lo harán a través de cuatro pasos. Primero, los ‘Conversatorios por la paz’ -ya echados a andar-, donde las personas platican qué les preocupa del país, por qué creen que se generó la violencia y cómo pueden mejorar el sistema de justicia.

Segundo, los ‘Foros sobre justicia y seguridad’, que darán a conocer las buenas prácticas de justicia cotidiana, seguridad ciudadana y de reconstrucción del tejido social. En estos foros se elaborarán acuerdos para trabajar la paz en cada localidad, y emitir recomendaciones para la Agenda de paz nacional.

Tercero, un ‘Encuentro nacional’, que se desea realizar en una universidad jesuita, y al que estará invitado el empresariado, representantes de la docencia, la política, las Iglesias y organizaciones civiles, así como víctimas de violencias.

Cuarto, construir la ‘Agenda de paz nacional’, que incluirá recomendaciones para los tres niveles de gobierno en torno a la reconstrucción del tejido social, redes de mediación, fortalecimiento de las policías locales, fiscalías y el poder judicial.

Cómo disminuir los delitos

¿La reconstrucción del tejido social disminuye los índices delictivos?; el P. Atilano mencionó que sí ocurre, cuando se hace el trabajo junto con la policía municipal. Expuso que, en una investigación sobre este tema, realizada por el Centro de Investigación y Acción Social (CIAS POR LA PAZ, que él dirige), se identificaron 12 municipios que entre 2011 y 2020 redujeron los homicidios, robos de autos y a casa habitación.

Al profundizar en las buenas prácticas en ocho de esos 12 municipios, a saber: San Pedro Garza García, Escobedo y San Nicolás de los Garza, Nuevo León; Chihuahua, Chihuahua; Saltillo, Coahuila; Tancítaro y Cherán, Michoacán; y Nezahualcoyotl, Estado de México; observaron qué permitió la reducción delictiva.

Encontraron que en esos municipios se crearon estructuras de organización territorial -redes vecinales, mesas o consejos de seguridad-, se capacitó a elementos policiacos para colaborar con la ciudadanía y se evaluaron las estrategias de seguridad.

Qué nos llevó a tener tanta violencia

Pero antes de hablar de estrategias de seguridad que conduzcan a la paz, ¿se puede explicar qué llevó a México a tener tanta violencia? González Candia comentó que el acceso a los recursos, en una situación de desigualdad, aceleró al proceso de individualización, que desdibujó el límite en la relación con los otros/as.

“El individualismo ha llevado a desmantelar los sistemas que regulan la conducta. La violencia que vivimos tiene en sus raíces un proceso de desvinculación social y existencial, un sistema de justicia caracterizado por la corrupción y la impunidad, y una cultura individualista”.

Además, “la violencia es alimentada por traumas comunitarios, entendido el trauma como el hecho de que, en lugar de apoyo, las personas recibieron indiferencia, maltrato o violencia de parte de gente significativa para ellas”.

Ese trauma genera cuatro desconexiones: con un sistema de valores, con el cuerpo y el entorno, con la memoria sana y con la propia familia y comunidad.  

A esto se suma la existencia de una idea negativa de poder, ejercido éste por medio del abuso, dominación e imposición –por ejemplo, con la utilización de armas por parte de los delincuentes-, y donde la perspectiva relacionada con el servicio está muy disminuida.

Por eso, en un clima de mercantilización de la vida y pérdida de elementos comunes, provocado por el individualismo, se fractura el tejido social. “Hoy lo que está posicionado es todo lo que favorece la individualidad; y todo lo que tiene que ver con lo comunitario, la familia, el sindicato, la cooperativa, la asamblea, está deteriorándose”, concluyó.

Texto y foto: PEDRO RENDÓN

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