Pasarela “Sanctuary Spaces” Conecta Moda, Sostenibilidad e Identidad en la IBERO
La Universidad Iberoamericana de Ciudad de México fue el escenario de la pasarela “Sanctuary Spaces”, un evento emblemático dentro de la carrera de Diseño de Moda y Textiles Sostenibles del Departamento de Diseño, en el que estudiantes de octavo semestre presentaron sus colecciones como parte de su proceso de titulación.
La pasarela reunió propuestas que dialogan con temas como identidad, sostenibilidad, género, memoria, salud, territorio y emociones, reflejando la formación integral, crítica y creativa que caracteriza a la IBERO.
El evento contó con la participación de modelos profesionales y un equipo de maquillaje patrocinado por Too Faced, mientras que el peinado estuvo a cargo del International Institute of Makeup and Image (IIMI), asegurando un resultado impecable.
Uno de los momentos más destacados fue la presencia de Harper’s Bazaar México. Majo Guzmán, editora en jefe de la revista, seleccionó cinco de los mejores diseños, los cuales serán publicados en la edición de la revista, visibilizando el talento emergente formado en la IBERO.
Con este evento, nuestra casa de estudios reafirma su compromiso con la innovación y la sostenibilidad en el mundo de la moda.
Alejandra Espinosa presenta una colección (en la imagen de abajo, izquierda) que deconstruye códigos tradicionales de género, inspirándose en la teoría de Judith Butler para subvertir las normas a través de la performatividad. Su propuesta reinventa siluetas clásicas con un enfoque audaz y autónomo, incorporando el cabello como material simbólico, lo que transforma la moda en un acto de empoderamiento personal.

Antonio Ángeles presenta una colección (en la imagen de arriba, derecha) que aborda la visibilidad de las enfermedades crónicas, explorando la resiliencia y la adaptación ante diagnósticos de por vida. Su inspiración proviene de los hongos, esas redes subterráneas que se comunican sin jerarquías, y que simbolizan la conexión y la adaptabilidad. La colección combina una visión futurista y tecnológica, utilizando biomateriales y el reuso de insumos médicos, como plumas de insulina y sensores de glucosa, integrándolos como accesorios, haciendo que la moda sea un acto de conciencia y responsabilidad ambiental.
Daniela Pedraza se inspira en el territorio suspendido entre lo real y lo intangible (abajo, izquierda), explorando el universo de los sueños y las pesadillas. Su colección refleja cómo la mente fragmenta la lógica en el ámbito onírico, y cómo las pesadillas, lejos de ser solo miedo, son mecanismos de regulación emocional. En su intervención textil, Daniela utiliza tejido de punto, plumas naturales y estructuras voluminosas, creando una estética que evoca lo místico y lo desconocido.

Denise Alarcón se inspira en un universo donde lo sagrado y lo carnal se entrelazan (arriba, derecha), creando una colección que es un acto de reconciliación con la sexualidad femenina y la fuerza interior. Inspirada en exvotos, vírgenes, corazones abiertos y símbolos místicos, cada pieza celebra la lucha interna entre lo oculto y lo revelado. La colección va más allá de vestir el cuerpo, invitando a aceptar el deseo como parte de lo divino y a abrazar la dualidad con orgullo, todo ello expresado a través de vestidos de novia modulares.
Hania Yael se inspira en la estética del K-pop y el concepto del Dreamcore (abajo, izquierda), un lenguaje visual que explora lo subconsciente, la nostalgia y la delgada línea entre lo real y lo imaginario. Su colección combina atmósferas etéreas, luces suaves y escenas oníricas, evocando la vulnerabilidad y la intimidad. El color blanco simboliza el vacío y la posibilidad, mientras que el verde transmite tranquilidad. Las texturas, delicadas como las nubes, reflejan la fragilidad de los pensamientos efímeros.

Inti Hidalgo nace de la materia misma: el barro, las fibras naturales, el humo y la organdza, entrelazados con los recuerdos táctiles del mundo rural (arriba, derecha). A través de visitas a talleres de ceramistas y el uso de fibras como el nequén, la colección interpreta el territorio y la memoria, dando vida a texturas que evocan las raíces y el tiempo. La organdza, con su ligereza, actúa como un contrapunto simbólico, aportando brillo y transparencia, mientras que el nequén preserva la esencia de los orígenes. Así, la colección se convierte en un tejido de memoria y sensibilidad.
Kenia Rosas presenta una propuesta (abajo, izquierda) de streetwear inspirada en la música como una presencia constante en la vida cotidiana, capaz de transformar lo nostálgico y lo eufórico en sensaciones profundas. Su colección traduce ese universo sonoro en texturas y siluetas fluidas que evocan las emociones que despiertan las canciones significativas. A través de la resignificación de materiales “olvidados” —como el uso de fierros oxidados para teñir, textiles recuperados y biotextiles—, Kenia construye piezas que revelan un estilo urbano donde la música se convierte en forma, memoria y movimiento.

Andrea Becker se inspira en la resiliencia y la transformación personal, tomando como metáfora la formación del diamante (arriba, derecha). Su colección refleja las etapas del diamante, desde su origen oculto y su potencial sin descubrir, hasta su revelación final como una gema brillante. En su experimentación textil, Andrea incorpora corsés modelados en cerámica, incrustaciones de cristales y cuarzos blancos, así como accesorios hechos a mano. Cada pieza es un testimonio del proceso de superación y de la belleza que surge tras la adversidad.
Pamela Rivas crea una colección deportiva que se convierte en un manifiesto de movimiento (abajo, izquierda), inspirada en paisajes orgánicos de la naturaleza. Desde dunas moldeadas por el viento hasta las ondulaciones suaves del agua, su propuesta transforma estas formas en volúmenes fluidos y en una paleta cromática que evoca la esencia de la naturaleza. Así, la colección no solo viste el cuerpo, sino que lo esculpe, lo envuelve y lo impulsa hacia una nueva versión del lujo deportivo.

Miranda García se inspira en las conexiones inexplicables que unen a las personas, representadas a través de hilos rojos simbólicos (arriba, derecha). En su colección, emplea textiles de lino teñidos en diversos colores, combinando plisados y siluetas inspiradas en cortes japoneses. La experimentación con tintes naturales, como el añil, y la conexión entre las prendas a través de cortes que evocan ramas, aporta una coherencia única a la colección. Así, cada pieza se entrelaza con la siguiente, creando un relato visual de unión y armonía.
María Piña se inspira en los recuerdos de su infancia, en ese mundo mágico que imaginaba al dormir, un refugio feliz y seguro donde las hadas vivían en armonía (abajo, izquierda). En este universo, todo era rosa, lleno de flores y de vestidos fabulosos, y la magia fluía a través de una fuente en el patio central. Cada prenda de su colección es un homenaje a esa infancia, transformando la fantasía y la nostalgia en texturas, colores y volúmenes que evocan ese lugar de ensueño. Así, cada pieza se convierte en un puente entre la realidad y la fantasía infantil.

María Castillo se inspira en el proceso de enamoramiento, explorando la química del amor y los cambios neuroquímicos en cada etapa emocional (arriba, derecha). Su colección materializa esos sentimientos en volumen, textura y color, transformando lo intangible en tangible. A través de la experimentación con sublimación, biomateriales, macramé, bordado a máquina y parches de denim, cada prenda se convierte en una representación única del amor y la emoción.
Renata Vega explora la maleabilidad de la materia como una metáfora de la mente, capaz de transformar y distorsionar la estructura física en nuevas formas y volúmenes. Su colección (abajo, izquierda) combina impresión 3D y upcycling, utilizando retazos de organdza que subliman en un juego de texturas innovadoras. La fuerza y la creatividad se manifiestan en la estructura de las prendas, como una falda que evoca círculos y una fuerza envolvente, creando un diálogo entre lo tangible y lo etéreo.

Yadira Martínez presenta una colección que nace en la intersección entre lo real y lo imposible (arriba, derecha), un espacio donde las emociones del anime se fusionan con la crudeza de la ciudad. Cada prenda es una criatura híbrida, parte fantasía, parte humanidad, que refleja la necesidad de protegerse y expresarse en un mundo que exige dureza pero también invita a soñar. Con texturas voluminosas, cuerpos transformados y colores etéreos, su propuesta traslada la magia del dibujo animado al paisaje urbano. Inspirada en la sensibilidad, la identidad y la comunidad que ha encontrado en el anime.
María González presenta una colección vanguardista de bolsas, elaboradas con cuero y metal. Inspirada en la sostenibilidad, utiliza retazos de cuero recuperados de negocios locales de la Ciudad de México, dando nueva vida a materiales que, de otro modo, serían desechos. La colección combina texturas diversas, detalles en acero y formas inspiradas en la naturaleza, como la metamorfosis de insectos. Cada bolso está diseñado para la mujer moderna, con formas orgánicas e imponentes, múltiples bolsillos y una combinación de texturas, incluyendo tejido en aguja, tejido plano y macramé.
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