Educación socioemocional necesita de docentes bien formados: expertos(as)

Mar, 12 Oct 2021
Presentan la ‘Revista Internacional de Educación Emocional y Bienestar’, a cargo del Departamento de Educación de la IBERO
  • Es vital desarrollar la educación emocional primero en docentes para que después llegue al alumnado.
  • Dra. Hilda Patiño Domínguez, directora del Departamento de Educación de la IBERO.
  • Dr. Rafael Bisquerra Alzina, presidente de la Red Internacional de Educación Emocional y Bienestar (RIIEB).
  • Dr. John Pellitteri, presidente de la Sociedad Internacional de Inteligencia Emocional (ISEI, por sus siglas en inglés).
  • Pablo Fernández Berrocal, catedrático de la Universidad de Málaga.
  • Dr. Juan Carlos Pérez González, director del Laboratorio de Educación Emocional EDUEMO.
  • Dr. Antoni Giner, miembro de la Junta Directiva de la RIEEB.
  • Dra. Cimenna Chao Rebolledo, académica del Departamento de Educación de la IBERO y directora de la Revista Internacional de Educación Emocional y Bienestar.

La educación socioemocional necesita contar con profesores/as bien formados, que sepan controlar sus propias emociones y que estén preparados para que los y las estudiantes adquieran las habilidades socioemocionales necesarias para afrontar todo tipo de situaciones, dijo la Dra. Hilda Patiño Domínguez, directora del Departamento de Educación de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

Lo anterior implica, por parte de los docentes, un conocimiento teórico-conceptual, pero, sobre todo, un manejo real y práctico de las propias emociones, “y este punto no se ha trabajado suficientemente en la formación curricular del docente”, detalló, en el diálogo La educación emocional y el bienestar en el siglo XXI: aportaciones de la ciencia.

En esta charla entre expertos, realizada con motivo de la presentación de la Revista Internacional de Educación Emocional y Bienestar -a cargo del Departamento de Educación de la IBERO, universidad jesuita de la Ciudad de México-, abundó que en los planes y programas de estudio de las escuelas normales en México ya existe una materia de educación socioemocional, y han proliferado los webinars, seminarios virtuales y libros sobre educación socioemocional, “pero no es suficiente”.

De hecho, resaltó que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), con el objetivo de abordar el estrés, recomienda incluir las habilidades socioemocionales en los programas de formación inicial docente, en la práctica de la docencia y en los programas de desarrollo profesional.

Y para fomentar el desarrollo de habilidades socioemocionales, el apoyo mutuo y el bienestar continuo, la UNESCO sugiere que se promuevan redes de comunicación y diálogo entre docentes y expertos en habilidades socioemocionales, y crear comunidades de aprendizaje dentro de los centros educativos y entre escuelas.

En respuesta a ¿qué papel juega hoy la educación emocional en la educación y qué tan presente o difusa es su presencia en el currículo y la vida escolar? –pregunta que le hizo la Dra. Cimenna Chao, académica de la Especialidad en Educación Socioemocional, moderadora del diálogo y encargada de formular los cuestionamientos a los contertulios-, Patiño mencionó que uno de creciente importancia.

Y es que la educación socioemocional es fundamental en el desarrollo y aprendizaje de las niñas y niños; les ayuda a conocerse mejor, a entender a los demás y a su propio entorno y es un complemento necesario a las capacidades cognitivas, al facilitar la atención y permitir pensamientos creativos, necesarios para perfeccionar la lógica y la racionalidad.

Por su parte, el Dr. Rafael Bisquerra Alzina, presidente de la Red Internacional de Educación Emocional y Bienestar (RIIEB), comentó que desde ésta se quiere difundir la educación emocional fundamentada en la investigación científica, para contribuir a la sensibilización del profesorado, de las familias, de la sociedad y de la clase política, “para que se impliquen en la educación emocional”.

Afirmó que si se pusiera en práctica una educación emocional de calidad “en una generación podríamos reducir significativamente el analfabetismo emocional, que se manifiesta en los altos índices de violencia, ansiedad, estrés, comportamientos de riesgo, etcétera”.

Al profesorado en general, a los investigadores/as y a las personas interesadas, les invitó a publicar sus artículos científicos en la Revista Internacional de Educación Emocional y Bienestar, para contribuir a difundir la inteligencia emocional, las competencias emocionales y la educación emocional, “sabiendo que esto es contribuir a mejorar la convivencia, el rendimiento y el bienestar”.

El Dr. John Pellitteri, presidente de la Sociedad Internacional de Inteligencia Emocional (ISEI, por sus siglas en inglés), consideró un gran logro que hoy en día exista esta revista que se publica principalmente en español, ya que a quienes no tienen acceso a publicaciones en otros idiomas les permite fortalecer sus conocimientos acerca de la inteligencia emocional y la educación emocional.

Resaltó la importancia de basar la educación socioemocional en la investigación científica, para distinguirla de prácticas falsas en torno a lo que no es educación emocional, y añadió que apoyar la práctica educativa en la investigación científica tiene que ver con buscar modelos e interacciones que han sido estudiadas, que han sido constituidas desde la evidencia empírica, que fraguan un modelo teórico y estructural desde el cual se puede postular una intervención educativa.

Pero, si bien es importante fundamentar la educación socioemocional en la evidencia científica, “no podemos dejar de lado el factor humano, la importancia que tienen justamente quienes llevan a la práctica esta educación socioemocional”.

Tras ser cuestionado acerca de ¿cuáles, desde su punto de vista, son las aportaciones desde la investigación científica que podrían estar potenciando la educación emocional y el desarrollo del bienestar socioemocional?, Pablo Fernández Berrocal, catedrático de la Universidad de Málaga, respondió que la evidencia científica avala que la educación emocional es indispensable para a salud física y mental, para, por ejemplo, prevenir el suicidio; y también muestra que las personas que gestionan mejor sus emociones es más probable que se sientan felices.

Otro aspecto que ha corroborado la investigación científica es que los programas de educación emocional son efectivos, “y funcionan tanto con niños y niñas a lo largo de todo el ciclo educativo, pero también en adultos”.

¿Cómo se puede servir, quien hace educación, de la investigación científica en tormo a la inteligencia emocional o los factores asociados al bienestar?; el Dr. Juan Carlos Pérez González, director del Laboratorio de Educación Emocional EDUEMO, indicó que fundamentando las decisiones y propuestas educativas “porque no basta sólo con buena voluntad y con deseos de mejorar las competencias emocionales, hace falta tomar decisiones basadas en la evidencia”.

Las y los educadores pueden servirse de este tipo de investigación seleccionando bien las bases científicas en las cuales se forman, leyendo con cuidado y tratando de adquirir el hábito de regularmente estar al tanto de qué avances se van produciendo y qué guías se van aportando desde la ciencia para mejorar la educación emocional.

A este respecto, la Revista Internacional de Educación Emocional y Bienestar es un elemento fundamental, clave e incomparable en el ámbito iberoamericano, pues esta publicación es un foro “para dar a conocer educación emocional de base científica, no solamente ideas románticas para atender al lado afectivo del ser humano”.

Y ¿cuáles son los retos que tiene de frente la educación emocional para incorporarse de lleno a la educación escolarizada?; el Dr. Antoni Giner, miembro de la Junta Directiva de la RIEEB, comentó que detrás de cada emoción hay muchas veces un constructo de creencias más potente que los resultados de una investigación, por lo tanto, “nos hacen falta revistas como estas o experiencias donde podamos traspasar toda la investigación que tenemos, los resultados, a los centros educativos; esto es básico”.

Otro reto que tiene la educación emocional no está en que llegue a las aulas, “sino en cómo desarrollamos esta educación emocional, primero en los docentes, para que llegue al alumnado”. Y para ello, serviría la Revista Internacional de Educación Emocional y Bienestar, al acercar los resultados de las investigaciones a los centros educativos.

En unas palabras finales para dar por concluido el diálogo, el doctor Bisquerra reiteró que se necesitan una práctica de la educación emocional fundamentada en la investigación científica y una formación inicial y continua del profesorado para poner esto en práctica, “y la revista puede ser un factor esencial en este proyecto”.

La educación emocional “no es un objetivo de una escuela de élite o de un conjunto de escuelas, ni siquiera es un proyecto de un país, sino que es un proyecto internacional, es un proyecto mundial que tiene como objetivo favorecer la convivencia, el rendimiento y el bienestar”.

La Dra. Cimenna Chao Rebolledo, académica del Departamento de Educación de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México y directora de la Revista Internacional de Educación Emocional y Bienestar, precisó que en esta publicación se da testimonio de la importancia que tiene la educación socioemocional en las escuelas, en la vida en general y en el desarrollo de las personas.

Consulte aquí la ‘Revista Internacional de Educación Emocional y Bienestar’.

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PEDRO RENDÓN/ICM

 

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