Investigadora de la IBERO encabeza proyecto para combatir el sargazo

Lun, 27 Mayo 2019
La Mtra. Lorena Pedraza, académica e investigadora del DIQIA, junto con un grupo de estudiantes de Ingeniería Química investigan la composición bioquímica de la macroalga
La investigadora aboga por la necesidad de participación interinstitucional y multidisciplinar para combatir este problema social, económico y ambiental
  • La Mtra. Lorena Pedraza, investigadora y docente del Departamento de Ingeniería Química y su equipo integrado por Ximena Enríquez Jacob,María Blanco, Renata Rocha y Karina Maldonado (Valentina González/IBERO).
  • el Mtro. Javier Riojas, Coordinador de la Licenciatura en Sustentabilidad de la IBERO(Valentina González/IBERO).

La Universidad Iberoamericana investiga la composición bioquímica del sargazo con el objetivo de encontrar una aplicación que contribuya en su disminución en las playas de Quintana Roo, estado en donde se registran importantes impactos sociales, económicos y ambientales ante la llegada masiva de esta macroalga. 

La Mtra. Lorena Pedraza, investigadora y docente del Departamento de Ingeniería Química, Industrial y de Alimentos, platicó que desde hace meses ella y un grupo de alumnas de la carrera de Ingeniería Química de esta institución diseñaron un procedimiento para obtener carbohidratos estructurales de la alga, como el alginato y el fucoidano, las moléculas más grandes que tiene el sargazo.

La investigadora platicó que el alginato es una fibra que se utiliza en la industria de los alimentos, así como en la manufactura de moldes dentales; por lo cual, la macroalga podría ser una fuente para la fabricación de estos últimos. Mientras que los fucoidanos son carbohidratos complejos que tienen aplicaciones para uso medicinal.

Sin embargo, la investigadora explicó que su uso dependerá del contenido de metales que tenga, pues se estima que absorbe potasio y arsénico, por lo que realizan una serie de pruebas para conocer su composición bioquímica. Además, explicó, también varía la estructura molecular, ya que hay especies que acompañan al sargazo durante su trayecto y mezclan sus componentes.

“Empezamos a investigar. Se tienen que hacer una serie de pruebas para ver la composición, así como hacer estudios a fondo a través de varias muestras”, añadió.

La estudiante de Ingeniería Química, Ximena Enríquez Jacob, se involucró en esta investigación que encabeza la Mtra. Pedraza debido a su gusto por la sustentabilidad y el cuidado del medio ambiente. Platicó que trabajan en la mejora del proceso de extracción del alginato y del fucoidano.

Por su parte, María Blanco Solana, estudiante del último semestre de la misma carrera, reconoció que existen muchas oportunidades para encontrar un uso sustentable al alga. La alumna dijo que ver el impacto económico, social y ambiental del sargazo la hizo interesarse en esta investigación.

Renata Rocha Ojeda, quien está a un paso de concluir la carrera, compartió que la primera mitad del año se enfocó en la extracción del alginato, así como en encontrar un mejor rendimiento.

Gracias a las extracciones que han hecho sus compañeras de proyecto, la Mtra. Karina Maldonado trabaja con los microrganismos que vienen en el sargazo. Se encargó de aislarlos y como resultado obtuvieron 23 microrganismos diferentes a los que se les han hecho pruebas enzimáticas para degradarlos. Esto permite observar qué hace cada uno y cómo colocarlo.

Urge trabajo interinstitucional

La Mtra. Lorena Pedraza resaltó la importancia de hacer pruebas y estudios a fondo con distintas muestras en las que participen varias universidades con sus métodos. Por esta razón, la experta abogó para que este tipo de investigaciones sean interinstitucionales y multidisciplinarias, para que no se dupliquen esfuerzos.

Compartió que la IBERO lleva la parte química orgánica, bioquímica y biotecnología para la caracterización y extracción de las moléculas. Mientras que investigadores de la Universidad Autónoma metropolitana (UAM) Cuajimalpa trabajan en aislar microorganismos que viven en el sargazo para aprovechar su capacidad de degradación a través de unas proteínas especiales que tienen.

“Esto ayudaría a desdoblar o procesar más fácil el sargazo, la idea es que, si se puedan aplicar los microorganismos para acelerar procesos de digestión”, dijo.

Por su parte, el Dr. Ernesto Favela, investigador del Departamento de Biotecnología de la UAM Iztapalapa, trabaja con la producción de biogás y composta a partir de sargazo.

Al respecto, Pedraza señaló que hasta antes de la huelga de la UAM, que duró 93 días, la investigación estaba bastante adelantada. 

Los contaminantes y el origen del sargazo

Para el Mtro. Javier Riojas, coordinador de la Licenciatura en Sustentabilidad de la IBERO, la llegada de sargazo a las playas de Quintana Roo se debe a las alteraciones en el clima, a las corrientes marinas y atmosféricas, así como como a la descarga de contaminantes de los ríos hacia el mar, sobre todo, derivado de la actividad agrícola.

Explicó que las poblaciones de algas como el sargazo están presentes en el fitoplancton marino, pero cuando se localizan en zonas a donde llegan contaminantes se dispara su crecimiento y llega a ser tan grave el aumento en las desembocaduras de los ríos que generan las llamadas zonas muertas en los océanos.

El académico explicó que son lugares en donde por el acelerado crecimiento de las algas se provoca la muerte de otras especies en el fondo y la parte baja de los mares, debido a que crecen en exceso y obstruyen el paso de la luz hacia el interior del agua y todos los organismos vegetales no pueden llevar a cabo su labor de fotosíntesis y mueren. Al desaparecer, las especies que dependen de ellos se van y provocan zonas muertas. Se estima que hay más de 200 de éstas en los océanos del mundo. La más grande está en desembocadura del río Misisipi.

“El tema del sargazo en Quintana Roo puede provocar este tipo de problemas. Es probable que el crecimiento del sargazo a niveles que estamos viendo en los últimos años se deba a que están llegando contaminantes nitrogenados de las desembocaduras de ríos y esto propicia que se dispare su producción”, dijo.

Añadió que la ubicación atípica del sargazo se debe a las modificaciones de la corriente marina que se llevan la macroalga a lugares en donde normalmente no estaba y llega a invadir ecosistemas. “Se trata de un problema ecológico grave que afecta el fondo marino y a los arrecifes de coral, los que están relacionados con muchas especies marinas”, expresó.

Valentina González/ICM

 

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