#REPORTEIBERO La 'efervescencia colectiva' que nos trae la Navidad

Vie, 3 Dic 2021
Las fiestas decembrinas provocan en la mayoría una actitud' positiva que se vincula con amabilidad, paz y armonía
La Mtra. Teresa Valenzuela, académica de la IBERO, afirma que esta temoporada saca la mejor versión de nosotros(as)
El Dr. Juan Carlos Hurtado, psicoterapeuta de la Clínica de Bienestar Universitario (CBU), señala que sólo podemos dar lo que llevamos dentro
  • La Navidad puede generar cambios positivos en las personas al entrar en una 'efervescencia colectiva'.

El banderazo de salida para comenzar las fiestas decembrinas ha iniciado. Es común que los cierres de ciclo llamen a la reflexión y desemboquen, en algunos casos, en aislamiento, estrés y crisis personales que, en el peor de los casos, llevan al suicidio. Sin embargo, también existe el otro lado de la moneda: una época de optimismo, amabilidad y de bienaventuranza por el futuro que pronto llegará para volver a trazar metas.

Algunos estudios abordados desde la perspectiva psicológica afirman que la Navidad es una época que dispara el estrés y afecta la salud mental. En general, se habla de una reducción del bienestar subjetivo, que tiene que ver con la satisfacción de vida y de la autovaloración que de ella hacen las propias personas.

Y entre los factores que disparan esta sensación están: problemas de salud, clima frío, conflictos familiares, consumo de alcohol, falta de ejercicio, obligaciones sociales, preocupaciones financieras, entre otros. Incluso, el Social Readjustment Rating Scale (SRRS) consideraba a la Navidad como uno de los 43 factores relacionados con el estrés y la salud.

En la investigación Christmas and Subjective Well-Being: a Research Note se apunta que a partir del SRRS se puede decir que “la Navidad es una fuente de estrés anual e ineludible para la mayoría de las personas”, y se compara a otros eventos estresantes como violaciones menores a la ley o cambios en los hábitos del sueño.

A decir del Dr. Juan Carlos Hurtado Vega, integrante de la Clínica de Bienestar Universitario (CBU) de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, los datos duros sobre criminalidad y suicidios en esta época no arrojan evidencias respecto a que haya una “conversión hacia la bondad, o siquiera de un aumento específico de empatía entre las personas”.

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Motivaciones psicológicas subjetivas

Sin embargo, explica el doctor Hurtado, se podría hablar de motivaciones psicológicas subjetivas como el deseo común de que en las fiestas decembrinas predominen la armonía, la paz y el mutuo entendimiento; y al hacer un “ajuste en la percepción en los entornos que nos circundan” se pueden encontrar evidencias de que la gente “desea” ser mejor y “quiere” ser más buena.

Por su parte, la Mtra. Teresa Valenzuela Gorozpe, profesora del Departamento de Reflexión Interdisciplinaria de la IBERO, explica que las fiestas decembrinas tienden a acercarnos a la familia, se vuelve una época de reconciliación y de repensar nuestras relaciones cercanas. Pero va más allá: se convierte en un momento de introspección.

“Nos hace mirar hacia el interior, tocar el corazón y desde ahí se reavivan las relaciones. Por lo que creo que en su gran mayoría saca la mejor versión de nosotros(as) o por lo menos lo intenta. Estamos atentos a los demás por lo que nos acercamos a ellos(as)”, comenta, al tiempo de decir que no es errado pensar que estas fiestas mejoran el ánimo y por lo tanto modifican las conductas.

Por su parte, la Dra. Anne Johnson, integrante del claustro académico de los Posgrados de Antropología Social de la IBERO, dice que las fiestas pueden verse desde dos aristas: “Problemas económicos en un ambiente de alto consumo o el sentir soledad por no contar con personas cercanas con las cuales se puede convivir, además de los efectos de mayor frío y oscuridad, puede tener consecuencias negativas. Por otro lado, el estar con la familia, compartir con otros(as) la devoción o el ambiente festivo puede impactar de manera positiva”.

En el estudio Merry Christmas and Happy New Year! The impact of Christmas ritual son subjective well-being and family’s emotional climate, los autores exploran la vertiente positiva de estas festividades y señalan que los rituales (actividades) propias de las fechas, generan un acercamiento benéfico a nivel individual y social.

De esta forma, la copresencia durante una reunión, en un lugar específico donde se refuerza el sentido de participación y se realiza una actividad que gira alrededor de la festividad, permite que el clima emocional también sea común a todos y todas. En ese sentido, podríamos decir que la magia de la Navidad realmente genera un tipo de transformación del comportamiento social.

Según el estudio, a través del reforzamiento mutuo y la empatía, las creencias y emociones se perciben de forma similar entre quienes participan en los rituales. Esto genera una ‘efervescencia colectiva’ positiva; se genera identificación social, se refuerza la solidaridad y el sentimiento de pertenencia; y hay una mayor adherencia a los símbolos y valores.

Valenzuela Gorozpe, maestra en Teología y Mundo Contemporáneo de la IBERO, explica que las personas inician el mes recordando y compartiendo tradiciones, poniendo la decoración navideña o haciendo posadas o comidas, donde hay cantos y música que nos generan recuerdos alegres. “Desde el gozo interior nos abrimos al amor, a la energía positiva. Abrimos el corazón, nos hace estar presentes unos(as) con otros(as)”.

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El espíritu navideño ¿hace buenas a las personas?

Nilufar Ahmed, profesora de Ciencias Sociales en la Universidad de Bristol, dice que la Navidad tiene importantes funciones sociales, culturales y religiosas, que derivan en que las personas entren en una ‘efervescencia colectiva’, término acuñado por el sociólogo Emile Durkheim, que lo describe como un estado de ánimo positivo cuando participamos de actividades sociales que nos generan alegría y pertenecer a una comunidad más grande.

Y ese estado de ‘efervescencia’ se nota en la época navideña, pues se “manifiesta como una multitud de sentimientos y comportamientos positivos que se experimentan colectivamente, incluido un mayor altruismo, buena voluntad y generosidad. Esto sucede hasta tal punto que algunos han argumentado que la alegría navideña podría ser una emoción por derecho propio”, explica Ahmed en un artículo publicado en The Conversation, una red de medios en inglés.

En 2015, investigadores de la Universidad de Copenhague, en Dinamarca, hicieron una investigación con el fin de hallar el llamado espíritu navideño en el cerebro y usaron imágenes de resonancia magnética funcional. Para ello, seleccionaron a personas a quienes les pusieron una serie de fotos vinculadas con la Navidad y otros sin relación con la festividad.

Al final de la experimentación, hallaron que hay una ‘red funcional de Navidad’. “La activación en estas áreas (del cerebro) coincidió bien con nuestra hipótesis de que las imágenes con un tema navideño estimularían los centros asociados con el espíritu navideño”. En ese sentido, se podría decir que mirar postales, tópicos o cualquier referencia sobre la Navidad aumenta significativamente la activación cerebral de las personas, sobre todo de quienes la festejan.

Ahora bien, de acuerdo con el Dr. Hurtado Vega, psicoterapeuta y tanatólogo, a pesar de que se hable del espíritu navideño —y que como vimos investigadores lo hayan ‘descubierto’ o por lo menos observado—, es muy difícil dar algo que no se tiene previamente, es decir, sin importar las celebraciones, una persona responderá de acuerdo con lo que es y hace.

“El monto de amabilidad, alegría y empatía que existe en todo individuo (fiestas decembrinas o no), es aquél del cual se valdrá para proyectar, difundir, e inclusive recibir las cosas buenas que otras personas le dirigen, puesto que hay que ser buena persona para entender la bondad contenida en los mensajes y acciones que nos son brindadas por otros. Esto es: para detectar la empatía, la alegría y la amabilidad, hay que ser empático, alegre y amable”, detalla.

Sin embargo, resulta todavía más relevante cuando quienes dan muestra de su bondad son aquellos y aquellas que no la han pasado nada bien, porque a pesar de los sucesos complicados de la vida, “existe una esencial necesidad de emociones positivas y cálidas: tanto de darlas como de recibirlas”.

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Decoraciones navideñas para ser feliz

En 1989, académicos de las universidades de Utah y de Temple, en Filadelfia, publicaron el  artículo Inferences about homeowners' sociability: Impact of christmas decorations and other cues, en el cual analizaban el impacto de las decoraciones navideñas como elemento para comunicar amabilidad y cohesión con los vecinos.

La investigación arrojó que el factor del decorado “indicó que los evaluadores (participantes) usaron las decoraciones navideñas como una señal de que los residentes eran amigables y cercanos”; mientras que en el caso opuesto, es decir, cuando los hogares lucían sin ninguna referencia navideña, se calificaba a sus residentes como poco sociables.

Al respecto, la Mtra. Valenzuela Gorozpe apunta que no cambiamos nuestra forma de ver al otro u otra, sino que modificamos “la forma desde donde miramos a los otros(as), pues los miramos desde nuestro interior deseosos de la cercanía con las demás personas”, es decir, que nos envolvamos en un mismo manto de encuentro y fraternidad.

En el caso de los adornos de Navidad como comunicadores de amabilidad y calidez, el Dr. Juan Carlos apunta que éstos artículos pueden tener la función de servir como vehículo de propagación de un mensaje de buena voluntad entre las personas.

“Es importante reconocer que, como seres humanos, queremos creer que un adorno navideño es un indicador de que existe amabilidad y buena voluntad en el mundo. Y en ese deseo de encontrar lo bueno, muy probablemente terminamos por construirlo y por compartirlo con los demás”, expresa.

De manera más personal, la Dra. Anne Johnson comenta que "la alegría y sensación de lo maravilloso pueden contagiarse. Y hay algo, para mí, por lo menos, casi mágico en ver luces y colores en una época de oscuridad".

En general, podríamos decir que el espíritu navideño existe pero siempre dentro de nosotros. Los factores externos sólo son gatillos que sacuden al interior para hallar los aspectos buenos de la temporada y de las y los demás. Una vez más, modificar los pensamientos hacia el lado positivo es posible y, con ello, hacer que cada día sea nuestra navidad personal.

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Iván Cabrera

 

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